Moana: Culturas de las islas del Pacífico

moana

Por vez primera en México, los grandes archipiélagos de Oceanía son motivo de una magna exposición, Moana: Culturas de las islas del Pacífico.

Abierta al público a partir de hoy y hasta el 30 de junio en la Sala de Exposiciones Temporales del Museo Nacional de las Culturas, la colección etnográfica incluye adornos corporales procedentes de Melanesia, así como de Hawai y las islas Cook; escudos de Nueva Guinea, armas de mano de Kiribati, presencias ancestrales de Malakula y Nueva Guinea, cintos y amuletos de Papúa, entre otros elementos que encierran la espiritualidad y el poder de estos pueblos rodeados por el mar.

En las sociedades de Oceanía Remota, el sonido moana nos refiere al mar allende el arrecife, al océano, al mar abierto. Este mar abierto no representa el límite de lo humano, del hogar y el territorio, como ocurre en la visión atávica de las comunidades costeñas del mundo Atlántico, para quienes el mar es una amante caprichosa y romántica, llena de misterios y amenazas desconocidas.

En Oceanía, por contraste, moana representa la extensión y continuidad del espacio habitable y de la actividad humana. La vida cotidiana, el intercambio, la espiritualidad, las artes y los oficios, la reproducción cultural y social, se encuentran íntimamente ligadas con el medio marítimo.

Las sociedades isleñas están en constante relación con moana, pues éste las constituye y conecta. Las primeras migraciones que hicieron posible la vida en las islas del Pacífico llegaron por mar, el intercambio económico y cultural se hizo y se hace por mar, y los encuentros entre diferentes culturas –oceánicas, europeas y asiáticas– se dan, también, por mar.

El curador Carlos Mondragón, experto del Centro de Estudios de Asia y África de El Colegio de México (Colmex), comentó que a fin de buscar las ligas ancestrales entre estas islas, la exposición Moana gira en torno a cinco ejes: Moana (el mar), Fanúa (la tierra), Lau (intercambio), Mana (poder) y Atua (espíritus y el mundo sobrenatural).

“Todos estos son términos de la lengua proto-oceánica, el lenguaje ancestral de todas las islas del Pacífico. Los diferentes objetos pueden entrecruzarse en términos conceptuales o temáticos, pero ésta es una manera de ordenar las cosas dentro de esferas que le dan sentido a los sistemas de valor cultural de donde salieron las piezas”.

De acuerdo con el antropólogo e historiador, especializado en el estudio de Oceanía, los principales aspectos que vinculan a estos diferentes grupos sociolingüísticos, son la conexión con el mundo espiritual y el uso del poder en sus dos vertientes: generador o destructor.

Por ejemplo, “la presencia de antepasados no se considera algo separado del mundo material, entonces muchos de los objetos que componen Moana son creaciones materiales que las sociedades del Pacífico generan para darle forma a esas espíritus”.

“Las islas del Pacífico son todo menos aisladas, son grandes culturas interconectadas entre diferentes archipiélagos. Las sociedades que viven en estos lugares poco tienen de primitivas o de salvajes, eso queda muy claro a partir de las piezas de Moana que muestran una sofisticación estética, conceptual y material, igual a la de cualquier otra cultura del mundo”, expresó Carlos Mondragón.

En la exhibición también se pueden observar remos ceremoniales, abanicos, réplicas en miniatura de embarcaciones, elementos de caza marina, estandartes reales, apoya cabezas y peinetas, atuendos rituales, elementos arquitectónicos. Todo ello apoyado con videograbaciones y fotografías sobre las poblaciones de las islas del Pacífico.

Acercando un continente

Oceanía representa un enorme espacio acuático. El Océano Pacífico cubre la tercera parte de la superficie total de la Tierra y, por lo tanto, constituye la macro-región marítima más grande de nuestro planeta. El área que ocupa el Pacífico rebasa, por un margen considerable, la de todos los demás continentes terrestres, o bien, la de todos los océanos y mares del planeta en conjunto.

Las islas del Pacífico, específicamente aquellas comprendidas por las macro-regiones culturales conocidas como Melanesia, Micronesia y Polinesia, representan algunas de las zonas más importantes, diversas y culturalmente ricas del mundo, y que ahora llegan a México a través de Moana.

