
No es un trabajo menor ocuparse de la serie Z. Es a lo que uno puede aspirar cuando se sumerge en el inframundo del cine: un infierno cuyo suelo está lleno de malas ideas, equivocaciones y proyectos fallidos.
Vie05182012
Last update10:46:33 AM

No es un trabajo menor ocuparse de la serie Z. Es a lo que uno puede aspirar cuando se sumerge en el inframundo del cine: un infierno cuyo suelo está lleno de malas ideas, equivocaciones y proyectos fallidos.


Parece que Hollywood ha encontrado un nuevo (viejo) filón en el folklore universal, que se ha desprendido del formato infantil made in Disney –aunque no por ello menos apasionante– para trasegar por senderos aparentemente más adultos.
Jan Švankmajer (Praga, 1934) es un alquimista de las obsesiones cuyo trabajo infringe las fronteras entre las disciplinas artísticas —dibujo, pintura, escultura, poesía, ilustración. Pese a ello, Švankmajer es conocido especialmente por su obra cinematográfica, vinculada al truco y la animación, que suma 27 cortometrajes y 6 largometrajes.


Lean los artículos reunidos en La gran caza del tiburón o esa crónica apasionante y desquiciada que lleva por título Los Ángeles del Infierno. Son dos libros idóneos para comprender la vigorosa personalidad de Hunter S. Thompson, uno de los padres del llamado nuevo periodismo y autor de la novela en la que se inspira esta excelente película.

En The Pelayos, Eduard Cortés convierte en ficción la auténtica historia de la familia García Pelayo, conocida por una hazaña singular: sus integrantes, por medio de un ingenioso método, hicieron saltar la banca en algunos de los casinos más importantes del mundo.

Con apenas doce años, Brendan es el monje más joven de la abadía de Kells, llevada por su tío el abad Cellach, un hombre adusto al que presta voz el actor irlandés Brendan Gleeson.

A pesar de que fue Steven Spielberg quien asumió la tarea de dirigir Artificial Intelligence, la película nació del encuentro entre dos creadores de primera magnitud: el cineasta Stanley Kubrick y el escritor Brian Aldiss.

Entre mis gustos sin fecha de caducidad, figuran los relatos de fantasmas. Si estos son de aire victoriano, el placer ya es absoluto. La maldición de Rookford pertenece a esa categoría. No obstante, aunque el film luce la prestigiosa etiqueta de la BBC, y apuesta sobre seguro en su guión y en su reparto, pierde ritmo e intensidad por culpa de una realización demasiado fría y contemplativa.
El Ministerio de Cultura identifica a Cine y Letras (The Cult) como una revista que ofrece contenidos respetuosos con los derechos de propiedad intelectual, y por ello nos distingue con el sello "Cultura en positivo". LEER MÁS...