Autorretrato, circa 1856
La vida de Charles Lutwidge Dodgson (Daresbury, Cheshire, 27 de enero de 1832 – Guildford, Surrey, 14 de enero de 1898), más conocido como Lewis Carroll, ha dado lugar a innumerables estudios. Tal vez uno de los trabajos más sólidos sea la biografía escrita por Morton N. Cohen (Lewis Carroll, traducción de Juan Antonio Molina Foix, Anagrama, Barcelona, 1998, 691 páginas).

Imagen superior: (OvO), CC

«Por mucho que la poesía dominara su propósito, el arte siempre fue un elemento importante en la vida de mi madre», escribe Frieda Hughes. Y esto es lo que queda patente en este volumen, donde se reúnen los dibujos que Sylvia Plath realizó a lo largo de 1956, junto a cuatro cartas que atestiguan la responsable y apasionada dedicación con que aquella joven, entonces recién casada, se dedicó a su práctica.

¿Quién de entre nosotros no ha soñado con alguna versión perfecta de nuestro sistema político, con algún nivel trascendente en el que no existan ni la corrupción ni la mediocridad? Frente al desgaste de la política tradicional, una parte de la ciudadanía opta por la ira, por el desdén o por el extremismo rupturista. En este espléndido ensayo, David Runciman nos recuerda que la política es una realidad fundamental en nuestras vidas, e insiste en que no solo se reduce a las instituciones de gobierno. Es algo más profundo: un instrumento de cambio y mejora en esta época que nos obliga a hacer cálculos con un porvenir tecnológico que va acelerándose sin tregua.

Paolo Uccello, "San Jorge y el dragón", National Gallery, Londres, 1456 c.

La magia y el glamour del cine hacen que aquello que vemos en las películas poco tenga que ver con la realidad. Quizá por eso nos gusta. Pongamos por ejemplo a los hackers: Keanu Reeves, Robert Redford, Carrie–Anne Moss o Hugh Jackman han encarnado a piratas informáticos atractivos, con clase y valientes. Son éstas cualidades que no definen especialmente a los hackers del mundo real, que suelen ser sociópatas cobardes, cuyo aspecto se podría definir como una abominable caricatura del ser humano. Y es que, por lo común, el hacker de tipo medio recuerda más a una larva de mosca que a un vertebrado, dicho sea desde el cariño.

Tenía razón T.S. Eliot cuando decía que la cultura puede ser descrita como aquello que hace que la vida merezca la pena de ser vivida. No obstante, hay un lugar donde la sentencia de Eliot se hace especialmente palpable. Me refiero ‒ya lo habrán imaginado‒ a las bibliotecas. Espacios consagrados a la sabiduría y la curiosidad, en los que hallamos la esencia de nuestra especie, en todas sus gradaciones.

Con motivo del estreno de ALMA SALVAJE el 30 de enero, sorteamos entre nuestros lectores 2 packs de novelas de Cheryl Strayed (cada pack incluye las novelas Alma salvaje y Pequeñas cosas bellas)

Chaykin ha trazado su propio camino. Devoró narrativa policiaca y fue amante del jazz antes de vender su primer cómic. Admiró a ilustradores como Robert Fawcett y Al Parker. Y sobre todo, siempre ha dejado que su estilo como dibujante se sitúe en el lado oscuro de la vida.

Los colores planos y la línea clara: este es el secreto de Malika Favre, una formidable artista francesa ubicada en Londres, capaz de convertir cualquier imagen en un trazo esencial.

Imagen superior: Fidel Castro con un grupo de escolares en 1959 ("New York Daily News", CC)

Cuando un músico de rock lleva cierto tiempo en el negocio y alcanza cierta edad tiene que hacerse un Lou Reed. O, dicho de otro modo, tiene que asumir que ya no tiene edad para el lado salvaje, dejarse de subterráneos aterciopelados, de vicios y de satélites de amor.

"Era como si el fantasma de Cortés ‒le escribía Norman Mailer a Fidel Castro en 1961‒ hubiera aparecido en nuestro siglo montando el caballo blanco de Zapata. Fue usted el primer y el mayor héroe que se conoció en todo el mundo después de la Segunda Guerra Mundial".

"Reptiles" (1943), de M. C. Escher
Durante diez años guardé un ejemplar de un libro, esperando conocer a alguien que pudiera apreciarlo debidamente. Se trataba de Gödel, Escher, Bach, una eterna trenza dorada, de Douglas F. Hofstadter (en la traducción original del Conacyt, hoy sustituida por la versión española de Tusquets).

El exitoso musical de Broadway llega finalmente a cine bajo el auspicio de Disney, una compañía dispuesta a apropiarse para su catálogo de todos los cuentos infantiles populares de la tradición universal.

Un libro ameno e inteligente sobre la geografía de Verne, el gran viajero literario. La omnipresencia de sus personajes en la Tierra ‒en su superficie, en las profundidades marinas e incluso en su núcleo‒ nos obliga a reconocer ese estatus del escritor, y en cierto modo, también nos obliga a reconocernos en su imaginario, descrito en el ensayo de Eduardo Martínez de Pisón como si fuera una formidable cartografía histórica.

A comienzos de 2015, cual Anno Salutis Humanae, los humanos terrícolas suspendieron la búsqueda de petróleo en las Islas Canarias. No fue porque la presión popular se incrementase en virtud de principios superiores al ‒como dicen en lengua vulgar‒ ándeme yo caliente, o porque algún tipo de bendición ultraterrena dibujase auras filoecológicas en plan Francisco de Asís entre los líderes comunales y profesionales de la cosa. Sencillamente, y de acuerdo con las formas de pensar a las que a esta especie de humanos suele limitar su poco trajinado sistema nervioso, no encontraron negocio.

El talento como intérprete de Antonio Banderas es discutible. Sin duda, es un actor limitado, pero también un artista muy trabajador, inquieto, arriesgado y, casi siempre, movido por un entusiasmo que se refleja en la pantalla.

Este recopilatorio nos reserva un montón de páginas repletas de acción, colorismo, humor, unas gotitas de introspección, conspiraciones y desafío a la autoridad, todo ello a través del soberbio arte de colosos como John Byrne o George Pérez, figuras capitales en la historia de Los Vengadores, y que se despedían de la serie en la etapa contenida en este volumen.

Antonio Lucas tiene trazas de cantaor elegante, de poeta flamencólogo. Lleva la poesía, el Arte, en las habitaciones últimas de la sangre. Es joven y ya ha creado escuela, que sabe uno, intruso y picalagartos, que le admiran jóvenes talentos letraheridos de Cieza (hablo de Antonio Liberato), y hasta esas estudiantinas de Salamanca que quieren cambiar el mundo y que van de asamblea a asamblea pablemas envueltas en una minifalda sugestiva.