Trestesauros500

A principios de los años ochenta, cuando la competencia de los videoclubs ya era un hecho, los dueños de algunos cines de barrio y cinestudios pensaron que programar tres películas seguidas podía ser una oferta atractiva. El caso es que acertaron. Y así fue como muchos nos aficionamos al terror: disfrutando ‒o no‒ de proyecciones en cadena, donde la cantidad era infinitamente más importante que la calidad.

La cuestión es dramática. ¿Debemos convertir el pensamiento positivo en un paradigma social? ¿Cómo resolvemos el hecho de que se culpabilice o se margine a quien no pueda, o no quiera asumir esa regla? ¿Realmente la sonrisa obligatoria tiene algún beneficio demostrado por la medicina?


Abraham Lincoln (1809-1865) es uno de los más célebres presidentes de Estados Unidos, y no pocos estudiosos lo consideran el mejor que el país ha tenido. Aunque ha pasado a la historia por su liderazgo durante la Guerra de Secesión (1861-1865), su carrera política tiene interés por sí misma, y sus reflexiones reflejan su carácter de gran estadista.

Resulta muy tierna la historia de este hombre, Alan Alexander Milne (Londres, 1882-Sussex, 1956). Podíamos decir que su amor por la familia le jugó malas pasadas. Y su literatura siguió caminos irregulares, quizá intentando formatos que no eran los suyos y dejando de lado lo que mejor se le daba.

El tiempo. Todas las cosas las hacemos a tiempo y en un determinado tiempo. Comprueben cómo se regulan nuestras costumbres, y cómo de pronto caemos en la cuenta de que las cultivamos a deshora. El tiempo se nos va, o lo perdemos, o lo organizamos mal. Y entonces, algo nos lleva a descubrir que, muchas veces, el cuándo importa más que el cómo o el dónde.

Se suele aceptar que una imagen vale más que mil palabras sin reparar que di­cha afirmación no se presenta con imá­genes sino con palabras. Bajo ar­di­des semejantes, las imágenes han sido rebajadas en múltiples ocasiones a un segundo plano donde fungen como me­ras acompañantes de texto, limitan­do sus funciones —en el mejor de los casos— a las de didáctica, como ayu­dan­tes en la comprensión de la lectura, algo que ocurre frecuentemente en los textos científicos, en particular aque­llos de divulgación. Hay un caso famoso, el de un grabado publicado por el as­tró­no­mo francés Camille Flammarion, el cual ha sido utilizado en nume­rosas ocasiones como un mero adorno sin pres­tar atención a su intrincado dis­cur­so visual y origen.

Jorge Luis Borges, en varias ocasiones y de diferente forma, cuenta la siguiente anécdota: 

Ocurre con el hecho de tener una mascota (principalmente un perro o un gato por aquello de la cercanía con nosotros como mamíferos, pero también por su inteligencia y comunicación emocional) un fenómeno curioso: la creación un vínculo afectivo que resulta extraño y exagerado a quien lo ve desde fuera pero completamente natural para el que alguna vez ha convivido con ellos.

Consideramos el egoísmo un grave fallo de carácter, algo que reprochamos a los demás cuando lo ejercen y un defecto contra el que advertimos a los niños. “Hay que ser generoso”, decimos. “Que persona más generosa”, admiramos. Es casi lo mejor que se puede decir de alguien tras su fallecimiento.

Maria Gordon fue una geóloga y paleontóloga que puso patas arriba varias cosas en su época. La más conocida fue la idea que se tenía de cómo se habían formado las Dolomitas, un conjunto de montañas al sur del Tirol, en los Alpes.

Lanzarse a escribir lo idílico o lo tenebroso que será el futuro se ha convertido ya en una costumbre. Fueron los escritores de ciencia-ficción los primeros que decidieron alimentar la idea de que, cada año que pasa, ese porvenir rupturista e innovador está un poco más cerca. Luego, con el impulso de las nuevas tecnologías, han sido los expertos en robótica e inteligencia artificial quienes nos han sugerido que quizá ‒o casi seguro‒ tengamos que resignarnos a ser actores de reparto en un espectáculo protagonizado por máquinas.

¿Por qué algunos países son menos corruptos y están mejor gobernados que otros? Organizando el Leviatán analiza la endogamia entre la política y la administración pública que ha llevado muchas veces a la corrupción.

La revolución digital nos ha proporcionado extraordinarios beneficios, pero también plantea dudas inquietantes. Dudas que, en general, procuramos ignorar para que nadie piense que somos unos nostálgicos de ese pasado en el que aún no existían ni Wikipedia, ni WhatsApp, ni los vídeos de YouTube.

La película First Man muestra un retrato heroico y mitológico –típico en el cine de Estados Unidos– del programa espacial de la NASA Apolo 11; y lo hace a través de la figura de su comandante Neil Armstrong, un hombre física y mentalmente extraordinario.

Mientras escribo, todavía sigue viva esa absurda creencia que niega la llegada de astronautas a la Luna. No tengo gran interés en comprender a quienes se aferran a esta conspiranoia, pero sí me atrevo a recomendarles esta magnífica película, en la que se detalla el grado de sufrimiento y de investigación que supuso esta proeza.

Muchos de los problemas a los que hoy debemos enfrentarnos dependen de una compleja adaptación a la tecnología digital. Por ejemplo, es cierto que la posverdad ‒un eufemismo de lo que viene a ser la mentira a secas‒ prolifera gracias a las redes sociales. Sin embargo, sus efectos son, poco más o menos, los mismos que causaban las "falsas nuevas y nuevas mentirosas" denunciadas por nuestros antepasados en el siglo XVI.

En mayor o menor medida, a casi todo el mundo le gusta Harry Potter, y con razón. Pero antes de él ya hubo niños magos que se adelantaron a las novelas escritas por J.K. Rowling, como el Timothy Hunter de Los libros de la magia de Neil Gaiman, el Harry Potter Jr. de la película Troll (John Carl Buechler, 1986) o el Lewis Barnavelt de la larga serie de novelas escritas por John Bellairs y Brad Strickland, iniciada por La casa del reloj en la pared (1973), obra que contaba con el inestimable apoyo de las ilustraciones del gran Edward Gorey.

Esta película es intensamente valenciana y no poco argentina. Al comienzo del film, todo esto desconcierta un poco, pero pronto nos damos cuenta de que funciona. Y la razón es que este primer largometraje de Nacho Ruipérez sabe utilizar con astucia los mecanismos básicos del thriller detectivesco y trasladar este tipo de historia a los arrozales y descampados de Levante, añadiendo algo de singularidad con algún que otro personaje argentino.

Hay un oficio por el que siento enorme interés y admiración. Me cautiva y lo agradezco a la vez, como casi todos los lectores que disfrutan de la literatura internacional. El oficio del que hablo es la traducción, y Marta Salís lo ejerce de manera ejemplar.

Incluso para el lector que no es un especialista resulta apasionante este libro. Escrito con amenidad y con evidente rigor, el ensayo de Vicente Garrido es un texto indispensable para comprender la mente del asesino a la luz de la ciencia moderna.