Cabe mencionar que esta colección de piezas data de fines del siglo XVIII y hasta mediados del siglo XX, la mayor pertenecientes al Museo Field de Chicago y al Museo Nacional de las Culturas del INAH; además del Young de San Francisco, y del Peabody Essex de Salem, Massachussets.

Sin duda los elementos representativos de la sala denominada Moana, el mar, son los remos ceremoniales u hoe, algunos de ellos fueron hechos en las Islas Australes, la Polinesia francesa, y corresponden a una larga tradición de talla de madera en la que se plasman elaborados motivos geométricos. Es probable que tanto el artista como los dueños posteriores de estos artefactos imprimieran su mana o fuerza vital en él. Desde el siglo XIX estas piezas se han manufacturado para ser vendidos a visitantes occidentales.

En el módulo Lau (intercambio), algunos cinturones de concha son ejemplos destacados del tipo de valores de intercambio ritualizado comunes al archipiélago de Kiribati y de diversos grupos insulares pertenecientes a las Islas Carolinas, en la Micronesia. Vistos de manera contrastada, resaltan los distintos modos en que se resolvía el problema de juntar, mediante nudos y cuerdas, las decenas de piezas individuales que componen a estos objetos.

El uso del poder o Mana, tanto generador como destructor, es otra de las cualidades de las sociedades de las islas del Pacífico, un atributo que puede ser contenido inclusive en piezas como son los adornos femeninos. Por ejemplo, en pendientes o uuhe, de las Islas Marquesas, queda implícita la historicidad al concentrar temas importantes del arte oceánico como la sacralidad y el linaje de la persona.

En tanto, las totokia o mazas eran usadas sólo por hombres poderosos, pues la punta de estas armas podía perforar el cráneo del enemigo sin destruirlo, y por lo tanto se usaban para la cacería de cabezas, pero también servían para ejecutar o azotar a criminales. Así mismo, la base del mango solía tener diseños de contención similares al tatuaje, y por eso la totokia se portaba como elemento ritual en danzas y ceremonias importantes.

Los pwemwe o máscaras de danza son comunes entre los 37 grupos sociolingüísticos indígenas de Kanaky, de ahí que sean un elemento muy presente en el apartado de Atua (espíritus y el mundo sobrenatural). A pesar de su fuerte presencia en los pueblos oceánicos, los pwemwe pueden variar de diseño y significado según la región.

Por ejemplo, en el norte de la Grand Terre, la isla más grande de Kanaky, suelen personificar a jefes muertos durante ceremonias mortuorias, mientras que en el sur, los atuendos se usan para ilustrar mitos.

Procedencia de las piezas

Las piezas que constituyen la exhibición fueron obtenidas, en su mayoría, durante el periodo más intenso del coleccionismo colonial en Oceanía, entre 1890 y 1940.

Estas subregiones culturales incluyen el Golfo de Papúa, de donde provienen representaciones ancestrales y espirituales en forma de tablas votivas, conocidas en las lenguas vernáculas de sus creadores como gope, hoaho y koi.

Por otro lado, se presenta otra concentración de piezas provenientes del Sepik central y oriental, así como ejemplares extraordinarios provenientes de la cultura baining, en la isla de Nueva Bretaña, y de su vecina isla de Nueva Irlanda, ambas situadas en el Mar de Bismarck, en la región marítima de Papúa Nueva Guinea.

Los ejemplares de Nueva Irlanda merecen una mención especial, ya que son piezas asociadas con importantes ciclos ceremoniales, conocidos genéricamente como malanggan, cuyos artefactos consisten de extraordinarias creaciones multiformes y efímeras que constituyen una de las manifestaciones culturales más intensamente estudiadas de Oceanía.

Uno de los datos que nos aporta la anterior panorámica es que la mayoría de las piezas provenientes de Melanesia se originaron en lo que hoy es Papúa Nueva Guinea, y especialmente en sus zonas litorales y costeñas, esto significa que Moana no incluye representaciones provenientes de los pueblos no-austronesios, o papúes, que habitan en el bosque y los altos serranos de la isla de Nueva Guinea.

Colección de Oceanía

Los artefactos oceánicos que resguarda el MNC son conocidos coloquialmente como la “colección de los Mares del Sur”, y poseen un enorme valor antropológico y curatorial.

