Antonio López en el Museo Thyssen-Bornemisza
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- Categoría de nivel principal o raíz: SECCIONES
- Category: Arte
- Creado en 27 Junio 2011
- Published: 27 Abril 2011

Es la mirada del propio Antonio López sobre su obra, reciente y antigua, la que articula esta exposición.
“Su capacidad asombrosa de reproducir la realidad y de convertir ese recurso en su más clamoroso reclamo y signo de identidad es la mayor certeza en la obra de Antonio López –escribe Javier Viar en el catálogo de la muestra–. Sin ese don no sería tan clara la entrada a esa obra que, sin embargo, es ‘más profunda que el aire y más oscura que la sombra’. La condena de ser el supremo pintor realista del arte español contemporáneo y de levantar un realismo que no se parece a ningún otro, basado en la grave contemplación de la materia y de la forma con que se muestran las cosas y en la sumisión al tiempo y la revelación de los misterios cotidianos, ha sido muchas veces suficiente para justificar su genio y provocar la admiración. Es la abrumadora presencia de espejo que detiene el espacio del espectador y lo llena de un mueble, un niño, una pareja o un horizonte la que sorprende y la que deslumbra, y la que puede impedir que se entre en otras consideraciones al abordar su obra. No deja de ser verdad que Antonio López está poseído por una especie de hechizo de la realidad, de deseo de la realidad, de la manera en que los objetos y las personas se aparecen como fenómenos, y que la descripción veraz de esas apariencias es una actividad que se identifica con su acto de pintar".
El artista, que ha pilotado la selección y el montaje junto a los dos comisarios –María López, su hija, y Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen-Bornemisza, así como la comisaria técnica, Paula Luengo-, se presenta ante el público en una gran muestra de carácter casi autobiográfico.
Las piezas de los últimos veinte años y las que llegan directamente de su estudio, casi la mitad de las 130 obras exhibidas, van dando paso a la producción más lejana en el tiempo, hasta los años cincuenta.
No hay un orden cronológico en esta muestra, el recorrido va hacia adelante y hacia atrás en la obra de Antonio López quien, como queda patente, está activo y trabajando, lo que se refleja en las salas, donde conviven de manera equilibrada la pintura, el dibujo y la escultura, los tres géneros que ha cultivado a lo largo de su carrera. Tras su presentación en Madrid, que cuenta con el patrocinio de la Sociedad Estatal Loterías y Apuestas del Estado S.A., la exposición podrá verse, en una versión algo más reducida, en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, del 10 de octubre de 2011 al 22 de enero de 2012.

"Nunca he hecho bocetos –dice Antonio López–, ni siquiera cuando no he tenido claro lo que quería pintar. En el cincuenta y cinco empecé pintando una mujer cogiendo el tranvía y, en sucesivas transformaciones, acabó siendo dos mujeres sentadas en una habitación. Ahora eso no puede ocurrir porque parto de un motivo preciso. Aun así, surgen cambios en la elección de la luz, en la escala de los tamaños, de los elementos que componen la escena, que puedo desplazar hacia arriba o hacia abajo, a izquierda o derecha. Con frecuencia tengo que alargar por un lado el lienzo o la tabla".
Las vistas de Madrid, incluidas las más recientes de la Gran Vía, están aquí reunidas junto a cuadros de su Tomelloso natal, a pinturas y dibujos de frutales o a sus retratos de parejas y sus interiores. Están los temas recurrentes en el universo de Antonio López y sus influencias y su conexión con la tradición, de la que se considera heredero hasta la obsesión. Y está su sentido de la figura humana tan presente en las esculturas y en los dibujos.
La exposición presenta tanto al Antonio López menos evidente como a Antonio López antes de ser el Antonio López de todos conocido. La poesía de lo cotidiano Considerado como el gran representante del realismo y la figuración española contemporánea, la obra de Antonio López es demasiado personal para ser fácilmente clasificada.
Defensor de la libertad como fuente máxima de la creatividad y de los sentimientos como materia básica del proceso creativo y de comunicación con los demás, el maestro manchego busca entre la realidad que le rodea aquellos aspectos cotidianos susceptibles de ser retratados en su obra, y lo hace con una elaboración lenta y meditada; rehace, retoca y corrige a veces durante años, buscando captar la esencia del objeto o paisaje representado.
Muchas de las obras que se reúnen en esta exposición proceden de colecciones particulares, en su mayor parte españolas y, entre ellas, la del propio artista con un buen número de obras inéditas, algunas en proceso de trabajo; pero también hay préstamos destacados de museos como el Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, el Bellas Artes de Bilbao, el Centre Georges Pompidou de París, el Hamburger Kunsthalle de Hamburgo o el Museum of Fine Arts de Boston, entre otros.
El recorrido de la muestra comenzará en las salas de exposición de la planta baja del Museo, con un espacio que quiere sintetizar su obra y mostrar la visión que Antonio López tiene de sí mismo como artista y, más concretamente, como heredero de la tradición. Será un paseo por los tres grandes núcleos de su producción y sus obras maestras de los últimos veinte años. Estarán prácticamente todas sus famosas vistas de la ciudad de Madrid y de una de sus principales avenidas, la Gran Vía, incluida la serie en la que se encuentra aún trabajando.
Habrá también una completa selección de dibujos y pinturas en torno a otro de sus grandes motivos: el árbol y su huerto particular. Y, en tercer lugar, la representación de la figura humana, tan importante en su producción tanto en escultura como en dibujo y heredera de la proporción del mundo clásico. La exposición continuará en las salas del primer sótano del Museo con un recorrido tanto temático como cronológico desde sus inicios en Tomelloso, con figuras individuales o en pareja, paisajes e interiores, hasta obras que llegan directamente del estudio para mostrarse al público por primera vez.
