La Gioconda del Prado se expone en Madrid
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- Categoría de nivel principal o raíz: SECCIONES
- Category: Arte
- Creado en 21 Febrero 2012
- Published: 23 Febrero 2012

A veces, el misterio que rodea a un cuadro es tan fascinante como la propia obra. Este es uno de esos casos. Sabemos que la copia de la Gioconda que posee el Museo del Prado procede de las colecciones reales españolas, pero aún se desconoce la forma y fecha de su ingreso en ellas.
La copia de la Gioconda ha sido sometida a un estudio técnico y restauración con motivo de la solicitud del Louvre, hace dos años, para su participación, hace dos años, para su participación en la exposición que inaugurará en su sede el próximo mes de marzo: L’ultime chef-d’œuvre de Léonard de Vinci, la Sainte Anne (29 marzo – 25 junio 2012).
Gracias a este proceso, que ha permitido recuperar la imagen original del cuadro del Prado, éste se sitúa ahora como uno de los testimonios más representativos de los procedimientos del taller de Leonardo al haberse desvelado como obra de alguno de los discípulos del gran maestro florentino que trabajaban en su taller al mismo tiempo que éste pintaba la original.
Por esta razón, la obra del Prado se considera ahora la versión más importante, conocida hasta el momento, de la emblemática pintura de Leonardo conservada en el museo parisino.
El cuadro se expondrá en la sala 49 del Museo desde hoy hasta el 13 de marzo, antes de su traslado al Museo del Louvre para participar en una exposición temporal.
La principal conclusión alcanzada durante el proceso de estudio técnico y restauración de la pintura radica en su identificación como obra del taller de Leonardo, pintada simultáneamente a la realización de la original
El estudio cruzado de la documentación técnica existente ahora de ambas obras, original y copia, está permitiendo conocer la secuencia de realización de La Gioconda de Leonardo, conservada en el Louvre, y mejorar su comprensión
El trabajo de restauración, patrocinado por la Fundación Iberdrola como protector del Programa de Restauraciones del Museo e iniciado hace dos años, ha puesto de manifiesto que la obra fue realizada en paralelo al retrato original de Leonardo conservado en el Museo del Louvre y que se trata de la copia más antigua además de la versión más importante del famoso retrato que se conoce hasta la fecha. Los hallazgos realizados, apoyados fundamentalmente en el estudio cruzado de las dos obras y de los documentos técnicos de la obra del Prado obtenidos durante su estudio, constituyen un descubrimiento de especial relevancia para la historia del arte para entender mejor el cuadro original y apreciar detalles del mismo que hasta ahora habían pasado desapercibidos o cuya comprensión no era fácil.
Un hallazgo extraordinario
El interés que suscitó la comparación del resultado de la primera reflectografía infrarroja con la del original llevó a profundizar en el examen de la obra y, finalmente, abordar su restauración. El estudio técnico realizado ha sido el habitual e incluye reflectografía infrarroja, radiografía, fluorescencia inducida con luz ultravioleta y examen con lupa binocular. Una de las aportaciones de interés que avalan también las conclusiones alcanzadas durante estos estudios, realizados para conocer cómo se pintó y determinar su estado de conservación, fue la identificación del soporte de esta obra como tabla de nogal -madera habitual en obras de pequeño formato de Leonardo y su taller y utilizada, entre otras, en La Dama del Armiño, La Belle Ferronière o San Juan Bautista- y la constatación de que la pintura carece de la tradicional preparación de yeso, sustituida en su caso por una doble capa compuesta por blanco de plomo y aceite de lino, un tipo de preparación que, siendo inusual, aparece en numerosas obras de Leonardo y su taller.
La reflectografía infrarroja y el examen de la superficie con luz rasante descubrieron la existencia de un paisaje bajo el fondo negro. Los análisis químicos concluyeron que este fondo se trataba de un repinte no anterior a 1750 y que existía una capa orgánica que lo aislaba físicamente de la pintura original, preservando su óptima conservación. A pesar de su diferente calidad pictórica respecto a la original, el paisaje recobrado es acorde con el cromatismo y las formas evanescentes de los escenarios de Leonardo. El extraordinario interés de esta copia reside en que, desde el dibujo preparatorio y casi hasta los últimos estadios, repite el paulatino proceso creativo de la Gioconda aunque sin pretender hacerse pasar por ella.
El análisis comparado de las reflectografías infrarrojas de la obra original del Louvre y de la copia del Prado revela detalles idénticos, subyacentes a la pintura, que evidencian un proceso de elaboración paralelo. Las figuras son prácticamente iguales en dimensiones y formas, y lo que es más importante, cada una de las correcciones del dibujo subyacente del original, se repiten en la obra del Prado: la transformación del contorno de la cintura, la posición de los dedos, el contorno del velo y el de la cabeza, incluso ajustes menores de los perfiles de las mejillas y el cuello. Un copista "tradicional" transcribiría lo que ve en superficie y no lo que está oculto bajo la pintura; sin embargo, tal y como demuestra su dibujo subyacente, el autor de la tabla del Prado dibujó los mismos elementos que Leonardo, incluidos los que ninguno de los dos pintaron posteriormente y, por tanto, no son visibles en la superficie pictórica.
Copyright de texto e imágenes (Arriba y centro: La Gioconda del Prado tras su restauración. Abajo: Antes de su restauración) © Museo Nacional del Prado. Cortesía del Área de Comunicación del Museo del Prado. Reservados todos los derechos.









