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Tercera época - Nº 327. ISSN: 2530-7169. Lugar de edición: Madrid, España. Entidad responsable. conCiencia Cultural

Desde su inauguración, el 8 de octubre de 1992, la colección Thyssen completa los agujeros del coleccionismo madrileño.

Una regla no escrita cuando se enciende el proyector es que, si la película cumple cierto número de requisitos (sobre todo, entretenimiento y afinidad emocional), uno saldrá feliz de la sala. Guardianes de la galaxia Vol. 2 nos deja en esa parcela de satisfacción, pese a algún que otro inconveniente que luego comentaré.

Narrada por medio de capítulos, generalmente compuestos por una larga y única secuencia, esta película nos muestra momentos de los últimos años en la vida del célebre ensayista, biógrafo y escritor Stefan Zweig (Viena, 1881 - Petrópolis, Brasil, 1942), refugiado en el continente americano mientras que su Austria natal está ocupada por monstruos que quieren acabar con él, tanto por ser judío como por ser intelectual.

Stefan Zweig y Robert Musil: dos típicos austriacos de fines de siglo y, al mismo tiempo, dos opciones estéticas y sociales alejadísimas entre sí. Eran polos opuestos (¿los hay que no lo sean?) y, por ello mismo, de necesaria correspondencia. Se me ocurrió ocuparme de ambos en un solo texto, como el presente. Ofrecí, en vano, a varios periódicos de Madrid, la nota. En algunos casos, me parece que el jefe de página confundía a Musil con un modelo de coches Opel.

“Dos generaciones de españoles, al menos, van a trabajar más y a ganar menos que otros europeos para pagar un sobrecoste de financiación cuyas causas carecen de explicación racional, fuera de los prejuicios protestantes y de la propaganda financiera bien urdida a partir del anticatolicismo y la hispanofobia. Y puesto que nuestros hijos y nietos van a cargar con estos sobrecostes de manera casi irremediable, estaría bien que les contáramos el porqué. Sin negar nunca la amarga verdad: que la culpa mayor la tenemos nosotros, porque no fuimos capaces de defender nuestros intereses y los suyos. Para eso, para ayudar a poner en claro no el pasado, sino el futuro, se ha escrito este libro.”

Con motivo del estreno en cines de EL CÍRCULO el 5 de mayo, sorteamos entre nuestros lectores cinco tazas y cinco ejemplares de la novela en la que se inspira esta esperada película, protagonizada por Tom Hanks y Emma Watson.

Por suerte para el espectador con ganas de divertirse sin mayores ataduras, siempre han existido filmes como Fast & Furious 8. De hecho, salvando las lógicas distancias, hay una línea directa que va desde la etapa de Roger Moore como 007 hasta las nuevas peripecias del clan de Dominic Toretto.

Hace medio siglo que murió Azorín. Es pertinente hablar de siglos cuando se trata del escritor alicantino afincado en Madrid. Nació en el XIX, llegó mozo al comienzo del XX y murió en su segunda mitad.

El viaje interplanetario no era un tema nuevo a mediados del siglo XIX. Ya mencionamos en un artículo anterior a Luciano de Samosata y su Historia verdadera, donde se narra una batalla espacial entre seres de otros mundos.

La España de finales del XIX se dividía en krausistas y neo-católicos. Estos últimos, los neos, como eran denominados de forma despectiva por sus contrarios ideológicos, tenían como cabeza visible a Marcelino Menéndez Pelayo. Neo, sí, pero no por ello menos erudito. De hecho, estamos ante uno de los grandes eruditos de nuestra cultura.

Miguel Delibes de Castro (Valladolid, 1947) (1), doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid, es Profesor de Investigación en el Departamento de Biología de la Conservación de la Estación Biológica de Doñana (EBD, CSIC), de la que fue director desde 1988 hasta 1996.

Entre las rutinas de un científico e ingeniero, no suele figurar la explicación de la cambiante naturaleza de los materiales que pasan por sus manos. Por suerte, Mark Andrew Miodownik está acostumbrado a comprender el punto de vista ajeno, y como divulgador, no tiene inconveniente en mitigar nuestra curiosidad ‒y nuestra ignorancia‒ cuando arqueamos las cejas al oír hablar sobre un lingote de tungsteno o el aerogel de sílice.

Pese a todos los elogios que merecen su genialidad y su técnica asombrosa como pianista, el canadiense Glenn Gould (1932-1982) ha pasado a la intrahistoria de la música como protagonista de un sinnúmero de anécdotas que ha hecho de él un modelo del artista excéntrico.

El budismo, pese a su popularidad en Occidente, continúa siendo un sistema religioso y filosófico que sólo conocemos de forma superficial, y muchas veces, a través de síntesis superficiales y de escaso vigor académico, a veces limitadas a cuatro palabras sobre el yoga. De ahí que la palabra necesario le cuadre tan bien a este ensayo de Juan Arnau (Valencia, 1968), uno de nuestros principales y más prestigiosos divulgadores en el ámbito de la cultura espiritual de Oriente.

El 8 diciembre de 1916 la Gaceta de Madrid publicó la Ley de Parques Nacionales del Ministerio de Fomento, sancionada por Alfonso XII. Este año [2016] se cumple su centenario.

George R.R. Martin no es sólo un autor de fantasía, sobre todo si lo interpretamos en la faceta artesana que adquiere este oficio. Es, además, un escritor de asombrosa versatilidad, conocedor de los mil y un nombres que los diccionarios dan a la palabra literatura.

La ciencia, como la vida, hay que tomarla como viene. Manejando las hipótesis de los visionarios con esa duda feliz que impone el método científico. Emocionándonos ante cada hallazgo, o tras la repetición positiva de un experimento. Soñando con la proyección futura de una innovación... Al fin y al cabo, sin conocer todo aquello que la ciencia explica, el conocimiento y la cultura ceden bajo unos cimientos que las humanidades no pueden sostener en solitario.

En la conversación que titularon Solo a dos voces (1973), Julián Ríos planteaba a Octavio Paz una analogía entre el tantrismo y el protestantismo, a la que el escritor mexicano respondía señalando que la oposición entre ambas expresiones religiosas es radical. Pese a ello, Paz hacía este anuncio: "No pienso que vamos a repetir las experiencias espirituales de las religiones y las filosofías de Oriente, pero es evidente que estamos a punto de descubrir ciertas verdades análogas ‒no semejantes‒ a las descubiertas hace dos mil años por los orientales".

Desde que en sus tiempos de estudiante de medicina en la Universidad de Valladolid en los años 50 comenzara a adentrarse en el mundo de la cetrería, hasta su muerte en un accidente de aviación durante el rodaje de un documental en Alaska, Félix Rodríguez de la Fuente (1928-1980) desarrolló una ingente actividad en muy diferentes, aunque interrelacionados, campos profesionales.

Con esto de los negocios sucios pactados en el Canal de Isabel II ‒¿aguas potables, aguas negras, grifos o cloacas?– recordé un viejo filme del realismo social argentino, dirigido por Hugo del Carril en los años cincuenta del siglo pasado: Las aguas bajan turbias. Siguiendo con la figura hídrica llegué a las lágrimas de Esperanza Aguirre declarando en una sede judicial.