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| Blancanieves y los siete enanitos (1937) |
| Una magistral banda sonora |
| Sinopsis |
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Disney se proponía producir un largometraje dirigido tanto a un público infantil como adulto. Sus colegas de esa época consideraron disparatado y financieramente inviable un proyecto que ofrecía un producto insólito a un público no definido. Como se ha demostrado, los años le dieron la razón a Walt Disney.
Desde 1934 a Disney le rondaba en la cabeza la idea de hacer un largometraje totalmente animado. Un producto refinado, donde los personajes reales se mezclasen con los de los cuentos de hadas, con su habitual flora y fauna. También pretendía apoyar su obra con una banda sonora llena de atractivo, con melodías cantadas de calidad igual o superior a las que triunfaban en Broadway.
Blancanieves contó con un presupuesto inicial de medio millón de dólares, toda una fortuna en pleno crash financiero.
Finalmente, aquella inversión se triplicó.
Un fabuloso artilugio, la cámara multiplano, permitió a Disney filmar hasta con cinco grados de profundidad en una misma escena.
La película fue un hito en la historia de éxitos del Radio City Music Hall, siendo la más taquillera de la historia hasta el estreno de Lo que el viento se llevó. Esto se debió a varios factores: el encanto de los siete enanitos de sonrosados mofletes, el excelente uso del technicolor –que estaba en sus comienzos–, el imponente y tenebroso castillo, contrapuesto a la idílica casita de los siete enanitos que se inspiró en los cuentos alemanes, y la estupenda banda sonora de Frank Churchill, Leigh Harline y Paul J. Smith.
La apariencia física de los protagonistas de la película se inspiró en galanes y bellezas de la época. Blancanieves se inspiró en Janet Gaynor, y la Reina, según lo expresado por el propio Walt Disney, debía ser una mezcla de Lady Mcbeth y el lobo feroz. Finalmente, lució la silueta de Greta Garbo y los pómulos de Joan Crawford.
La adaptación que realizó el estudio del cuento recogido por los hermanos Grimm tiene varias diferencias con el original. En la versión de los Grimm, mucho más violenta, la bruja pide al cazador que le traiga los pulmones y el hígado de Blancanieves como muestra de haber cumplido su encargo.
La versión de los Grimm contiene tres tentativas de asesinato por parte de la bruja. En la película, Disney lo dejó solo en una visita con la manzana.

Los protagonistas
Walt Disney inició el trabajo de Blancanieves en 1934 con un selecto equipo. Poco a poco, se fue incorporando gente hasta que todo el estudio acabó involucrado.
Primero se realizó la animación de un personaje humano para darle mayor realismo. Se fotografiaron modelos y se pusieron a estudiarlos.
En principio, se pensó directamente en la actriz Janet Gaynor para dar vida a Blancanieves, pero se negó en rotundo. Fue entonces cuando escogieron a la bailarina Marjorie Bell (Marge Champion) para que ésta ejecutase los movimientos de la primera princesa Disney. Por su parte, el movimiento de los enanitos se basó en las extravagantes acrobacias de un famoso intérprete llamado Eddie Collins.
Lo primero que se hizo en el estudio fue determinar las características de los personajes principales. La princesita no debía tener más de catorce años y su vestido, uno de los más recordados de la historia del cine, consistía en una larga falda amarilla, un corpiño azul marino y unas mangas abullonadas con rayas rojas.
La capa negra por fuera y roja por dentro y el lacito de su pelo forman una imagen iconográfica de gran fuerza comparable a los pantalones cortos de Mickey Mouse o la camisa marinera de Donald.
La Reina debía tener unos cuarenta años, ser de belleza siniestra y con numerosas curvas. Tenía que volverse fea cuando está tramando algo y los fluidos mágicos la trasforman en una horrenda bruja.
Sus acciones y diálogos son muy melodramáticos, resultando en algunas ocasiones hasta ridículos. De aspecto altivo y vanidoso, luce un verdadero porte real, con una capa que cubre su cabellera pero deja ver su belleza cinematográfica.
Siete maravillosos personajes
Los siete enanitos son los más entrañables de la película. Earl Hurd fue el primero en ilustrarlos en 1934, pero su aspecto definitivo se lo confirió Albert Hurter que, junto con Joe Grant, les dotó de personalidades diferentes, lo que sin duda es una de las aportaciones más originales de la historia.
El objetivo era evidente: crear personajes simpáticos y rechonchos con los que conquistar el corazón de los espectadores.
Y realmente lo que ha perdurado en el corazón del público han sido estos simpáticos enanitos. Tal y como describen los hermanos Grimm, los enanitos eran niños viejos por trabajar en una mina sin ningún nombre. Disney les dotó de una personalidad concreta a cada uno.
