Imagen superior: Neal Sanche, "Woman in Blue", CC
Hoy es el día dedicado en el calendario a luchar contra la violencia contra las mujeres. No creo en “los días de”, porque una mujer que víctima de la violencia lo es desde que recibe el primer mensaje de acoso en su móvil («¿Dónde estás?», «¿Por qué no me respondes?», «¿Con quién estás?»), y cuando la pareja usa una aplicación de mensajería móvil para controlar las horas a las que la víctima de acoso está o no conectada. Del mismo modo, el día mundial de la lucha contra el Sida puede parecer que carece de sentido si pensamos que los enfermos de Sida o quienes son positivos en VIH conviven con ello cada día.

Apretadísimos corsés, enaguas de seda roja, sombrillas y sombreros, abrigos de terciopelo, vestidos blancos para coquetear, vestidos rojo sangre para la luna de miel, vestidos verdes para pedir dinero, vestidos negros para mover los pies al ritmo de la música, guantes de finísima gamuza, combinaciones de encaje, mañanitas de suave lana, chalecos bordados…

Imagen superior: Morten Diesen, Museo de Historia Natural, Londres, CC

Imagen superior: Nicholas A. Tonelli, CC
Los paseantes del otoño conocemos bien esta estampa: un tronco caído, como una carcasa de tonos grises y ocres, confundiéndose entre la joven vegetación que va apropiándose de su espacio. ¿Un resto inservible y superfluo? Que no nos engañen las apariencias. En realidad, ese tronco muerto es un pequeño hábitat en el que prosperan formas de vida fascinantes.

El bonaerense Roque Larraquy, guionista y experto en el mundo audiovisual, demuestra con La comemadre que también es un novelista de primera. No en vano, se trata de un relato en el que la mitología oscura de las viejas fantasías científicas genera tanta inquietud como fascinación.

Si todo sigue al mismo ritmo, quienes deseen adquirir prensa independiente, al servicio de la verdad, tendrán que acudir a una tienda de recuerdos. Las excepciones son cada vez más escasas, y uno se encuentra con que el periodismo español define mejor que nunca su labor instrumental, en perfecta simbiosis con las opciones aventajadas del mapa político: la derecha, la izquierda, el populismo o el nacionalismo.

Y el agua se doraba…
El flamenco es un territorio de libertad. Libertad expresiva y compositiva. Aunque haya todavía quien lo niegue, cerrando los oídos a la evidencia. Y es, también, una música de creación. De autor, para entendernos. En sus más de doscientos años de existencia constatada ha tenido que escuchar a menudo que va a terminarse, que está en crisis, que lo puro se ha acabado, que lo nuevo va a terminar con el cuadro. Jeremíadas y lamentos. Ay, qué fue del cante jondo…Ya Lorca y Zuloaga y Falla y Manuel Ángeles Ortiz temían por su desaparición. Tanto, que despreciaron a los profesionales y fueron a buscar la fuente en donde no podía estar. Un milagro, el Niño Caracol, salvó el empeño, que si no… Si esos malos augurios hubieran tenido algo de verdad, el arte flamenco habría sucumbido hace tiempo pero, sin embargo, se muestra pleno, renovado y lleno de futuro.

Imagen superior: Cristina Fernández de Kirchner en el Salón Mujeres del Bicentenario de la Casa de Gobierno. Cortesía del Ministerio de Cultura, Presidencia de la Nación.

"Las palabras se utilizan para mentir. En cambio, el dolor nunca miente" (Daisuke Tegan en "Audition", 1999)

En el mundo actual, los cautivos de la crisis tenemos la ilusión ufana de que nuestro mundo no podría ser peor. Sin embargo, los paralelos que descubrimos con otras crisis anteriores ponen cada cosa en su lugar, y entendemos así que nuestros abuelos lo pasaron bastante peor y fueron menos locuaces a la hora de quejarse. De hecho, su coraje para inventarse un camino en medio de la posguerra es un ejemplo de abnegación y sentido común que, en dosis homeopáticas o a granel, sería bueno inocularnos.

[Advertencia: este artículo contiene spoilers a tutiplén. Puedes leer la primera parte aquí]

Lotte Reiniger, "Die Abenteuer des Prinzen Achmed", 1926

El desbarate sufrido por el patrimonio artístico español entre fines del siglo XIX y las primeras décadas del XX nos ofrece un triste relato: la crónica de un tiempo en el que un país pobre e inculto hizo almoneda de su casa, vendiendo sus enseres al mejor postor.

Con más de 3 millones de copias vendidas a sus espaldas (1 millón y medio de ellas fuera de Francia), ZAZ, la artista francesa más internacional publica su tercer álbum, producido por Quincy Jones.

La célebre obra de teatro en la que basa esta película –escrita en 1888 por August Strindberg– es todo un objeto de deseo para cualquier actor o actriz. Los tres personajes principales, en especial el del sirviente Juan y el de Julia, ofrecen mil oportunidades a los intérpretes para dar rienda suelta a sus recursos, con no pocos momentos en los que ponerse intensos, incluso histriónicos si les apetece.

Paulo Coelho © Das Blaue Sofa / Club Bertelsmann.
Leí éste libro hacia 1997 y ya le dije a mi amiga K… que no me gustaba. Al releer para Ana Aranda algunos de los párrafos que más me llamaron entonces la atención, me reafirmo en mi antipatía:

Muchos han querido incluir este thriller resultón dentro de una supuesta nueva corriente de películas que homenajean e imitan el cine de los años 80. En dicha moda figurarían films como Drive, The Guest o Super 8, por ejemplo.

Palomas. Blancas, grises, moteadas. Palomas enjauladas. Palomas libres. Palomas que picotean la mano. Palomas que buscan comida en el asfalto. Palomas mimadas, palomas perseguidas. Palomas oscuras. Palomas transparentes, palomas hambrientas. Palomas en un poema de Lorca. Palomas en el patio de la escuela, en un cuadrado azotado por el sol, mientras un niño las persigue, corre tras ellas, las busca, las conoce y las nombra. Palomas que suplen la amistad de otros niños. Palomas que ya no existen, que se fueron...

Buena parte de la ciencia en que se basa la película Interstellar de Christopher Nolan está más allá de los actuales límites de la comprensión humana, escribe Kip Thorne en el prólogo a su libro The Science of Interstellar. Es por ello que se puede vestir de galas místicas y lucir un toque de trascendencia. Pero, para llegar tan lejos, será necesario ir pasito a paso.