
Holly Golightly (Audrey Hepburn) es una mujer liberada, y en cierto modo, resume el signo de un tiempo de cambios sociales. Su mítica y sofisticada aparición cinematográfica debe mucho al texto de Capote en el cual se inspira el film, por más que aquí el happý end sirva de cierre obligado.
En el personaje de George Peppard hay una leve sombra de Truman Capote, pero su figura queda en segundo plano ante el torbellino de emociones que origina Holly, una joven tierna, pícara, despreocupada, con un lado oscuro que apenas nos importa.
La película fue todo un éxito. Entre sus nominaciones a los premios de la Academia, figuran las de Hepburn como Mejor Actriz (ganó Sophia Loren por Dos mujeres), Mejor Guión y Mejor Dirección artística. La maravillosa canción de la película, "Moon River", ganó un Oscar y se convirtió en un tema enormemente popular.

"Holly Golightly (Audrey Hepburn) –escribe Pauline Kael– es una joven que vive de forma improvisada (los hombres le dan dinero). Sin embargo, durante sus primeros tres cuartos de hora, esta película, dirigida por Blake Edwards, es una sofisticada comedia slapstick, especialmente en lo que se refiere a un cóctel que está a la altura de las mejores fiestas de la época. Si usted ha leído la novella de Truman Capote en la cual se inspira la película (e incluso si no lo ha hecho), puede sentirse consternado al ver cómo adquiere esa suavidad y ese romanticismo. La película se transforma en un paseo, y Hepburn se ve obligada a mostrarse demasiado frágil y demasiado encantadora a pesar de su vida disoluta, antes de que llegue a su improvisado final de cuento de hadas. Holly está unida a un escritor (George Peppard), cuyo apartamento está justo debajo del suyo. El personaje es, por supuesto, muy similar a Sally Bowles con su Isherwood, salvo por el hecho de que la acción se ambienta en Nueva York y no en Berlín. Patricia Neal resulta divertida en su impenetrable papel de una decoradora de interiores que parece ser una lesbiana, pero que también está al cuidado de Peppard. (Puede ser aconsejable no dejar que nuestra mente se pierda con todo eso). Mickey Rooney hace una salvaje caricatura racial como el fotógrafo japonés que vive en el piso de arriba de Holly. Es lo más vil y atrevido en la película. El reparto incluye a Buddy Ebsen, John McGiver, Martin Balsam, José Luis de Villalonga y Gil Lamb. El guión es de George Axelrod, la fotografía es de Franz Planer, la canción Moon River es obra de Johnny Mercer y Henry Mancini, las ropas de Hepburn son de Givenchy y las de Patricia Neal son de Pauline Trigere".

"Blake Edwards –escribe Jean-François Rauger– habrá conocido el éxito con las comedias militares The Perfect Furlough (Vacaciones sin novia) con Tony Curtis y Janet Leigh, en 1957 y, sobre todo, Operation Petticoat (Operación Pacífico) en 1958, con Cary Grant y Tony Curtis. Este último título será uno de los mayores éxitos comerciales del estudio Universal. La dimensión cómica de The Perfect Furlough y de Operation Petticoat se apoya en un resorte cuanto menos escabroso. En la primera, se trata de calmar la libido de soldados encerrados durante un año en una estación radar del Polo Norte enviando a uno de ellos, irreprimible Don Juan cuyas pulsiones habrá que vigilar, a pasar el "permiso ideal" en París con una estrella de cine. La segunda imagina los efectos que causaría sobre la tripulación de un submarino la intrusión de un grupo de auxiliares femeninas del ejército unos días después de Pearl Harbour. Se empieza a pronunciar la palabra "sexo" en los diálogos de las películas de Hollywood y lo que, antaño, funcionaba de forma críptica puede de ahora en adelante ser objeto de una enunciación cada vez más directa. Es también a un tema escabroso al que se vincula el que será uno de los títulos más conocidos de Blake Edwards, uno de sus grandes éxitos y su primera obra maestra. Breakfast at Tiffany's (Desayuno con diamantes) es, en 1961, la adaptación de una novela de Truman Capote, que aborda el tema de la prostitución. La belleza de la película radica en una sutil mezcla de melancolía y desencanto, de romanticismo y cinismo. Si la búsqueda del amor y de la autonomía personal ("nadie pertenece a nadie", escuchamos) resulta ser tan difícil en la película, es porque en ella las relaciones entre los individuos están ante todo regidas por una lógica del intercambio y de la negociación. La prostitución, lejos de ser únicamente para Blake Edwards un "gran tema", es lo que define las relaciones entre los personajes. Será uno de los puntos de vista constantes de la obra. ¿Hasta qué punto hay que hacer concesiones y venderse para sobrevivir en esta jungla que es el mundo y en este infierno que es Hollywood? Escribiendo la mayoría de sus guiones, convirtiéndose en productor, el cineasta Edwards intentará, profesional y artísticamente, resolver, cuando le sea posible, esta cuestión"
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Copyright del comentario: Jean-François Rauger, Demasiado joven en un mundo demasiado viejo. Texto-presentación de la retrospectiva que la Cinémathèque Française ha dedicado a Blake Edwards entre el 24 de agosto y el 17 de octubre de 2011. Cortesía de Filmoteca Española: Notas a la programación del Cine Doré, diciembre de 2011.153 días atrás
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