Aunque su ambientación postapocalíptica sugiera lo contrario, 1997: Rescate en Nueva York (Escape from New York, 1981), de John Carpenter, es una cinta repleta de referencias clásicas.
Superficialmente, la trama desvela algún paralelismo con la saga de Mad Max: en el largometraje de Carpenter, la Nueva York del futuro se ha convertido en un inmenso penal que alberga a los más peligrosos criminales.
Un accidente hace que el Presidente de los Estados Unidos (Donald Pleasence) caiga en manos de los reclusos. Las esperanzas de recuperar con vida al gobernante disminuyen cuando sus captores presentan una macabra prueba de su supervivencia: el dedo índice del Presidente.
Sólo un hombre, “Serpiente” Plissken (Kurt Russel), parece capacitado para sacar con vida al político de ese infierno.
El Jefe de Policía ordena que le sean inyectadas a Plissken dos cápsulas letales en el cuello. Si en 24 horas no ha traído con vida al Presidente, las cápsulas estallarán en sus arterias.
El héroe de esta nueva película de Carpenter es tuerto como lo fueron Raoul Walsh y John Ford. Como Walsh, es compañero de forajidos, y como Ford, es un escéptico caballero en un mundo en ruinas.
Todos se alegran de ver de nuevo a Plissken, todos le creían muerto, como creen muerta la esperanza en una sociedad al borde del desastre.
Individualista, gallardo y arrojado, Plissken se mueve en un paisaje por el que pululan personajes extremos –el taxista Cabbie, “Duque”, el “Cerebro”...–, puros despojos humanos, recluidos por los mandatarios del mundo ordenado en el caos de esa nueva Manhattan, amurallada y vigilada por helicópteros.
En apariencia el héroe lucha sólo por sobrevivir, pero en el fondo no rehúsa a emplear un privilegio: ése que le conducirá a tener en sus manos la decisión última sobre el destino de la Tierra.
1997: Rescate en Nueva York conserva el sabor de los westerns crepusculares, aunque también apunta guiños dedicados a viejos amigos como Romero –el subsuelo de Manhattan está plagado de muertos vivientes– o el mismísimo Cronenberg. No en vano dos personajes de la película llevan sus nombres.
Carpenter muestra en esta ocasión que su imaginación se conserva en plena forma. Con bajo presupuesto de producción, logra una obra notable, sobre todo en comparación con la infame retahila de imitaciones de la saga galáctica que tan habituales se hicieron en las pantallas a comienzos de los ochenta.
¿Lecturas sociopolíticas? Las justas... Dice Carpenter que el argumento se le ocurrió tras el escándalo Watergate, pero eso, a estas alturas, interesará a pocos aficionados.
Director: John Carpenter
Producción: Larry J. Franco, Debra Hill
Guión: John Carpenter, Nick Castle
Reparto: Kurt Russell, Lee Van Cleef, Ernest Borgnine, Donald Pleasence, Isaac Hayes, Harry Dean Stanton, Adrienne Barbeau, Season Hubley, Tom Atkins
Música: John Carpenter, Alan Howarth
Fotografía: Dean Cundey, Jim Lucas
Montaje: Todd Ramsay
Distribución: AVCO Embassy Pictures
Fecha de estreno: 10 de julio de 1981
Duración: 99 minutos
País productor: Estados Unidos
Idioma: Inglés
Secuela: Escape from L.A. (1996)
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