¿Y qué nombre tienen esos enanitos? Doc (Sabio), Dopey (Mudito), Grumpy (Gruñón), Happy (Feliz), Sleepy (Dormilón) y Bashful (Tímido). El veterano actor Bill Gilbert, el más famoso experto en estornudos de Hollywood, respondió a un anuncio de Disney para hacer la voz de Sneezy (Mocoso).
En principio, los animadores recurrieron a fotografías de enanos de verdad pero su aspecto no les servía para que el público pudiese identificarse con los personajes.
Dopey fue el que más gustó, quizás por su aspecto tan simpático y por ser el primero en enamorarse perdidamente de Blancanieves.
Con sus grandes orejas y ojos azules, no necesitó hablar para ser el más famoso. Fue concebido como una especie de Charlot torpón, y en la película original no queda claro que no pudiese hablar, sino que nunca se molestó en intentarlo.
En la versión castellana fue llamado erróneamente Mudito cuando el término inglés Dopey significa alucinado, atontado, chiflado, sonado…
Doc, el jefe del grupo, es el mayor de edad y el más sabio. Con sus gafas redondas, tiene el aspecto más intelectual de todos.
Happy es sentimental y muy aficionado a dar consejos amables a sus amigos. Sleepy siempre está espantando una mosca de su nariz y tiene la barba más larga. Grumpy es el más gruñón de todos. De carácter irascible, destaca porque es un misógino.
Bashful es indeciso y vergonzoso. Se sonroja con facilidad y siempre está soltando una risa tonta. De hecho, se pone tan nervioso que se le traba la lengua.
La aportación de Albert Hurter sobrepasó con creces todos los trabajos realizados en los cortos. Su sello personal está en todas las escenas, desde las cómicas a las melodramáticas: la vuelta a casa de los enanitos después de trabajar, la manera en la que Blancanieves les besa en la calva en la escena final...
Walt Disney lo dejó claro: "Los siete enanitos, sabíamos, eran algo normal para la media de nuestros dibujos. En ellos se podia intuir un ilimitado humor, no sólo por su apariencia física, sino en sus gestos, personalidades, voces y acciones".
El desarrollo de los siete pequeños hombres empezó pronto y en otoño de 1934, después de varias reuniones en la oficina de Walt, a las figuras iniciales de estos personajes se les dio un aspecto de gnomo del bosque.
Otros nombres que se pensaron antes para los enanitos incluían: Wheezy, Puffy, Stuffy, Biggo- Ego, Jumpy, Baldy, Nifty, Gabby, Stubby y Burby.
Las cejas de seis de los famosos enanitos fueron diseñadas siguiendo la línea de las expresivas cejas del propio Walt Disney ya que fascinaban a todo el que se sentaba con él en las reuniones de guión y producción. Las cejas de Walt tendían a moverse mucho, ayudando a expresar cualquier cosa que Walt quiera decir. Feliz es el único enanito que no tiene parecido con sus cejas ya que son blancas y pobladas.
Estos enanitos de mejillas rosadas y de cara de manzana miden hasta la rodilla del pato Donald y vivían en su propia mina donde diariamente buscaban oro, rubíes, esmeraldas, diamantes, zafiros y otras piedras preciosas.
Excepto Mudito, todos los enanitos están vestidos con la gama de colores del bosque, tostados, marrón y chalecos grises sobre bombachos de colores neutrales que se meten en un calzado de fina piel.
Se acordó desde el principio que a la hora de conocer a los enanitos al público le diese la sensación de que habían ocurrido cosas habían pasado de forma indiferente durante cientos de años. Todo es agradable en este modo monótono de vida, todo avanzando según los esquemas. La interrupción de Blancanieves en sus vidas claramente tambalea las cosas para estos tranquilos amigos.
La higiene personal para los enanitos no suele ser una prioridad ya que laverse y bañarse ocurre en raras ocasiones como eventos del año: el día de año nuevo por ejemplo. Pero con el mandato de Blancanieves, los enanitos utilizan sus mejores maneras en la mesa y cuidan su higiene lavándose.
Al comienzo se acordó que los enanitos cargarían picos en vez de palas o sacos en su camino a la mina y desde la mina de diamantes. Mudito fue en un principio el asignado para llevar la lámpara que se balanceaba en su pico, pero finalmente, es Sabio el que guía el camino con su linterna.
Otra de las concordancias es que sólo tienen tres dedos y un pulgar.
Las asignaciones definitivas para los siete enanitos fueron aprobadas a finales de 1936.
Los artistas fueron recompensados con cinco dólares- una buena cantidad para lo normal en 1930- por cada gag que incluyese a los enanitos y llegase a salir en el montaje final de la película.
Los siete enanitos aparecieron juntos en varias producciones después del lanzamiento de la película: The Standard Parade (1939), The Seven Wise Dwarfs (1941), All Together (1942) y The Winged Scourge (1943).









































































