“¡Sirenas!”, voceó el Almirante Colón el 9 de enero de 1493 cuando navegaba en La Niña, en aguas del río del Oro, a la vista de tres formas grisáceas que se desdibujaban bajo el agua. Para instantes después recalcar, nos imaginamos que no sin cierto desengaño: “pero no son tan hermosas como las pintan…”.

Vivir en la ciudad no tiene por qué significar vivir de espaldas a la naturaleza. Las ciudades son el hogar de una sorprendente variedad de vida silvestre, no necesariamente cosmopolita. Si algo caracteriza a las ciudades es el cambio y allí donde haya oportunidades habrá especies que las aprovechen. El entorno urbano está lleno de posibilidades; si no que se lo digan a la pareja de halcones peregrinos, Falco peregrinus, que ha criado este año en la catedral de Salamanca.

Son organismos extremadamente resistentes, capaces de sobrevivir en estado de latencia a condiciones ambientales extremas. Están presentes en todos los rincones del planeta y sin embargo no los ves. Son los tardígrados, un filo tan extenso como poco conocido que podría ayudarnos a mejorar el funcionamiento de los suelos, afrontar cuestiones evolutivas, desarrollar aplicaciones en biomedicina y entender los procesos de envejecimiento.

La relación entre peces y hombres viene de muy largo y abarca diferentes aspectos: investigación, nutrición, salud, ocio… pero parece razonable suponer que la primera fue una relación alimenticia. Posiblemente, ante la existencia de un recurso nutricional adicional como el pescado, éste fue incorporado a la dieta en aquellas poblaciones de homínidos asentadas en entornos fluviales o costeros cuyos miembros empezaron a desarrollar técnicas de pesca.

Quizá mucho de lo que investigó Georges Duby (1919 –1996) a lo largo de su trayectoria se resuma en esta obra clásica, un título imprescindible para todos aquellos que deseen comprender las claves del Occidente medieval a través de su arte y su urbanismo.

Esta obra fascinante y conmovedora tiene parte de indagación histórica y parte de reivindicación. Al acudir a las fuentes primarias para mostrarnos cómo se efectuaron los procesos por brujería en Inglaterra y en la Norteamérica colonial, Katherine Howe redefine el perfil de la bruja y nos ayuda a comprender en qué medida aquellas pobres mujeres fueron víctimas de la sociedad de su tiempo.

Estadounidense de ascendencia nigeriana, Teju Cole (1975) ha ido ganando prestigio como fotógrafo, especialista en arte y, sobre todo, novelista. De forma casi inevitable, su identidad cultural se trasluce en su escritura, que se refuerza y tonifica con ese vaivén cosmopolita.

Quién le iba a decir al explorador Henry Morton Stanley, famoso por sus numerosas expediciones a la misteriosa África Central, que no sólo iba a pasar a la posteridad por encontrar al misionero perdido David Livingstone (“El Dr. Livingstone, supongo”), sino también por su indirecta contribución en el descubrimiento del mítico unicornio africano: el okapi.

Pese a que durante mucho tiempo estos organismos pasaron desapercibidos, en comparación con otros animales acuáticos, por su inmovilidad en los sustratos de los fondos marinos donde se fijan, muchas esponjas poseen una belleza singular por sus formas y colores y, además, reflejan la fascinante riqueza biológica de muchos mares donde crecen, como el Caribe.

Educación, instrucción y entretenimiento son palabras que no siempre son tenidas en cuenta por los biólogos. Para ser más prudentes, diremos que, en contra de lo que pueda suponerse, no abundan los divulgadores de calidad entre los zoólogos y los botánicos, y son aún menos numerosos aquellos capaces de difundir sus conocimientos en esta época dominada por los memes, las píldoras informativas y el trajín de las redes sociales.

Quizá mucho de lo que viene diciéndonos Colin McGinn en este magnífico ensayo deba relacionarse con la personalidad y el campo de estudio de este filósofo británico. En realidad, y por simplificar el análisis, se diría que su pensamiento no es un monólogo, sino un acercamiento animado e incisivo a fenómenos que, como el aquí tratado, nos conciernen de una forma inmediata.

Hay un matiz intransferible que poseen los mejores divulgadores científicos. En el caso de Isaac Asimov, la pedagogía, la sabiduría y un punto de excentricidad formaron parte del mismo equipaje. Al fin y al cabo, hablamos de un pionero de ese arte que consiste en vulgarizar los saberes más complejos de forma que pueda entenderlos un lector como usted o como yo.

Durante el verano, la vestimenta ligera y sumaria permite ver con más facilidad el cuerpo de los semejantes. Sin pasar de impresión, puedo decir que mi mayor curiosidad se ha dirigido a los tatuajes, tal vez por mi afición a leer, a descifrar signos. Y, siguiendo en el mero impresionismo, he contado una notable mayoría de varones entre los tatuados. Varones jóvenes que, tras hacerse depilar, o sea destacando la tersura de la piel juvenil, se dedicaron trazar rugosas singladuras de tinta sobre esa misma piel.

El silencio para mí es escucharte. La inmovilidad, una forma de verte sin aristas. La fijeza, esa realidad que encierra tu nombre ante mis ojos. Soy, contigo, la mujer sin sombra y sin reflejo que toca sin tocar la taza de café.

Los nombres franceses son tan encantadores… Tienen ese toque elegante del que carecen en otros idiomas. En este libro hay muchos nombres, a pesar de ser un libro sencillo en el que no se necesita mapa para orientarse. Simplemente leer y leer. La lectura discurre con placidez y sabes que has partido de un punto para llegar a otro.

No sé qué ha sido más meticuloso en esta película de Gary Ross, si la dirección artística o el proceso de documentación. En todo caso, ambos factores son imprescindibles en este drama histórico, basado en uno de los acontecimientos más singulares en la historia de Misisipi.

Qué tiempos estos, en los que parece que el remake es un invento de hace dos días. En realidad, no es que se rueden más remakes, ni mucho menos. Simplemente, somos conscientes de ello gracias a la disponibilidad de todo el cine anterior y de la perspectiva inagotable que nos brinda internet.

En su novela La saga/fuga de J.B. narra Gonzalo Torrente Ballester la historia de una supuesta ciudad capaz de levitar y desaparecer a la vista de los forasteros que intentan visitarla. Figura en los mapas, de ella hablan las viejas crónicas y hasta algún escritor muy válido glosa sus encantos. Pero lo cierto es que sólo existe para sus habitantes.

La equidistancia de Pedro Barbero respecto a los distintos géneros audiovisuales ‒desde el cine a la cámara oculta‒ lo convierte en un narrador todoterreno. Esa versatilidad, adquirida con los años e impulsada por una pasión que nunca decae, demuestra que es un creador que ha ido subiendo en el escalafón a base de inteligencia y esfuerzo. Dialogar con él siempre tiene un trasfondo sentimental, vinculado a la cinefilia y al amor por su oficio. En esta oportunidad, esa emoción está doblemente justificada, porque hablamos, entre otras cosas, de su nueva película, El futuro ya no es lo que era.

En Inglaterra se ha inventado el término TATT (Tired All the Time) para significar el estado de las mujeres en el mundo actual. Sencillamente hemos asumido nuevas responsabilidades sin abdicar de las anteriores.