El cine de acción. Ay, el cine de acción… Ocupa, más o menos desde los 80, el lugar que solía estar reservado para géneros como el western o las películas de aventuras, que no desaparecieron del todo, pero sí disminuyeron en presencia y cayeron presas de una actitud revisionista o posmoderna.

Divergente, Los Juegos del Hambre, Crepúsculo… sagas cinematográficas inspiradas en recientes éxitos editoriales destinados principalmente a un público adolescente y femenino.

Imagen superior © Damián Calvo, Universal Music
El riesgo es consustancial al verdadero artista. Su propio temperamento así lo pide. Investigar, buscar, descubrir, crear, en suma. Así lo siente Miguel Poveda y así lo expresa en esa obra propia que va construyendo paso a paso, disco a disco, actuación a actuación. Frente a lo efímero del cante en directo está la permanencia de la discografía. Fuente y caudal, que diría Paco. Una obra que contiene pasajes de puro flamenco, que contenta a los ortodoxos y abre la puerta a los más atrevidos. Que indaga el terreno clásico de la copla, añadiéndole una relectura nueva, conservando su esencia, pero añadiendo ese toque personal que lo distingue. Que juega en el encuentro con las guitarras más destacadas del panorama musical español, a modo de artesanía musical, plagada de sorpresas.

Juan Malpartida ha publicado el segundo volumen de sus diarios, Estación de cercanías (Fórcola, Madrid, 2015). Un diario es el quedarse a solas el escritor consigo mismo, en una suerte de diálogo donde hay un ausente, según el epígrafe del libro. Esa ausencia es la que incita a la escritura, la que excita su elocuencia. Es un encuentro con las irreductibles obsesiones que son los temas de un escritor. Un autoexamen, si se quiere, aunque la palabra examen esté cargada de connotaciones molestas: un tribunal, alguien que debe ser juzgado, aprobado o reprobado.

Michael Whelan, Ilustración para "Crónicas marcianas", de Ray Bradbury, 1989

"Le retour d'Ulysse". Pathé, 1908 ("L'Illustration", 31 octubre 1908)

Aunque el destinatario natural de este libro es el aspirante a empresario, su lectura es gratificante más allá del mundo de los emprendedores. Y lo es, particularmente, porque en sus páginas queda de manifiesto la personalidad de su autor, uno de esos personajes que construyen el futuro a partir de datos que otros no tienen, como si su inteligencia activase un mecanismo de respuesta colectiva.

Thomas Lawrence: Retrato de Lady Selina Meade, condesa de Clam-Martinic (1797–1872)

Imagen superior: Hernán Piñera, CC

Desde el imprescindible clásico de 1973 El Golpe, de George Roy Hill, los espectadores han aprendido a ver las películas de timadores con una mosca detrás de la oreja. Las posibilidades de que los protagonistas estén jugándosela no sólo a sus víctimas de ficción, sino también al público, son siempre altas, con lo cual el espectador avezado puede caer en un estado de escepticismo ante la narración que elimina la posible tensión dramática.

Hipnótico, elegante, estilista, dominador del lenguaje, creador de un paisaje literario propio... las críticas bendicen a John Banville desde que en 1989 este editor y periodista publicara El Libro de las Pruebas. Desde entonces, una amplia trayectoria jalonada de premios y de lectores fieles que se han ido sumando al placer de disfrutar de una prosa fina, acerada y llena de observación inteligente.

Tu padre te tomaba de la mano, con apenas cinco años, y te llevaba al cine. Hablabais el mismo idioma. El idioma de dos almas unidas por el amor y por la magia de la imagen prendida en mil historias. Por la pantalla desfilaban los personajes y tú los mirabas con tu cara inocente y él con su expresión de hombre cabal y tierno.

La mayor parte de la ficción popular se basa en satisfacer las fantasías de determinados grupos demográficos. Si, por ejemplo, las novelas y películas de James Bond nos cuentan historias sobre un tipo atractivo y valiente que acaba con sus enemigos y seduce a impresionantes damas (fantasía masculina), las comedias románticas actuales van dirigidas principalmente a un público femenino.

Takashi Hiraide, "El gato que venía del cielo", Alfaguara, Madrid, 2014. (Traducción de Yoko Ogihara y Fernando Cordobés).

Dante Gabriel Rossetti: "The Damsel of the Sanct Grael"

"La veneración rendida a Inglaterra ‒escribe Ignacio Peyró en este magnífico libro‒ contrasta con un dato de experiencia: nadie diría que Inglaterra haya sido fácil de admirar, ni siquiera de comprender".

Imagen superior: Matthew Wilkinson, CC

La editorial Salamandra es signo de calidad. Sus libros tienen todos un sello distintivo: no se dejan llevar por el bestsellerismo. Antes bien, buscan y rebuscan hasta hallar especies exóticas, novelas trabajadas, brillantes, llenas de un especial estilo propio. 

Una película de David Cronenberg es siempre una apuesta segura. Lo ha ratificado en Map to the stars. El envite no era fácil: reeditar una historia trágica de familia, una maldición de sangre, incesto y crimen pero hacerlo de modo que no se proclame desde el comienzo su carácter justamente trágico sino que parezca una comedia dramática de costumbres, con algo de guardarropa de moda y algo de psicoanálisis.