Aunque la brillantez de Aliens auguraba un fulgurante colofón del ciclo de Ripley, Alien 3 (1992), se encargó de desmentirlo. Y eso que el argumento, parcialmente ideado por el realizador Vincent Ward, prometía emociones dignas de un relato gótico.
En el mar de Fiorina 161, un planeta-prisión habitado por convictos que trabajan en su refinería, se estrella la cápsula salvavidas en la que huye Ripley.
La teniente –en apariencia la única superviviente– es rescatada por algunos habitantes del inhóspito lugar. El subsuelo del planeta alberga a los pobladores, practicantes de un culto de raíz cristiana que han de raparse la cabeza para evitar los numerosos parásitos. Mientras Ripley recibe una áspera acogida entre los convictos, un viejo perro se agita en un rincón de las instalaciones; su interior está ocupado por un alienígena.
El debutante director de Alien 3, David Fincher, ya había realizado numerosos trabajos en el campo del vídeo-clip al servicio de artistas como George Michael, Billy Idol, Madonna y Paula Abdul.
Resulta, pues, evidente que los antecedentes profesionales de Fincher iban a hacerse patentes en esta nueva entrega de las desventuras de la teniente Ripley, y quizá eso es precisamente lo que pretendían los productores, la propia Sigourney Weaver entre ellos: una pátina de vídeo musical para remozar un argumento que a priori parecía no dar más de sí.
Da fe de la condición de superproducción de Alien 3 el excelente equipo técnico que arropa a Fincher: el diseñador de producción Norman Reynold, sobradamente conocido por sus trabajos en La guerra de las galaxias y En busca del arca perdida; el director de fotografía Alex Thompson, curtido en proyectos como Excalibur, Superman y Legend; Terry Rawlings, responsable del montaje del primer Alien; Alec Gillis y Tom Woodruff Jr., discípulos del maestro Stan Winston; George Gibbs, que supervisó efectos especiales tan magistrales como los de ¿Quién engañó a Roger Rabbit?; y un genio de los efectos visuales como Richard Edlund, jefe de la Boss Film Corporation y ganador de cuatro Oscars por la trilogía de las galaxias y En busca del arca perdida.
Pese a lo acreditado del equipo, el resultado final es a todas luces decepcionante. Se adivinan retazos de originalidad –el mundo de fanáticos religiosos ideado por Vincent Ward, la autoinmolación de Ripley...– que, sin embargo, no logran salvar el abismo que separa a ésta de las anteriores entregas de la serie.
Alien 3 resulta confusa y en ocasiones autocomplaciente, ya por su cargante efectismo, ya por lo alucinógeno de su montaje. Por sin ello no fuera bastante, los continuos altibajos de la acción llegan a resultar crispantes.
Fincher desaprovecha sin miramientos un argumento que aseguraba una visita a un universo deudor a partes iguales de la gothic sf y el cyberpunk (el primer borrador lo escribió el novelista William Gibson) y se conforma con un pálido reflejo de las prometederoras visiones de Ward.
Es curioso que, con el tiempo, este director mejorase sus cualidades narrativas de una forma tan notable.
Director: David Fincher
Producción: Gordon Carroll, David Giler, Walter Hill
Guión: David Giler, Walter Hill, Larry Ferguson, Vincent Ward
Reparto: Sigourney Weaver, Charles S. Dutton, Charles Dance, Brian Glover, Ralph Brown, Paul McGann, Danny Webb, Pete Postlethwaite, Lance Henriksen, Peter Guinness
Música: Elliot Goldenthal
Fotografía: Alex Thomson
Montaje: Terry Rawlings
Distribución: 20th Century Fox
Fecha de estreno: 22 de mayo de 1992
Duración: 114 minutos
País productor: Estados Unidos
Idioma: Inglés
Película anterior de la saga: Aliens
Secuela: Alien Resurrection
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