Cómo se hizo "La Guerra de las Galaxias"

La guerra de las galaxiasLucas ajustó severamente la financiación de La Guerra de las Galaxias. Disponía de un presupuesto inicial de tres millones de dólares, adelantados por la Fox. Lo que casi nadie imaginaba es que la película acabaría costando diez millones.

El argumento de La Guerra de las Galaxias es sobradamente conocido, pero no está de más repetirlo aquí.

Veamos: Luke Skywalker (Mark Hamill) recibe en su planeta natal, Tatooine, la llamada de auxilio de la Princesa Leia (Carrie Fisher), prisionera del malvado Darth Vader (David Prowse), jefe militar del Imperio Galáctico.

Ayudado por los robots que le trajeron casualmente el mensaje y por el anciano caballero Obi Wan Kenobi (Alec Guiness), verdadero destinatario de la llamada de auxilio, Luke se dispone a rescatar a la princesa.

Para poder llegar a la Estrella de la Muerte, contratan al piloto Han Solo (Harrison Ford) y a su compañero, el wookiee Chewbacca, y a bordo del Halcón Milenario, emprenden una aventura que cambiará las tornas en la lucha entre la Alianza Rebelde y el Imperio Galáctico.

Memorable, ¿no es cierto? Pero hay detalles en este argumento que nos suenan. Situaciones, diálogos de los que disfrutamos en anteriores oportunidades. El cine es reiteración, lo sé, pero...

Mucho se ha hablado acerca de las deudas de esta cinta con Akira Kurosawa (en particular con esa entretenidísima cinta que es La fortaleza escondida).

También se ha mencionado la fidelidad de los estereotipos de Star Wars a los motivos del relato heroico fijados por el antropólogo Joseph Campbell. Según el esquema propuesto por Campbell, Luke Skywalker sería un héroe arquetípico, muy similar a los paladines de las clásicas novelas caballerescas.

Lucas no oculta su admiración por una utopía aristocrática: “La Guerra de las Galaxias –le dijo Lucas a Orville Schell– trata de héroes que tienen los ideales que a nosotros nos gustaría tener. Es terrible, pero hay una parte de esa sociedad a la que le gustaría que todo el mundo fuera cínico. Sin embargo, hay otro sector que necesita tener héroes. Estados Unidos, y especialmente los medios estadounidenses, se están devorando a sí mismos. Tienen una forma de medirlo todo por el mismo rasero que no es nada buena para una sociedad. No hay ningún respeto hacia la Oficina del Presidente. No es que necesitemos un rey, pero hay una razón para que los monarcas construyeran grandes palacios, se sentaran en tronos y se cubrieran de piedras preciosas. Es toda una necesidad social; no hay que oprimir a las masas, pero sí impresionarlas y hacer que se sientan orgullosas de su cultura, de su Gobierno y de sus dirigentes, para que crean que tienen derecho a mandar sobre ellas y lo acepten de buen grado. Los medios trabajaban básicamente para el Gobierno, y su misión era crear cultura. Ahora, en algunos casos, obviamente, han utilizado su poder de forma equivocada y han acabado con el equilibrio existente. Probablemente no hay ninguna forma mejor de gobierno que un déspota bueno”.

Desde luego, hay más antecedentes por explorar. Lucas no oculta su fascinación por títulos como ¡Hágase la oscuridad! (1950) de Fritz Leiber, novela en la que aparecen unas espadas de rayos semejantes a las espadas láser de los Jedi, o La legión del espacio (1947) de Jack Williamson, obra cuyos personajes se corresponden como gotas de agua a los de la epopeya galáctica.

La película contiene asimismo homenajes a las revistas pulp de las viejas edades del género; sirva como ejemplo la Estrella de la Muerte, fiel trasunto del Gernsback Space Flyer diseñado por el dibujante Frank Paul en 1915.

