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Tercera época - Nº 327. ISSN: 2530-7169. Lugar de edición: Madrid, España. Entidad responsable. conCiencia Cultural

Warren Beatty, esa especie de Guadiana cinematográfico que desaparece durante largas temporadas y vuelve a asomarse en Hollywood con algún proyecto inesperado, se pone de nuevo a ambos lados de la cámara (encargándose también del guión) con este inclasificable drama (¿cómico?) que transcurre en la órbita laboral del extravagante magnate-ingeniero-piloto-chalado Howard Hughes, papel que se reserva el propio Beatty.

El título original de este documental (Viaje a través del cine francés) resulta menos ambiguo que el español, ya que el célebre cineasta galo limita su análisis y sus elogios a las películas de la cinematografía francesa que más le han marcado, ya sea como espectador, como crítico o como colaborador en algunas de ellas.

La literatura norteamericana del siglo XIX rebosaba de historias que bien podrían ser calificadas de ciencia ficción o romance científico. No hubo escritor de ficción americano de cierta relevancia en aquellos años que de alguna forma no abordara el género, aunque fuera mediante algún tipo de romance utópico: Herman Melville, Edgar Allan Poe, Nigel Hawthorne, Washington Irving o escritores de best-sellers del momento como Edward Bellamy o Mark Twain.

El estío es vago, como decía Ortega. De contornos inciertos, haragán, presto a la divagación. Me echo a andar por la ciudad hacia el atardecer. Carguemos las tintas: el anochecer. Ya en plena tarde, al volver de mi empleo, he visto las calles inusualmente despejadas.

Carlos III, el “mejor alcalde de Madrid”, es tal vez el único antepasado que el actual monarca puede rememorar con honor y en relación con el tipo de actuaciones que viene desarrollando desde su investidura.

He visto, en medio siglo, pasar el humo del tabaco del castigo al castigo, dejando en el centro una época de “permisionismo” que, más o menos, coincide con mi juventud.

A Josep Pla, el escritor ampurdanés, le tocó morir en 1981, el 23 de abril, mismos día y mes en que lo hicieron Cervantes y Shakespeare, en envidiable coincidencia. Más de uno quisiéramos repetir esa fecha, aún a costa de la vida, puesto que, de todas maneras, la tenemos que entregar alguna vez.

Parcialmente, la obra de Vicente López (1772 - 1850), pintor de cámara del rey en tiempos de Fernando VII, coincide con la de Goya. Algunos de sus modelos son comunes. Rasgos y jerarquías se reconocen con facilidad en la coincidencia de las modas.

La evocación que sigue tiene una fecha: noviembre de 1988. Es entonces cuando pasa fugazmente por Madrid Alberto Moravia, que morirá no mucho después, el 26 de septiembre de 1990.

El azar, complicado con viejas costumbres, ha hecho que me cayeran en las manos dos relecturas: los Comentarios reales del Inca Garcilaso de la Vega (¿reales de realidad, de realeza?) y las Lecciones sobre la filosofía de la historia universal de Hegel. He tenido la impresión de que el Inca era un hegeliano antes de tiempo (unos trescientos años).

Hablando con mi amigo el catedrático, es curioso comprobar que, pese a la distancia geográfica (Buenos Aires y Madrid), la coincidencia generacional hace que parte de nuestras memorias coincidan. El punto más agudo de coincidencia está vacío: el París de mayo del 68. Allí no estuvimos ni mi amigo ni yo.

Desde su inauguración, el 8 de octubre de 1992, la colección Thyssen completa los agujeros del coleccionismo madrileño.

Una regla no escrita cuando se enciende el proyector es que, si la película cumple cierto número de requisitos (sobre todo, entretenimiento y afinidad emocional), uno saldrá feliz de la sala. Guardianes de la galaxia Vol. 2 nos deja en esa parcela de satisfacción, pese a algún que otro inconveniente que luego comentaré.

Narrada por medio de capítulos, generalmente compuestos por una larga y única secuencia, esta película nos muestra momentos de los últimos años en la vida del célebre ensayista, biógrafo y escritor Stefan Zweig (Viena, 1881 - Petrópolis, Brasil, 1942), refugiado en el continente americano mientras que su Austria natal está ocupada por monstruos que quieren acabar con él, tanto por ser judío como por ser intelectual.

Stefan Zweig y Robert Musil: dos típicos austriacos de fines de siglo y, al mismo tiempo, dos opciones estéticas y sociales alejadísimas entre sí. Eran polos opuestos (¿los hay que no lo sean?) y, por ello mismo, de necesaria correspondencia. Se me ocurrió ocuparme de ambos en un solo texto, como el presente. Ofrecí, en vano, a varios periódicos de Madrid, la nota. En algunos casos, me parece que el jefe de página confundía a Musil con un modelo de coches Opel.

“Dos generaciones de españoles, al menos, van a trabajar más y a ganar menos que otros europeos para pagar un sobrecoste de financiación cuyas causas carecen de explicación racional, fuera de los prejuicios protestantes y de la propaganda financiera bien urdida a partir del anticatolicismo y la hispanofobia. Y puesto que nuestros hijos y nietos van a cargar con estos sobrecostes de manera casi irremediable, estaría bien que les contáramos el porqué. Sin negar nunca la amarga verdad: que la culpa mayor la tenemos nosotros, porque no fuimos capaces de defender nuestros intereses y los suyos. Para eso, para ayudar a poner en claro no el pasado, sino el futuro, se ha escrito este libro.”

Con motivo del estreno en cines de EL CÍRCULO el 5 de mayo, sorteamos entre nuestros lectores cinco tazas y cinco ejemplares de la novela en la que se inspira esta esperada película, protagonizada por Tom Hanks y Emma Watson.

Por suerte para el espectador con ganas de divertirse sin mayores ataduras, siempre han existido filmes como Fast & Furious 8. De hecho, salvando las lógicas distancias, hay una línea directa que va desde la etapa de Roger Moore como 007 hasta las nuevas peripecias del clan de Dominic Toretto.

Hace medio siglo que murió Azorín. Es pertinente hablar de siglos cuando se trata del escritor alicantino afincado en Madrid. Nació en el XIX, llegó mozo al comienzo del XX y murió en su segunda mitad.

El viaje interplanetario no era un tema nuevo a mediados del siglo XIX. Ya mencionamos en un artículo anterior a Luciano de Samosata y su Historia verdadera, donde se narra una batalla espacial entre seres de otros mundos.