[Advertencia: este artículo contiene spoilers a tutiplén. Puedes leer la primera parte aquí]

Lotte Reiniger, "Die Abenteuer des Prinzen Achmed", 1926

El desbarate sufrido por el patrimonio artístico español entre fines del siglo XIX y las primeras décadas del XX nos ofrece un triste relato: la crónica de un tiempo en el que un país pobre e inculto hizo almoneda de su casa, vendiendo sus enseres al mejor postor.

Con más de 3 millones de copias vendidas a sus espaldas (1 millón y medio de ellas fuera de Francia), ZAZ, la artista francesa más internacional publica su tercer álbum, producido por Quincy Jones.

La célebre obra de teatro en la que basa esta película –escrita en 1888 por August Strindberg– es todo un objeto de deseo para cualquier actor o actriz. Los tres personajes principales, en especial el del sirviente Juan y el de Julia, ofrecen mil oportunidades a los intérpretes para dar rienda suelta a sus recursos, con no pocos momentos en los que ponerse intensos, incluso histriónicos si les apetece.

Paulo Coelho © Das Blaue Sofa / Club Bertelsmann.
Leí éste libro hacia 1997 y ya le dije a mi amiga K… que no me gustaba. Al releer para Ana Aranda algunos de los párrafos que más me llamaron entonces la atención, me reafirmo en mi antipatía:

Muchos han querido incluir este thriller resultón dentro de una supuesta nueva corriente de películas que homenajean e imitan el cine de los años 80. En dicha moda figurarían films como Drive, The Guest o Super 8, por ejemplo.

Palomas. Blancas, grises, moteadas. Palomas enjauladas. Palomas libres. Palomas que picotean la mano. Palomas que buscan comida en el asfalto. Palomas mimadas, palomas perseguidas. Palomas oscuras. Palomas transparentes, palomas hambrientas. Palomas en un poema de Lorca. Palomas en el patio de la escuela, en un cuadrado azotado por el sol, mientras un niño las persigue, corre tras ellas, las busca, las conoce y las nombra. Palomas que suplen la amistad de otros niños. Palomas que ya no existen, que se fueron...

Buena parte de la ciencia en que se basa la película Interstellar de Christopher Nolan está más allá de los actuales límites de la comprensión humana, escribe Kip Thorne en el prólogo a su libro The Science of Interstellar. Es por ello que se puede vestir de galas místicas y lucir un toque de trascendencia. Pero, para llegar tan lejos, será necesario ir pasito a paso.

Desde que Richard Gere invitó a Julia Roberts a ir a la ópera, con regalo de vestido rojo, superfashion, incluido, contemplar La Bohème desde un palco del Metropolitan Opera House –el MET para entendernos– es uno de los sueños de las it girls, incluso de las chicas de tallas superior a la cuarenta. Claro que esa sesión de música tiene que darse acompañada de un tipo bien vestido, elegante, a ser posible con una envidiable posición económica y guapo a rabiar…

Hay veces que las torrenteras líricas van a premio por columna. Otras veces es el azahar florecido en Sevilla, o un cuento por Pascuas, lo que le da corporeidad a su pieza en ABC.

Geminoid F-1-11 © Hiroshi Ishiguro Laboratory, ATR

Imagen superior © the Jane Goodall Institute
Dame Jane Goodall (Londres, 1934) es naturalista, activista y primatóloga. Ha dedicado su vida al estudio del comportamiento de los chimpancés en África y a promover estilos de vida sostenibles en todo el planeta. El 14 de julio de 1960 Goodall llegó por primera vez a la Reserva de Gombe Stream, el parque nacional en Tanzania donde el paleontólogo Louis Leakey le encomendó la tarea de observar y documentar el comportamiento de los chimpancés salvajes que lo habitaban. Este revolucionario estudio de campo transformaría radicalmente nuestro punto de vista sobre los chimpancés y sobre nuestra propia especie. La investigación en Gombe aún continúa. En este artículo, la primatóloga repasa el pasado y se interroga por el futuro de su proyecto.

El pistoletazo de salida lo había dado la URSS en 1957, cuando lanzó el satélite Sputnik. El año siguiente, EE UU fundó la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (más conocida por sus siglas, NASA) y reclutó a los primeros astronautas. El grupo sería conocido como los Mercury 7, y uno de ellos, John Glenn, lograría en 1962 orbitar la Tierra.

Saad Faruque, "Lights of ideas", CC

31 de enero de 1961. A bordo de la cápsula aeroespacial Mercury, el chimpancé Ham repite paso a paso los ejercicios para los cuales ha sido entrenado durante meses. A duras penas resiste el mareante ajetreo del flujo estelar, pero teme defraudar a sus adiestradores, así que cumple un protocolo aeronáutico que, por lo demás, servirá de punto de engarce para posteriores experimentos con humanos. Mientras tanto, los estadounidenses comprueban, más que divertidos, cómo el aterrorizado Ham da un salto en el ciclo evolutivo y acaba comportándose como un ser humano merced a ese programa espacial que va modelando la guerra fría.

El chimpancé Congo pintando en el Zoo de Londres, 1957 © Desmond Morris.

Nacido en Nueva York en 1934 y fallecido en 1996, Carl Sagan fue un popular astrónomo y divulgador científico. Pionero en campos como la exobiología y promotor del proyecto SETI (siglas en inglés de 'búsqueda de inteligencia extraterrestre'), fue conocido por el gran público por la serie para la televisión, Cosmos: un viaje personal, presentada por él mismo en 1980, y escrita y producida para la filial de la cadena pública PBS en Los Ángeles, KCET, junto con su tercera y última esposa, Ann Druyan.

El paso de los años no ha hecho sino agrandar el mito de Blade Runner, un filme que metió precozmente el dedo en la llaga en cuestiones que van más allá de lo cinematográfico, como la robótica y la inteligencia artificial, con implicaciones filosóficas.

Cuando unos cazadores llevaron al Centro de Experimentación Zoológica de Ikunde, en Guinea Ecuatorial, una cría de gorila blanca como la nieve, de solo dos años, Jordi Sabater Pi (Barcelona, 1922-2009), responsable de la instalación, supo que tenía en sus manos un primate único. La particular genética de este ejemplar le había privado de melanina, un pigmento que protege del sol.