Darth Vader, el malvado de la película, guarda importantes similitudes con dos personajes de cómics: el Doctor Muerte, considerado el peor enemigo de los Cuatro Fantásticos, y Darkseid, el villano ideado por Jack Kirby para DC Comics, cuya presentación tuvo lugar en Superman's Pal Jimmy Olsen # 134 (noviembre de 1970).

La guerra de las galaxias

Un rodaje infernal

Con la idea de ahorrar presupuesto y estar lejos de los ejecutivos de la Fox, George Lucas se traslado a Elstree, en Londres. Ni Lucas ni su productor, Gary Kurtz, supieron entender al equipo inglés.

Casi podría decirse que los problemas comenzaron el primer día de rodaje, el 25 de marzo de 1976.

Todos sus amigos anticipaban a George Lucas un desastre profesional. Una calamidad que, por cierto, casi acaba con su salud en Londres, donde el equipo local, empezando por el operador jefe, perdió el respeto al joven director y estuvo a punto de malograr todo el proyecto.

Cada vez más tenso, Lucas tenía que ir completando fases del rodaje sin el apoyo de su entorno. Aunque los estudios Elstree disponían de técnicos bien formados, su ambiente se convirtió en casi irrespirable para el realizador.

A ello hay que añadir la complejidad de escenarios como el triturador de basuras de la Estrella de la Muerte. Rodeados de agua estancada y desperdicios, Carrie Fisher, Harrison Ford, Mark Hamill y Peter Mayhew (Chewbacca) tuvieron que aguantar malos olores, desperfectos en su vestuario y más de un accidente.

Con una infección de pies, agotado por el insomnio y desesperado ante los problemas que presentaban ciertas partes del guión, Lucas necesitaba, más que nunca, el apoyo de sus colegas.

Spielberg se ofreció para dirigir la segunda unidad, pero Lucas no quiso que su estilo se dejase ver en la película.

“Cuando volvió de Londres –escribe Peter Biskind–, Lucas estaba deprimido, disgustado y amargado; sus amigos nunca lo habían visto tan mal. El director decía que había filmado un tráiler de diez millones de dólares”

Claro que las dificultades no se limitaban al metraje filmado en Elstree.

Aunque Lucas no quería rodar en el extranjero, el equipo se trasladó al oasis de Tozeur, en Túnez, escogido para ambientar el desértico planeta Tatooine. Tozeur es un bellísimo lugar, y figura entre los destinos turísticos más atractivos de Túnez, sobre todo por su exuberante naturaleza y sus mezquitas, pero también por sus peculiares viviendas construidas de adobe, idénticas a las que habitaban los lugareños en el siglo XIII.

Lo que atraía a Lucas no eran los palmerales, sino los mares de sal de Tozeur, idóneos para recrear los páramos de Tatooine. Pese a que el enclave resulta espectacular, el equipo comprobó desde el primer día de rodaje que las temperaturas iban mucho más allá de lo soportable. No conviene olvidar que desde la colina de Belvedere ya quedan a la vista las dunas del Sáhara.

Rodar en un desierto era complicado para los operadores, que debían limpiar constante las cámaras, invadidas por la arena. Pero quien se llevó la peor parte fue Anthony Daniels, el actor que da vida a C3PO. Bajo un sol de justicia –40º C a la sombra–, sufrió más de una lipotimia. Había que hidratarle constantemente para que su traje metálico no se convirtiera en un artilugio de tortura.

Ni siquiera la recién fundada Industrial Light & Magic funcionó como es debido. Lean a Biskind (Moteros tranquilos, toros salvajes) y comprobarán de qué les hablo: por ejemplo, de unos efectos especiales que fallaron en todas sus facetas y que alargaron la agonía del realizador hasta lo indecible.

Si hemos de ser justos, el cineasta californiano hizo bueno aquel adagio de las últimas campañas napoleónicas: de derrota en derrota, hasta la victoria final. Lo comprobaremos en el siguiente artículo.

Copyright de las imágenes de Star Wars: TM & © Lucasfilm Ltd. 2009. Twentieth Century Fox Film Corporation. Cortesía de Hispano Foxfilm. Reservados todos los derechos.


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