La muestra se completará con la proyección en una de las salas de dos documentales elaborados específicamente para la ocasión con imágenes del trabajo de Antonio López en este último año, tanto en su estudio como en exteriores, así como diversas entrevistas a personas próximas a él.
“Cuando Antonio López, tras una larga reflexión, aceptó la idea de una exposición en el Museo Thyssen-Bornemisza –escribe Guillermo Solana en el catálogo de la muestra–, expresó su deseo de que no fuera una retrospectiva en el sentido habitual de la palabra. Nuestro punto de partida fue escuchar al artista y tratar de ser intérpretes de su voluntad. María López, su hija, ha jugado un papel decisivo en la generación y el desarrollo del proyecto. Ella nos propuso la selección de obra e incluso los primeros bocetos de instalación, atendiendo a las ideas de su padre y discutiendo con él cada detalle. El valor singular de esta exposición consiste en ser, no una interpretación más de la obra de Antonio López, sino la versión del artista: una suerte de autorretrato. El foco de nuestro proyecto es la obra reciente, la producción de los últimos veinte años. Los historiadores tienden a referir lo actual a sus orígenes más o menos remotos; los artistas saben que el pasado sólo puede comprenderse a partir del presente. María y Antonio aceptaron configurar el proyecto, adaptándolo al espacio disponible en el Museo, en dos mitades. La primera parte, instalada en las salas de la planta baja, repasa los grandes temas y líneas de la creación de Antonio López en las últimas décadas, señalando a la vez la continuidad y el contraste con la etapa anterior a 1990. Después de dos salas preliminares, esos temas se reducen a tres: la ciudad, el árbol y la figura humana, en correspondencia con los tres grandes medios artísticos que Antonio ha cultivado paralelamente: la pintura, el dibujo y la escultura. La segunda parte de la exposición, en las Salas Moneo, viene a ser una mirada retrospectiva, en orden cronológico, de la obra de Antonio López, que resultará más familiar a los espectadores, desde sus pinturas italianizantes de los años cincuenta hasta los primeros pasos de su realismo mágico, desde una sensibilidad trágica a un objetivismo casi minimalista en sus interiores de los años sesenta".
Además, todos los sábados del mes de julio podrá verse en el salón de actos del Museo la película El sol del membrillo (1990-1992) en la que, a través de la contemplación de Antonio López pintando un membrillo en el patio de su casa, el cineasta Víctor Erice explora el proceso de creación de una obra de arte, planteado no como un documental sino más bien como un diario que pone en relación cine y pintura como instrumentos para capturar la realidad.
Con motivo de esta exposición se ampliará el habitual horario de verano del Museo, que este año se hará coincidir con las fechas en que permanecerá abierta la muestra, desde el 28 de junio hasta el 25 de septiembre.
Imágenes:
Antonio y Mari, 1967-1968. Madera policromada. Hombre: 55 x 47 x 28 cm. Mujer: 51 x 45 x 28 cm. Städtische Kunstsammlung, Darmstadt. Préstamo permanente en el Hessisches Landesmuseum Darmstadt.
Madrid desde Capitán Haya, 1987-1996. Óleo sobre lienzo adherido a tabla. 184 x 245 cm. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid
Ficha de la exposición
Título: Antonio López
Organiza: Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid.
Patrocinio: Sociedad Estatal Loterías y Apuestas del Estado S.A.
Fechas y sedes: Madrid, Museo Thyssen‐Bornemisza, del 28 de junio al 25 de septiembre de 2011. Bilbao, Museo de Bellas Artes, del 10 de octubre de 2011 al 22 de enero de 2012.
Comisarios: María López, hija del artista, y Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid.
Comisaria técnica: Paula Luengo, Área de Conservación del Museo Thysse-Bornemisza de Madrid.
Número de obras: 130 aproximadamente.
Publicaciones: Catálogo con ensayos de Guillermo Solana y de Javier Viar, director del Museo de Bellas Artes de Bilbao. Editado en español y en inglés.
Página web: español e inglés.
Dirección: Museo Thyssen-Bornemisza. Paseo del Prado 8, 28014 Madrid.
Lugar: Salas de exposiciones temporales (planta baja y sótano 1º).
Horario: de martes a sábados de 10.00 a 23.00 h. Domingos de 10.00 a 19.00 h. La taquilla cierra media hora antes del desalojo de las salas.
Tarifas: Exposición temporal: - Entrada general: 10 € - Entrada reducida: 7 € para mayores de 65 años, pensionistas, y estudiantes previa acreditación y grupos familiares formados por al menos un adulto y tres descendientes (o dos, si uno de ellos tiene alguna discapacidad) incluidos en el mismo título de familia numerosa. - Entrada gratuita: Menores de 12 años y ciudadanos en situación legal de desempleo.
Exposición temporal + Colección Permanente: Entrada general: 14 €
Entrada reducida: 8,50 €
Entrada gratuita: menores de 12 años y ciudadanos en situación legal de desempleo.
Venta anticipada de entradas en taquillas o en la web del Museo y en el 902 760 511.
Copyright de las imágenes © Antonio López. VEGAP. Cortesía del Área de Comunicación del Museo Thyssen-Bornemisza. Reservados todos los derechos.
Copyright del texto © Museo Thyssen-Bornemisza. Reservados todos los derechos.












