Es muy incómodo buscar lecturas con la etiqueta de novela de culto, porque esa denominación... bien, como poco es arbitraria. A veces, resume un gesto de excentricidad, una idealización más o menos nostálgica o una simple moda. Sin embargo, en el caso de Matemos al tío (1963), de Rohan O'Grady, uno puede echar un vistazo a ese pebetero ardiente de los libros de culto, y al mismo tiempo, sentir que se encuentra ante una obra encantadora y admirable.

«Si alguien me pregunta de qué trata la novela, le diré que de perder a un hombre, porque no sé qué decir»  escribe Lydia Davis, como una reflexión  propia o tal vez como una reflexión sólo propia de la narradora-autora de El final de la historia. Reflexión crucial, porque ciertamente el perder a un hombre no parece ser aquí sino el pretexto a partir del cual elaborar un escrito cuyo verdadero tema, contenido en ese no sé qué decir, es el proceso y acto de escribir y en el que se acogen también las ramificaciones que de ese tema derivan.

Albert Guillaume, "Los que llegan tarde", Museo Carnavalet, París, 1914

En pleno boom de un género que nunca volvió porque nunca se fue (ya entra dentro de cada uno examinar si el espiritualismo ruso de Raskolnikov o los crímenes de Edgar Allan son una semilla lo bastante sólida como para hablar de un género que, más que precisar algún cadáver, ahonda en la inmundicia y el sucio jugo de la condición humana), hoy vamos a acometer la insana, pero muy satisfactoria tarea, de recomendar siete autores de género que desarrollan su arte en el loco, innovador, y siempre cambiante, mundo del cómic, el tebeo, la novela gráfica, o como lo quieran llamar.

Susan Hill puede presumir de que su novelita La Mujer de Negro ha sido afortunada en la calidad de sus adaptaciones, tanto en las teatrales como en las audiovisuales, teniendo en cuenta las bondades de la versión televisiva de 1989 y de la cinematográfica de 2012, cuya secuela ha contado con la participación de la mismísima autora, encargada de escribir la historia sobre la que se desarrolla el guión.

En la película de Alex Garland se dice algo así como que la inteligencia artificial era algo inevitable, una cuestión de “cuándo”, no de “si”. La ficción nos lleva preparando para ella desde mucho antes de que fuera una realidad.

Hay tres tipos de seres: ovejas, lobos y perros pastores. Y cada uno puede elegir lo que quiere ser. Las ovejas piensan que todo el mundo es bueno y que nadie va a atentar contra ellas, y se acaban convirtiéndose en las víctimas de los lobos, que atacan siempre que pueden amparándose en la debilidad de las ovejas. Si decides ser un perro pastor, dedicarás tu vida a salvar a las ovejas de los lobos y a proteger al mundo del Mal.

Confieso que fui a ver la película de Sam Taylor-Johnson Cincuenta sombras de Grey sin la menor expectativa de hallar un buen filme. Me atraían dos elementos de sociología literaria, dicho con plena pedantería: el aspecto de correcta marujona de la autora del libro E.L. James y el hecho de que lleve vendidos cien millones de ejemplares. Conste mi admiración por las correctas marujonas que escriben novelas si se llaman, por ejemplo, Jane Austen, Vicki Baum o Daphne Du Maurier.

Es fácil imaginar la sonrisa burlona de Clint Eastwood ante las apasionadas (y despistadas) reacciones en contra y a favor de esta película por parte de exaltados y demagogos del calibre de Michael Moore o Sarah Palin.

Imagen superior: Berkeley Lab, Joint Genome Institute (JGI) © Lawrence Berkeley Nat'l Lab - Roy Kaltschmidt.

Sepideh Jodeyri (Ahvaz, Irán, 1976) es poeta, escritora y además traductora. Es la responsable de haber traducido al persa autores como Jorge Luis Borges o Edgar Allan Poe. Ha publicado también varias colecciones de poesía y de relatos cortos, y en 2009 recibió el premio Korshid al mejor libro de poemas escritos por una autora iraní.

Centauros del desierto, de título original The Searchers, es considerada una de las más grandes películas de la historia del cine. Dirigida por el maestro John Ford en 1956, su modesto éxito de taquilla inicial y sus primeras críticas no hicieron sospechar que, años después, sería reivindicada por directores como Martin Scorsese y Steven Spielberg, que la consideran una influencia definitiva en Taxi Driver y Encuentros en la tercera fase, respectivamente.

Con motivo del estreno de la película LA MUJER DE NEGRO: EL ÁNGEL DE LA MUERTE el 27 de febrero, sorteamos entre nuestros lectores  tres DVDs de la primera parte.

Holmes acaba de llegar al escenario del crimen. El pasado, ambiguo y múltiple, se retrata en los detalles. Casi nada se sabe aún, todo es posible. Pero el lector encara la investigación como un reto del que también es partícipe. ¿La recompensa? Ahí es nada: encontrar sentido al mundo. O en otras palabras, seguir junto a Sherlock esa pista inesperada que, además de resolver el misterio, ha de ofrecernos una síntesis científica de la realidad.

La referencia estética del mexicano Día de Muertos se ha vuelto muy popular durante los últimos años en las celebraciones de Halloween de todo el mundo. Es raro salir esa noche y no toparse con una muchacha disfrazada de la Catrina, así que era irremediable que surgiera una película como El Libro de la Vida.

Image superior © Brian Appio
Da gusto ver a Janet Weiss tocar la batería de nuevo como miembro de Sleater-Kinney. Ella misma, durante las entrevistas promocionales para presentar No Cities To Love, define el sonido de la banda como visceral. Y el adjetivo resulta acertado, tanto para sus primeros trabajos, publicados a finales de los noventa (Call the Doctor, en 1996, y Dig me Out, en 1997), como para el álbum que publican ahora, diez años después del que fuera su anterior trabajo, The Woods (2005).

No hay color. Si comparas la fuente de inspiración de Cincuenta sombras de Grey, es decir, la trilogía de E. L. James, y la novelita en la que se basó Nueve semanas y media, concluirás que no tienen nada que ver. La obra de Elizabeth McNeill, publicada en 1982, se catalogó en su día de “romántica” y tuvo una venta menos que discreta. En cambio, los Grey han superado los cien millones de ejemplares vendidos y se han traducido a 51 idiomas.

Eran las seis de la tarde de un verano especialmente caluroso. Una ciudad costera. A esa hora todavía la brisa atlántica no refrescaba la calle. En el número 46 alguien abre el portón, gris oscuro y con una mano de brillante latón como llamador, y arrastra pesadamente una enorme caja de cartón hacia fuera.

Filósofos de moda, haberlos húbolos pero no son la regla. Más bien la contraria lo es: la filosofía se ocupa de los problemas universales de la universalidad humana pero sólo la entiende un puñadito de especialistas. Y una minoría, por selecta que sea, no constituye una moda.

Aunque no guarda relación con el estupendo thriller homónimo protagonizado por Samuel L. Jackson y Kevin Spacey, este nuevo Negociador es un film igualmente sólido, en el que se narra el comienzo del fin de ETA con abundantes dosis de humor y, por lo tanto, de una manera creíble y realista.