La flexibilidad mental es mucho más que una habilidad: es una virtud que define un estilo de vida y permite a las personas adaptarse mejor a las presiones del medio. Por ello, el reconocido psicólogo Walter Riso nos descubre cómo pasar de tener una mente rígida a una mente libre y abierta.
¿Quién no ha sido víctima alguna vez de la estupidez de alguien que por su rigidez mental no es capaz de cambiar de opinión o intenta imponer sus puntos de vista? Ejemplos de ello los encontramos a miles, en la familia, el trabajo, la pareja…Siempre hay una persona intolerante y dogmática que trata de sentar cátedra e influir sobre aquello que piensas o haces.
Como explica el autor y psicólogo clínico Walter Riso, se trata de mentes cerradas que no solo son un problema para sí mismas, sino también para la sociedad en la que viven.
Por el contrario, una mente abierta tiene más posibilidades de generar cambios constructivos que favorezcan una mejor calidad de vida y la capacidad de afrontar situaciones difíciles.
Las mentes rígidas:
Se caracterizan por tener una mente cerrada y absolutista.
Piensan que la verdad es una sola y que la poseen.
Tienen que tener todo bajo control.
Impiden la apertura mental, viven el cambio como debilidad, confunden la autocrítica con flojera.
Prefieren evitar los hechos, si éstos están en desacuerdo con ellos, confunden cobardía con astucia.
Insisten en lo que piensan, sienten o hacen, aunque la evidencia muestre lo contrario, confunden empeño con obstinación.
No tienen en cuenta los matices.
Seleccionan solo lo que está acorde con sus creencias e ignoran la información que les contradice.
Sacan conclusiones apresuradas o sin contar con la suficiente información.
Creen más en el sentimiento que en la evidencia.
Piensan que están obligados a actuar, imperiosamente, en un sentido determinado.
Tienen miedos que impiden una actitud dispuesta al cambio, como el miedo a estar equivocado y descubrir que su vida personal estaba basada en una falsa creencia; miedo a perder la señal de seguridad de sentirse el líder, el sabio y el lúcido y miedo a no ser capaz o a no estar preparado para afrontar las exigencias que conlleva el cambio.
No profundizan, no escuchan a los opositores.
Piensan que los que no están con ellos, están contra ellos.
Las mentes flexibles:
Se caracterizan porque no le temen a la controversia constructiva y son capaces de dudar de sí mismas sin entrar en crisis.
Aceptan con naturalidad la crítica y el error y evitan caer en posiciones dogmáticas.
No necesitan solemnidades y formalismos para ponderar sus puntos de vista.
Les gusta la risa y el humor y los ponen en práctica.
No se inclinan ante las normas irracionales ni la obediencia debida.
Son inconformistas por naturaleza y ejercen el derecho a la desobediencia si fuera necesario.
Se oponen a toda forma de prejuicio y discriminación.
Tienden a fijar posiciones ecuánimes y justas que respeten a los demás y eviten la exclusión en cualquier sentido.
No son superficiales y simplistas en sus análisis y apreciaciones.
Su manera de pensar es profunda y compleja, sin ser complicada.
Rechazan toda forma de autoritarismo o totalitarismo individual o social.
Defienden el pluralismo y la democracia como modo de vida.
Las personas flexibles buscan liberarse de los mandatos y los “debería” para acceder a su verdadero ser.
Cómo pasar de una mente rígida a una mente flexible
En El arte de ser flexible el psicólogo clínico Walter Riso nos propone como mover el dial hacia puntos de funcionamientos intermedios, para no quedarse en los extremos nocivos que presenta la mentalidad rígida.
En este sentido, nos da una serie de pautas básicas para iniciar el camino hacia la flexibilidad mental.
Alejarse del dogmatismo y adoptar convicciones racionales y abiertas a la crítica y a la revisión, sin caer en el “todo vale”.
Pensamiento crítico.
Alejarse de las actitudes de solemnidad, amargura (tomarse demasiado en serio a uno mismo) y adoptar el buen humor y la disposición a la risa como forma de vida, sin caer en la estupidez risueña de la frivolidad.
Pensamiento lúdico.
Alejarse de la normatividad y adoptar una actitud inconformista, inteligente y fundamentada, evitando caer en la filosofía del “dejar hacer”, según la cual la norma es vista como un tabú.
Pensamiento inconformista.
Alejarse de toda forma de prejuicio y fanatismo y tratar de ser ecuánimes y justos en cada acto de la vida, dejando a un lado la inferencia arbitraria y la mala costumbre de catalogar a la gente.
Pensamiento imparcial / equilibrado.
Alejarse de la visión simplista del mundo y adoptar una actitud acorde con la complejidad cognitiva o, si se quiere, una sencillez compleja, que no se contenta con lo superficial pero que tampoco pretende ser insondable.
Pensamiento complejo.
Alejarse de toda forma de autoritarismo y abuso del poder y adoptar una posición democrática, pluralista y participativa, abierta al diálogo y a la diferencia.
Pensamiento pluralista.
La flexibilidad mental toma forma en la conjunción de las seis zonas mencionadas, donde cada una de ellas completa a la otra.
El pensamiento flexible fluye cómodamente por todas estas zonas tratando de evitar las polaridades inútiles y peligrosas para la salud personal o social.
Mantener fuera el dogmatismo, la solemnidad, la normatividad, el prejuicio, el simplismo y el autoritarismo permite desarrollar la flexibilidad.
Así una persona que ha desarrollado una actitud crítica, lúdica, rebelde, justa, integradora y pluralista crea un estilo de vida abierto y saludable.
De esta manera, no solo vivirá mejor, sino que contribuirá al bienestar de su comunidad.
Una mente flexible genera menos estrés, más felicidad y menos violencia.
“Querer llegar a ser lo que somos, seres humanos nuevos, únicos, incomparables, que se dan a sí mismos leyes, que se crean a sí mismos”, nos dice el filósofo Nietzsche
Sobre el autor
Walter Riso nació en Italia en 1951. Su familia emigró a Argentina cuando era muy joven. Allí creció en un barrio multiétnico en el seno de una comunidad de inmigrantes italianos.
Cursó estudios universitarios de psicología en Colombia, adonde lo llevó su constante curiosidad e inquietud. Se especializó en terapia cognitiva y obtuvo una maestría en bioética. Desde hace treinta años trabaja como psicólogo clínico, práctica que alterna con el ejercicio de la cátedra universitaria y la realización de publicaciones científicas y de divulgación en diversos medios.
Sus libros han cumplido el propósito de crear una vacuna contra el sufrimiento humano proponiendo estilos de vida saludables en distintos órdenes de la vida. El éxito de los libros de Walter Riso es arrollador.
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