Historia del cine español X: Años 90
- Detalles
- Category: Cine clásico
- Creado en 01 Septiembre 2008
- Published: 01 Septiembre 2008
- Escrito por Emilio C. García Fernández
La crisis de público, aunque silenciada desde algunos ámbitos, obligó a reforzar sectores principales. Por ejemplo, el sector de distribución, en el cual declinaban las empresas independientes en beneficio de las grandes multinacionales. Y el parque de salas, cada vez más menguado, que muy pronto afrontó la reconversión de grandes espacios en minicines en el casco urbano y multicines en las áreas comerciales.
Pese a que títulos de calidad, al estilo de ¡Ay Carmela! (1990), de Carlos Saura, tuvieron una adecuada carrera comercial, lo cierto es que el filón estaba en otra parte. Así, Aquí huele a muerto (1990) fue un arrollador éxito de taquilla, protagonizado por la pareja cómica Martes y Trece.
La independencia de su productora permitió a Almodóvar situar sus películas (Tacones lejanos, 1991, Kika, 1993, La flor de mi secreto, 1995, Carne trémula, 1997) entre las más taquilleras de una industria que intentó marginarle, con la que estuvo enfrentado, pero que lejos de amilanarle lo consolidó en una posición de privilegio. El 6 de marzo de 1999 recibió el César de honor, y ese mismo año vio la luz su siguiente largometraje, Todo sobre mi madre, con el que ganó el premio a la mejor dirección en el Festival de Cine de Cannes. En el mes de junio de ese año recibió la medalla de oro al mérito de las Bellas Artes, que le entregaron los Reyes de España.
Entre los nuevos directores de la década, sobresalen Manuel Gómez Pereira (Salsa rosa, 1991, Todos los hombres sois iguales, 1993), Rosa Vergés, Enrique Urbizu, Juanma Bajo Ulloa (Alas de mariposa, 1991, La madre muerta, 1993), Julio Medem (Vacas, 1991, Tierra, 1995), Álex de la Iglesia (El día de la bestia, 1995) y Chus Gutiérrez (Sublet, 1991, Alma gitana, 1995).
Fernando Trueba consiguió con Belle epoque (1992) el Óscar a la mejor película extranjera, lo que le animó a aventurarse en el mercado norteamericano con un largometraje rodado en inglés, Two Much (1996), que favoreció el ingreso en Hollywood de Antonio Banderas.
Siguieron en activo veteranos de las décadas previas, como Luis García Berlanga, Gonzalo Suárez, Bigas Luna (Jamón, jamón, 1992, La teta y la luna, 1994, Bambola, 1996), Imanol Uribe (Días contados, 1994, Bwana, 1996), José Luis García Sánchez y José Luis Cuerda.
Buscando nuevos seguidores entre el público, Emilio Martínez-Lázaro (Los peores años de nuestra vida, 1994) y Montxo Armendáriz (Historias del Kronen, 1994) apostaron por una renovación en las tramas. Paulatinamente, cineastas de nuevo cuño alcanzaron la primera fila de la industria. Son los casos de Álvaro Fernández Armero, David Trueba, Icíar Bollaín y Alejandro Amenábar, cuyas carreras siguen el camino ascendente de actores como Ariadna Gil, Penélope Cruz, Juan Diego Botto, Carlos Fuentes y Nancho Novo.
Los triunfos de taquilla eran escasos. Uno de ellos, Airbag (1996), de Bajo Ulloa, nos permite una valoración sobre los contenidos de moda. En todo caso, sorprende que una película de estas características se consolidara como uno de los récords de taquilla del cine español de todos los tiempos. Y sorprende porque aquella historia era una sucesión monótona de situaciones absurdas, más propias de una gamberrada juvenil. El chiste fácil se convertía en el tópico recurrente de una trama inexistente. Con todo, un factor decisivo y muy saludable entró aquí en funcionamiento: un buen mecanismo de promoción comercial.
Otra cinta de éxito, mucho más sólida, fue La niña de tus ojos (1998), de Fernando Trueba. La película recuperaba un momento histórico para la industria del cine español cuando, debido a la Guerra Civil, algunas producciones se rodaron en los estudios berlineses de la UFA.
Fue, sin duda, una de las cintas más taquilleras del año (recibió siete Goyas) y de las que se mantienen en un honroso lugar entre las más vistas del cine español. La trama funcionaba con gran eficacia, y Trueba demostró su dominio de la tragicomedia y de los resortes de la puesta en escena.

La atonía en la que estaba sumido el cine español de finales de los noventa sufrió un gran sobresalto con el estreno de Torrente, el brazo tonto de la ley (1997), de Santiago Segura.
Excelentemente promocionada, Torrente contó desde el inicio de su rodaje con una protección un tanto singular: los medios de comunicación españoles echaron el resto ante la personalidad de Segura.
Torrente quedó planteada como un guiño a un creciente grupo de fans que saben de las virtudes cómicas de Segura –un creador avispado y con el don de la oportunidad–, y que simpatizan con un personaje zafio, que no pone límite a sus excesos.
Pese a sus ingredientes, bastante previsibles, la película se consolidó como la más taquillera de la historia del cine español, recibió varios premios nacionales y redescubrió para el cine a un cómico de la vieja escuela, el gran Tony Leblanc.
Por estas fechas, el trabajo de Santiago Segura como actor se situó en torno a personajes que, de alguna manera, resaltaban su anárquica personalidad pública. Fue un ecologista en Todos a la cárcel (1993), de Luis G. Berlanga, un heavy aficionado al satanismo y al cine de terror en El día de la bestia (1995), de Alex de la Iglesia, un antidisturbios en Matías, juez de línea (1996), de Luis Guridi y Santiago Aguilar, y un político pederasta en Airbag (1997), de Juanma Bajo Ulloa.
En cualquiera de sus facetas y personajes, su presencia en los repartos suponía siempre un guiño a sus más fieles seguidores. Buena parte de sus papeles durante la década de los noventa fueron episódicos, y aun así, todos resultaban efectivos. Los productores españoles del momento –y también los actuales– saben que, por sí solo, Santiago Segura es un gancho comercial.
Imagen superior: El escarabajo de oro (1997), de Vicente J. Martín © Grup Somni. Reservados todos los derechos
Copyright © Emilio C. García Fernández, The Cult. Los textos originales del autor en los que se basa este artículo fueron publicados en El Diario de Ávila, en la revista Todo Pantallas, en la Enciclopedia Universal Multimedia (Micronet) y en los libros Historia ilustrada del cine español (Planeta, 1985), Cine español: una propuesta didáctica (Royal Books, 1993) e Historia Universal del Cine (Planeta, 1982). Esta Historia del cine español se publica en Cine y Letras por cortesía de Emilio C. García Fernández. Reservados todos los derechos.