En concreto, Moana agrupa 150 objetos provenientes de las bodegas y salas del Museo Nacional de las Culturas (MNC), algunos de los cuales nunca han sido exhibidos, además de 124 piezas pertenecientes a las colecciones del Field. También se han incluido piezas procedentes de la galería de Young, en San Francisco, y del Museo Peabody Essex de Massachusetts, cuyas colecciones oceánicas tienen relevancia internacional.

Más de la mitad de las piezas que conforman Moana provienen de la colección oceánica del MNC, misma que fue constituida en su casi totalidad a partir de un importante canje que realizaron en 1951 Miguel Covarrubias y Daniel de la Borbolla, entonces director del INAH, con el Museo Field de Chicago.

El Museo Nacional de las Culturas del INAH cuenta con una colección referente a Oceanía, a la que por cierto se le conoce como “Covarrubias”, en honor al museógrafo, antropólogo y cartógrafo de origen mexicano Miguel Covarrubias, quien participó intensamente en ese intercambio de piezas entre los museos Nacional de Antropología (MNA) y el de Historia natural de Chicago (MHN-C), ahora conocido como Museo Field.

El Museo Field de Historia Natural resguarda 23 millones de piezas y objetos culturales. La colección de antropología cuenta con más de un millón y medio de objetos que siguen siendo una importante fuente de conocimiento, investigación, préstamo y exhibición.

La colección de cultura material de las islas Pacífico, excluyendo las islas del sudeste asiático, se componen de más de 63 mil 800 objetos, lo que la convierte en una de las más completas de su tipo, principalmente porque integra objetos utilitarios y ceremoniales. Los materiales etnográficos del Museo Field, provenientes de Melanesia, superan los el número de 38 mil, con lo que éstos constituyen una de las mejores colecciones de cultura material del Pacífico jamás reunida en el mundo.

El Museo Peabody Essex (PEM) de Salem, Massachusetts, cuenta con una galería que muestra la riqueza única del arte de Oceanía y enfatiza las fortalezas estéticas de los objetos individuales. Desde la fundación del museo en 1799, el PEM ha coleccionado arte y objetos culturales de las islas del Pacífico fabricados a partir del siglo XVIII hasta la actualidad. La excelente calidad de las piezas individuales, la amplitud, el tamaño y la procedencia de la colección la ubican entre las más importantes del mundo y entre las colecciones continuas más antiguas del hemisferio occidental.

Más de 15 mil obras, originarias de más de 36 grupos de islas del Pacífico, conforman la colección de Oceanía del PEM, que se distingue por contar con varios cientos de piezas bien documentadas, incluyendo obras de Aotearoa (Nueva Zelanda), las Islas Australes, las Carolinas, las Cook, Hawaii, la isla de Niue, Papúa Nueva Guinea, Rapa Nui (Isla de Pascua), las Islas Sociedad (incluyendo Tahití), Te Henua Enana y Te Fenua Enata (las Islas Marquesas), el reino de Tonga, Viti (el archipiélago de Fiji), Samoa y Vanuatu (Nuevas Hébridas).

El PEM fomenta el entendimiento cultural y la celebración del dinamismo artístico y cultural de Oceanía dentro y fuera del museo. Un ejemplo es este préstamo de casi 30 obras de arte para la emocionante exposición Moana: culturas de las islas del Pacífico. Estas valiosas piezas representan diversos periodos importantes de adquisición en la historia del museo.

Información de utilidad para el visitante

Curaduría

Raffaela Cedraschi

Museo Nacional de las Culturas

Instituto Nacional de Antropología e Historia

Carlos Mondragón

El Colegio de México

El costo de acceso a Moana. Culturas de las Islas del Pacífico, es de 51 pesos por persona, y la compra de boletos se puede efectuar en la taquilla del museo. El horario de visita es de martes a domingo, de 9 a 17 horas.

Los domingos la entrada es libre para todo el público nacional, excepto para los extranjeros no residentes en territorio nacional, y diariamente para menores de 13 años, estudiantes y maestros con credencial vigente, adultos mayores con credencial del INAPAM, y pasantes e investigadores que cuenten con el permiso del INAH.

Museo Nacional de Antropología

Paseo de la Reforma y Gandhi s. núm., Polanco Chapultepec, C.P. 11560, Del. Miguel Hidalgo, México, D.F. Tels: 01 (55) 5286 1791, 5553 6266 y 6332

Copyright de texto e imágenes © Instituto Nacional de Antropología e Historia. Reservados todos los derechos.


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