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Por alguna razón, John Carter, el famoso y ya centenario personaje de Edgar Rice Burroughs, nunca ha tenido demasiada suerte en el cómic –tampoco en el cine, ya puestos–. Diferentes editoriales lanzaron comic–books con sus aventuras sin conseguir la menor repercusión: Dell Publishing (tres números entre 1952 y 1953 adaptando las tres primeras novelas), World Distributors Ltd (dos números en 1953), Gold Key (3 números en 1964–en realidad reediciones de los números de Dell) o House of Greystoke (1 número en 1970).

La noche del 23 de marzo de 1998, 57 millones de personas contemplaron en sus televisores al productor/guionista/director James Cameron mientras sostenía dos Oscar en sus manos y declaraba "¡Soy el rey del mundo!" Acababa de ganar los premios a la Mejor Película y Mejor Director por Titanic, que aquella misma noche arrasó llevándose nada menos que once estatuillas. Fue una película que contó con un astronómico presupuesto de 200 millones de dólares y que, increíblemente, recaudó 1.800 millones en todo el mundo, convirtiéndose en el film más taquillero de la historia. La pregunta en la mente de todo el mundo era ¿qué haría Cameron a continuación?

Más que por sus méritos musicales, hay canciones que destacan por su significación social o por el modo en que conmemoran un hecho histórico. Pensemos en cuatro de ellas: "Give Ireland Back to the Irish", de Paul McCartney, "Sunday Bloody Sunday", de John Lennon, "Sabbath Bloody Sabbath", de Black Sabbath, y la más popular de ellas, "Sunday Bloody Sunday", lanzada por U2 en 1983.

En uno de sus libros, Peter Bogdanovich escribía que, a la hora de la verdad, cada generación de espectadores quiere que se le cuenten de nuevo las mismas historias. De ahí que cada vez que transcurre una nueva década, los veteranos se quejen al descubrir en la cartelera una nueva versión de viejas tramas que les hicieron soñar tiempo atrás.

La influencia de José Ortega y Gasset (1883-1955) es difícil de sobreestimar en la filosofía contemporánea española. Se trata posiblemente de nuestro pensador más distinguido en los últimos siglos, y sin duda el que mayor prestigio ha alcanzado fuera de nuestras fronteras.

Salvador de Madariaga y Rojo (1886-1978) es uno de los pensadores más interesantes de la España contemporánea. La evolución de sus ideas y de su vida constituye un recorrido apasionante por la historia del siglo XX español, con todas sus luces y sombras, sus triunfos y sus miserias.

Aunque jamás se haya estado en el Hollywood de los años dorados, todos los lectores imaginan lo que eso implica. En este sentido, no creo que exista un escenario humano tan fácil de identificar, ni más adecuado para detallar lo que quiere narrarnos Jessica Brockmole en su inteligente y emotiva novela.

Escrita por Orson Scott Card y Aaron Johnston, esta novela se publicó en 2014, completando una trilogía diseñada para funcionar como precuela de El juego de Ender.

Podría haber sido un autor de novelas políticas, podría haber creado novelas policiacas, incluso podría haber escrito narraciones de corte psicológico. Podría haber hecho una de esas cosas, pero el británico China Miéville decidió hacer todas a la vez, y para conseguirlo, se acercó al mundo extraño y fascinante de la ciencia-ficción.

Sunzi menciona a pocos personajes históricos en El arte de la guerra, por lo que resulta muy significativo que nombre a Huangdi, el Emperador Amarillo. Además, lo menciona no solo como soberano digno de elogio, sino también como el inventor de estrategias militares. Le atribuye la invención de los cuatro posicionamientos, es decir la manera en la que un general debe disponer sus fuerzas en cuatro tipos diferentes de terreno. Hay que tener en cuenta que el terreno es uno de los cinco factores fundamentales de la guerra, al que Sunzi llama地 (dì) o la Tierra, es decir, el examen de la situación geográfica y topográfica, asunto al que dedica varios capítulos y al que da una importancia tremenda.

La edición española de Los Alpes en invierno nos remite a una época en la que el montañismo era algo diferente a lo que es hoy. Ese mundo de los alpinistas de antaño, hasta bien entrado el siglo XX, estaba poblado por historias románticas, por experiencias iniciáticas y por fábulas que hoy parecen más próximas a la poesía que al deporte de riesgo.

El Premio Nobel de Fisiología y Medicina concedido a Severo Ochoa (1905-1993) sirvió para varias cosas. En su momento, fue un respaldo a su espléndida trayectoria científica, pero también se ha usado como banderín de enganche para las vocaciones que surgieron tras él.

Entre las tantas costumbres que nos identifican, los animales humanos tenemos el simbolismo y la guerra. Emitimos símbolos que se transmiten de boca en boca, se escriben, se tallan, se edifican y se esculpen. Tienden a perdurar. La guerra, a la vez, propende a destruir y aniquilar. Esta extraña y despareja pareja ha llevado a Toni Montesinos a escribir No habrá muerte. Letras del Gulag y el nazismo de Boris Pasternak a Imre Kertèsz (Fórcola, Madrid, 2018, 241 páginas).

El coqueto aerodinámico rocanrol color caramelo de ron (The Kandy-Kolored Tangerine-Flake Streamline Baby, 1965). Este fue el delirante título de la primera obra de Tom Wolfe publicada en España por Tusquets en 1972. Se trataba de un conjunto de artículos periodísticos que, junto a los de otros autores norteamericanos, inauguraron lo que se dio en llamar nuevo periodismo.

Si algo nos han enseñado Twitter es que la gente prefiere las malas noticias, sobre todo cuando son falsas. Hagan la prueba y comprobarán que el catastrofismo o los comentarios apocalípticos son infalibles, tanto en esa como en otras redes sociales.

Las enfermedades generan consecuencias psicológicas a veces indescifrables. Sin embargo, su influencia en el temperamento es obvio. De ahí que, para realizar un retrato de un personaje ilustre, también tengamos que observar con atención sus dolencias.

Gran parte de su ficción sigue siendo un placer irresistible. Además, produjo ensayos que no han perdido un ápice de actualidad, tanto por su efecto chocante o paradójico como por la profundidad de sus reflexiones. En este sentido, Gilbert Keith Chesterton (1874-1936) ya se ha incorporado al panteón de los clásicos, una vez transcurrido el tiempo necesario como para convertir sus libros en una trampa de la que no sentimos deseos de escapar.

En octubre de 1916, el escritor norteamericano modernista de origen portugués John Dos Passos (1896-1970) se graduó cum laude en Harvard en lengua y literatura europeas. Su influyente padre, el abogado John Randolph Dos Passos, le propuso estudiar arquitectura en Madrid, a pesar de que el joven estaba volcado en los estudios literarios e históricos.

A medida que la divulgación científica ha mejorado sus estrategias, ha ido creciendo el interés de los lectores más jóvenes. Al fin y al cabo, cuando estos son realmente curiosos, nunca se sacía del todo su afán de conocimiento.

Las grutas. El viaje a lo profundo. Los misterios intraterrenos. Literariamente hablando, son realidades con una inevitable carga simbólica, y con ese impulso se han ido convirtiendo en un reclamo que nos llega desde las entrañas de la Tierra.