Michael Whelan, Ilustración para "Crónicas marcianas", de Ray Bradbury, 1989

"Le retour d'Ulysse". Pathé, 1908 ("L'Illustration", 31 octubre 1908)

Aunque el destinatario natural de este libro es el aspirante a empresario, su lectura es gratificante más allá del mundo de los emprendedores. Y lo es, particularmente, porque en sus páginas queda de manifiesto la personalidad de su autor, uno de esos personajes que construyen el futuro a partir de datos que otros no tienen, como si su inteligencia activase un mecanismo de respuesta colectiva.

Thomas Lawrence: Retrato de Lady Selina Meade, condesa de Clam-Martinic (1797–1872)

Imagen superior: Hernán Piñera, CC

Desde el imprescindible clásico de 1973 El Golpe, de George Roy Hill, los espectadores han aprendido a ver las películas de timadores con una mosca detrás de la oreja. Las posibilidades de que los protagonistas estén jugándosela no sólo a sus víctimas de ficción, sino también al público, son siempre altas, con lo cual el espectador avezado puede caer en un estado de escepticismo ante la narración que elimina la posible tensión dramática.

Hipnótico, elegante, estilista, dominador del lenguaje, creador de un paisaje literario propio... las críticas bendicen a John Banville desde que en 1989 este editor y periodista publicara El Libro de las Pruebas. Desde entonces, una amplia trayectoria jalonada de premios y de lectores fieles que se han ido sumando al placer de disfrutar de una prosa fina, acerada y llena de observación inteligente.

Tu padre te tomaba de la mano, con apenas cinco años, y te llevaba al cine. Hablabais el mismo idioma. El idioma de dos almas unidas por el amor y por la magia de la imagen prendida en mil historias. Por la pantalla desfilaban los personajes y tú los mirabas con tu cara inocente y él con su expresión de hombre cabal y tierno.

La mayor parte de la ficción popular se basa en satisfacer las fantasías de determinados grupos demográficos. Si, por ejemplo, las novelas y películas de James Bond nos cuentan historias sobre un tipo atractivo y valiente que acaba con sus enemigos y seduce a impresionantes damas (fantasía masculina), las comedias románticas actuales van dirigidas principalmente a un público femenino.

Takashi Hiraide, "El gato que venía del cielo", Alfaguara, Madrid, 2014. (Traducción de Yoko Ogihara y Fernando Cordobés).

Dante Gabriel Rossetti: "The Damsel of the Sanct Grael"

"La veneración rendida a Inglaterra ‒escribe Ignacio Peyró en este magnífico libro‒ contrasta con un dato de experiencia: nadie diría que Inglaterra haya sido fácil de admirar, ni siquiera de comprender".

Imagen superior: Matthew Wilkinson, CC

La editorial Salamandra es signo de calidad. Sus libros tienen todos un sello distintivo: no se dejan llevar por el bestsellerismo. Antes bien, buscan y rebuscan hasta hallar especies exóticas, novelas trabajadas, brillantes, llenas de un especial estilo propio. 

Una película de David Cronenberg es siempre una apuesta segura. Lo ha ratificado en Map to the stars. El envite no era fácil: reeditar una historia trágica de familia, una maldición de sangre, incesto y crimen pero hacerlo de modo que no se proclame desde el comienzo su carácter justamente trágico sino que parezca una comedia dramática de costumbres, con algo de guardarropa de moda y algo de psicoanálisis.

Pueden ustedes consultarlo. La vida sintética ya existe. En este apasionante libro encontrarán algunas claves de esa inquietante revelación. J. Craig Venter ‒genio y figura‒ nos invita a comprobarlo en un apasionante recorrido científico que parte de los orígenes y fundamentos de la genética moderna para luego invitarnos a vislumbrar un futuro asombroso y revelador.

La nueva película de Neill Blomkamp tiene todas las papeletas para convertirse en un éxito, y todas para ser un fracaso sonado. Uno no sabe bien si el público reaccionará mal o bien ante esta extraña combinación de cine infantil y videojuego violento, y es que no hay que ser una enciclopedia de cine viviente para darse cuenta de que Chappie es un remake de Cortocircuito (John Badham, 1986) al que se han añadido muchos elementos de RoboCop (Paul Verhoeven, 1987).

El cine negro norteamericano es uno de los pocos géneros que han mantenido la dignidad a lo largo del tiempo. Hollywood, al igual que sus aledaños indie, se ha ido volviendo más vago y pueril en las últimas décadas, pero generalmente el noir que ha surgido de esos lares ha sido más que aceptable.