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Por muchos motivos, la franquicia Kingsman me recuerda el humor extremo que caracterizaba a varios de los Bond alternativos que surgieron en los sesenta, en particular Derek Flint (James Coburn), el protagonista de Flint, agente secreto (1966).

Como el escritor siciliano Giuseppe Tomasi di Lampedusa, Visconti también era un aristócrata persuadido de que su clase ya nada tenía que hacer en la historia, salvo, quizá, jugar a ser una clase. Pero, al revés que Lampedusa, provenía del Norte, de la Italia que había logrado la unificación nacional, con su capital de la ópera, Milán.

El libro de Estela Canto Borges a contraluz (Espasa Calpe, Madrid, 1989) puede leerse como un capítulo ideal de una conjetural historia de la literatura argentina.

La baronesa d'Aulnoy (1650/1651–1705) es conocida por sus cuentos para niños y por el intento de deshacerse de su marido con la ayuda de un amante y otros parientes. Tuvo familiares en España y tal vez viajó por el país, aunque el extremo es discutido por los historiadores.

A fines de 1945, Hugh Trevor-Roper (1914-2003), entonces empleado de la inteligencia británica, recibió el encargo de averiguar qué había sido de Adolf Hitler, desaparecido desde mayo de aquel año.

Nacido en el Líbano y habitante de Francia, escritor libanés que escribe en francés, melquita de religión, hijo de católica y protestante, con una abuela egipcia casada con un maronita (que era librepensador, liberal y tal vez masón), árabe pero cristiano, Maalouf está autorizado para plantearse una reflexión sobre la identidad al margen de las filosofías identitarias al uso.

Durante más de treinta años (exactamente, de abril de 1966 a abril de 1997) se escribieron Paz y Gimferrer. Al principio, de usted y cuando Gimferrer se llamaba Pedro. Luego, con mayor intimidad, cariño amistoso y atención profesional entre el escritor y su editor barcelonés.

Desigual destino biográfico ha tenido Felipe II. Hasta 1800 sus biografías fueron escritas fuera de España y bajo el influjo de la leyenda negra. Censurado en vida por algunas de sus políticas, se convirtió luego en el objeto de la nostalgia por la perdida grandeza española.

Hay parecidos de familia entre Falla y Lampedusa, dos hombres del Sur atraídos por las civilizaciones del Norte, dos lugareños con cultura cosmopolita, dos ascetas con un imaginario caliente, dos creadores que, desde el subdesarrollo, producen obras centrales para el arte de su tiempo.

Joyce ha sido una de las preocupaciones y uno de los espejos de Eco (qué simétrico: un eco en un espejo).

Hacia 1973, Fernando Savater intentaba doctorarse de Filósofo con una tesis sobre Emile Cioran. Las dificultades para lograrlo integran la pequeña historia de la censura cultural a fines del franquismo.

La carrera de la cineasta Kathryn Bigelow suele dividirse en dos fases: la inicial, con excelentes cintas de acción no a la sombra, pero sí en la órbita de James Cameron (Le llaman Bodhi, Días extraños) y una etapa post 11-S, con intensos thrillers de tono pseudo-documental, que parten de escenarios reales y están dotados de cierto contenido sociopolítico (En tierra hostil, La noche más oscura). Este segundo tramo le ha proporcionado a la directora un prestigio entre la cinefilia “seria”, e incluso los Oscars más importantes de 2010 por En tierra hostil.

En el siglo XVIII uno de los géneros literarios más interesantes era el epistolar. Todo el mundo escribía cartas y ¡qué cartas! Sobre todo las de las mujeres.

Leonora, con veinticuatro años recién cumplidos y un marido mexicano, próxima a abandonar Manhattan y establecerse, de forma definitiva, en México, escribió a su amante rubio, a aquel Max Ernst mago, su último relato conjunto...

Óscar estaba en la cola del supermercado cuando vio en la cámara del circuito cerrado de televisión que una pistola apuntaba a la cabeza de uno de los clientes.

Durante años, muchos, El Escorial fue como mi segunda casa. Eran los tiempos en los que preparaba mi tesis doctoral. Unas veces iba sola (las más); otras, acompañada de amigas.

Veo que los personajes de Milan Kundera se comportan como pacientes arquetípicos del psicoanálisis, Entonces, ¿no significa eso que tenía razón Freud? En contra de mis propios prejuicios, me doy cuenta de que Freud tenía más razón de lo que puede parecer. Sin embargo, hay un “pero”…

Veamos... cuando Isabel I de Inglaterra fue coronada reina, organizó una comisión de tres expertos encargados de copiar el modelo imperial español. [Digresión: Un modelo que no os gustará, que os parecerá lo peor de lo peor, pero que fue, con diferencia, el mejor de los posibles modelos "coloniales". Y entrecomillo "colonial" (utilizando un término fácilmente identificable) porque España, aunque sería más correcto decir Castilla, NO tuvo nunca colonias, sino virreinatos. Es decir, América y Filipinas formaban parte de la corona hispánica, los habitantes de todas aquellas tierras eran tan castellanos como un burgalés o uno de Cuenca, para que nos entendamos.]

En el número 2 de Sur (1931) contesta Ocampo a un epílogo de Ortega, en el que el filósofo español le pide que siga escribiendo sobre Dante. De manera modesta, ella responde a la petición con un excelente artículo.

De Carlos Gilly, el inconmensurable Carlos Gilly, aprendí que la Historia está hecha por personas de carne y hueso. Una verdad que puede parecer de Perogrullo pero que encierra el verdadero secreto de nuestro arte.