El Área X, una remota zona costera donde los puntos cardinales y demás referencias geográficas parecen difuminarse y un desconocido influjo impide el funcionamiento de tecnología punta, ya se ha tragado a once expediciones. Sus finales fueron desde desgraciados hasta catastróficos, y poco o nada se sabe de los misterios que oculta ese territorio.

Stephen King, en su tradicional comentario al Lector Constante, nos indica lo obvio: “ni esta novela es El Resplandor ni quien la escribe es la misma persona que aquel alcohólico”. Vamos, que quien espere algo similar a la intensa y fundamental historia del Hotel Overlook más le vale no ser tan optimista.

Nikola Tesla es uno de los grandes personajes del siglo XX. La humanidad le debe absolutamente todo lo que tiene que ver con la tecnología del electromagnetismo, empezando por la corriente alterna que nos llega a casa y sin la cual esta civilización jamás habría llegado a ser lo que es. Sin embargo, su nombre ha sido prácticamente olvidado y su gloria arrinconada.

Edward Hopper murió en 1967 en Nueva York. Estaba casado con Josephine, también pintora, que había dejado los pinceles desde el momento en el que se casó con el artista para convertirse en la comisaria de la obra de su marido y, sobre todo, su modelo. Según dicen no quería que ninguna otra mujer posara para él. Sólo le sobrevivió diez meses.

Con cierta regularidad aparece Fidel Castro en periódicos y medios audiovisuales. La menor, la más fugaz de sus entrevistas merece páginas enteras. Desde luego, no es el tópico Fidel de la epopeya, un joven guerrillero arrogante y con las armas cargadas de futuro. Tampoco es un protagonista de novela sino más bien una figura de la crónica social, un viejecito consumido y enteco, cargado de años y con signos de decrepitud y enfermedad crónica. A un octogenario bien talludo no se le puede pedir más, aunque los hay que llegan en mejores condiciones.

The Leftovers es una de las series que más expectación ha levantado esta temporada, no solo porque era una de las apuestas más fuertes de la HBO, sino porque suponía el regreso a la televisión de Damon Lindelof, tras Perdidos.

Deus ex machina, o apò mekhanês theós, quiere decir «Dios a través de la máquina». Se refiere a un mecanismo de poleas que en los teatros griegos permitía que un personaje apareciese en el escenario como si descendiese desde las alturas.

Lauren Bacall, nacida Betty Joan Perske, vino al mundo el 16 de septiembre de 1924 y nos deja el 12 de agosto de 2014. Se convirtió en gran dama del cine negro gracias a las películas que protagonizó junto a Humphrey Bogart, Tener y no tener (1944), El sueño eterno (1946), La senda tenebrosa (1947) y Cayo Largo (1948). Tras la muerte de su amado Bogart, demostró sus virtudes para la comedia en Cómo casarse con un millonario (1953), junto a Marilyn Monroe, y Mi desconfiada esposa (1957), con Gregory Peck. También triunfó en Broadway, como protagonista de dos musicales,  Applause (1970) y Woman of the Year (1981).

Robin Williams murió ayer, 11 de agosto de 2014, a los 63 años, tras décadas de esfuerzos por mantenerse sobrio y de lucha contra la depresión. Algo ocurrió. Y probablemente nadie sepa nunca qué se le pudo pasar por la cabeza, ni si se podría haber evitado su muerte.

El periodista sectario procura evitar los dilemas morales. Cuando quiere demostrar un prejuicio, le sirve casi cualquier noticia. En ese empeño incansable, transforma las convicciones en palabras fetiche o conceptos arrojadizos, y un hecho en apariencia objetivo le permite fabricar teorías conspirativas y estrellarse, una vez tras otra, contra el blindaje de la realidad.

Nonagenario y tras una larga carrera que no se amedrentó ante la vejez, ha muerto en fecha reciente el tenor Carlo Bergonzi. Para los aficionados a la ópera, uno de los grandes nombres de su época. Para el llamado gran público, apenas nada. Y así podría decirse de ilustres colegas suyos de todos los tiempos, hoy reservados a la atención admirada de los especialistas, como Aureliano Pertile, Richard Tucker y Jussi Björling.

En la antigua China se consideraba que los emperadores obtenían su legitimidad del Cielo, de manera bastante semejante a como en la Europa cristiana la obtenían de aquel Dios que estaba “en los cielos”. Como dice Ana Aranda en “La modularidad china”:

El caso de James Gunn podría considerarse una anomalía en el cine de nuestro tiempo. No sólo ha demostrado lo que parecía indemostrable en el campo del terror y la serie B. También ha logrado sorprendernos con un blockbuster que ya es un clásico de culto al día siguiente de su estreno. Y es que Guardianes de la Galaxia es una de las producciones más divertidas que uno ha visto en los últimos años.

Voy a hablarles de una estupenda película. Que es una secuela, aunque la definición de secuela es, por lo común, una manera ventajista de minusvalorar un producto. Más aún tratándose de una producción de dibujos animados, un formato proclive a la repetición de fórmulas. El caso es que la cinta de la que vengo a hablarles, Cómo entrenar a tu dragón 2, no solo es una secuela excelente, sino que además consolida las virtudes que ya destacaban en su predecesora.

Con esto del asunto Pujol he recordado mis viajes anuales a Barcelona, durante los cuales, regularmente, mis amigos catalanes me comentaban la red de alcaldes corruptos –unos cuantos de ellos, antiguos franquistas, que se habían levantado catalanistas tras una noche de aciago insomnio– que el entonces Molt Honorable Senyor President había montado. Recordé asimismo algunas novelas de pícaros que suelen redundar en una escena: la llegada del pícaro a una ciudad y su pronta visita a un ropavejero, donde se provee de los vestidos dejados allí por algún hidalgo arruinado en una timba. Así, Lazarillo de Tormes, Guzmán de Alfarache o Pablillos el Buscón pasan por hidalgos de toda la vida.

Con motivo del 25º aniversario de la serie TWIN PEAKS de David Lynch, ya disponible en Blu-ray con casi 90 minutos de escenas eliminadas y alternativas, sorteamos entre nuestros lectores tres ejemplares del libro de David Lynch Atrapa el pez dorado.

Aunque siempre ha sido una práctica habitual, el aprovechamiento de un bombazo taquillero ajeno para vender productos baratos que lo “toman como inspiración” estuvo en auge entre finales de los 70 y principios de los 80.

Hace muy poco se ha estrenado en Estados Unidos la adaptación televisiva de las tres novelas que Guillermo del Toro y Chuck Hogan escribieron sobre un apocalipsis vampírico, publicadas en 2009.

En octubre de 1940, el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) dio luz verde para acoger un proyecto secreto de defensa promovido por la Inteligencia de los Estados Unidos: el “Rad Lab”, o Laboratorio de Radiación.