CAPÍTULO III
Como ya vimos en el capítulo anterior, dedicado a las películas sobre la obra de Cervantes, los cineastas suelen reconstruir el Quijote a base de viñetas: estampas reconocibles, ordenadas con el gusto de un anticuario o de un coleccionista de grabados. En definitiva, se trata aquí de un arsenal de siluetas convencionales, bellamente organizado.
De la simplicidad españolizante, del tópico lustroso que advertimos en esta línea son un adecuado reflejo películas como Les aventures de Don Quichotte de la Manche (1902-1903), de Ferdinand Zecca y Lucien Nonguet, y Don Quixote af Mancha (1922), de Lau Lauritzen.
Después de ejercicios tan limitados, qué sorprendente efecto el de una versión libre como Don Quichotte (1933), de Georg-Wilhelm Pabst. En este caso, toda la filosofía quijotesca revive en una escena que no se extrajo de la novela, sino que halla en el retablo de Maese Pedro su lejana sugestión.
Según Pabst, asiste nuestro caballero a una representación del teatro ambulante de El Barraca. Sobre el tablado, quedan escenificadas las glorias de Amadís de Gaula en la corte del buen rey Arturo de Bretaña. La hazaña ficticia encuentra su eco en la fantasía: cuando Amadís pelea con un gigante, don Quijote entra en liza, e incluso desea que la espada artúrica refrende su ingreso en la caballería. ¿Y su dama? Nadie más inesperado en ese rol que una lugareña, importunada por un patán.
En realidad, Dulcinea del Toboso se encarna en los actos y anhelos del héroe: en sus ejecuciones románticas y no en la terca realidad. También lo interpretó así Orson Welles, cuyo Quijote debiera recuperar esta escena que, por cierto, no figura en el montaje expuesto por Jesús Franco: un encantado Alonso Quijano, vestido con armadura, asiste atónito a una proyección cinematográfica.
Cuando la ficticia heroína ve amenazada su integridad, nuestro alucinado héroe carga contra la pantalla lanza en ristre. Delirio frente a realidad: contagiados del mismo vocabulario simbólico, Pabst y Welles atrapan en su mira el intransigente ideal quijotesco.
Frente al malabarismo de barraca y la mirada vanguardista, cabe el acatamiento a la letra del texto. Son muchos los estudiosos que elogian esta opción en las versiones rusas. Nos limitaremos a citar dos: Don Kihot (1957), de Grigori Kózintsev, y Don Kihot voevrashchaetsya (1997), de Oleg Grigorovich y Vasili Livanov.
Pero ni siquiera en estos casos pisamos tierra firme. ¿Fidelidad? ¿Adhesión al texto? Podemos preguntarnos, con Blas Matamoro, si es filmable este relato desmontable, fragmentario, carente de acumulación progresiva.
Con la misma autoridad, podemos preguntarnos si es funcional este personaje del Quijote «cuando apenas existe la tremenda obligación fílmica de verlo, de tenerlo ahí, ante nosotros, sin la esponjosa mediación del lenguaje».
Matamoro identifica el ideal desmesurado del caballero con el de su creador literario, perdido igualmente en un mundo sórdido. A su manera de ver, don Quijote es una figura de completa indeterminación: «ignoramos su origen, sus amistades, si su locura es tal o mera representación, ignoramos hasta su apellido y del lugar donde habita, el narrador no quiere recordar el nombre».
Por eso aguanta mal la encarnadura y por eso los actores afrontan un reto angustioso cuando se prestan a ello. En la esperanza de ganarse el respeto popular, los intérpretes de don Quijote pueden, todo lo más, recitar literariamente las líneas de su personaje, confirmando así que se trata de una criatura de papel, tan descomedida como huidiza. En suma, un pretexto de estilización, digresivo y ajeno a miradas realistas.
Cuando el personaje central ofrece tales dificultades, la mirada de los cineastas procura concentrarse en lo demás.
Así lo entendió Rafael Gil a la hora de hilvanar las secuencias de su Don Quijote de la Mancha (1947). En este caso, brillan los decorados de Enrique Alarcón y resulta memorable la banda sonora de Ernesto Halffter. Pero la grandilocuente interpretación de Rafael Rivelles (por lo demás, uno de los mejores actores del cine español) parece enajenarse y queda aislada del restante elenco, encabezado por el magnífico Juan Calvo en el papel de Sancho. A decir verdad, el registro realista de las demás interpretaciones aísla el perfil rígido y teatralizante de Rivelles.
Con todo, el guión de Antonio Abad pretende una fidelidad que no interesó tanto a sus predecesores. Entrevistado en 1947 por Juan de Alcaraz, dicho libretista defendió castizamente que «sólo entre españoles podemos dar una versión certera y entrañable de don Quijote».
Con sobrados motivos, Abad tildó a la versión de Lauritzen de «bufonada», pero perdió la compostura al criticar al filme de Pabst como un «grave error». Aunque reverente, el guión de este Quijote de Rafael Gil también presenta cambios y ausencias si se lo compara con la novela.
Por algo Gerardo Diego dejó escrito que a estos adaptadores (Gil y Abad) «no se les podrá acusar de falta de respeto a la novela inmortal, cuyo desarrollo siguen con la lealtad de una ilustración continua y animada.
Y, ciertamente, si a directores y guionistas extranjeros pueden permitírseles ambiciosas síntesis y colaboraciones atrevidas, es grato ver a los nuestros servir con humildad y reverencia».
Esa reverencia que alaba el poeta es detectable en el filme infantil Aventuras de don Quijote (1960), de Eduardo García Maroto, y queda por completo ausente de la mediocre y grosera adaptación de Raphael Nussbaum, The Amorous Adventures of don Quixote and Sancho Panza (1976), protagonizada por Corey John Fisher (Don Quijote) y Hy Pyke (Sancho).
Otros glosadores de las fantasías quijotescas han optado por sondeos muy parciales de la novela. Algunos gestos del Quijote son asumidos por el moderno protagonista de la farsa Don Cipote de la Manga (1983), de Gabriel Iglesias, y por el personaje central de un western familiar como Scandalous John (1971), de Robert Butler.
En Dulcinea (1962), de Vicente Escrivá, cobra importancia la figura de Aldonza Lorenzo.
Con mayor frivolidad, la cinta italiana Don Chisciotte e Sancho Panza (1969), de Giovanni Grimaldi, sólo busca la sonrisa de un público de muy escasa exigencia estética. Dotado de notables virtudes musicales, el filme Man of La Mancha (1972), de Arthur Hiller, introduce con superficialidad el argumento quijotesco en un episodio de la biografía de Cervantes.
La substancia vulgar del relato también aparece, muy distorsionada, en un ballet soberbio, Don Quixote (1973), de Rudolf Nureyev y Robert Helpmann.
Al final, incluso en los proyectos más escrupulosos, la instancia cinematográfica se introduce en el discurso novelesco encadenando los episodios según las leyes del melodrama. A intervalo más o menos parejo, el Quijote fílmico siempre —y por lo menos— genera una doble mudanza: la de la acción, aglutinada en escenas y actos, y la de la palabra, reescrita para ser dicha en voz alta por los actores.
Si a ello le añadimos otros factores —los cambios argumentales, el respeto a los paradigmas propios de la representación escénica, la aclimatación a un gusto contemporáneo—, nos resultará cada vez más difícil hallar un Quijote duradero tras las apariencias del relato cinematográfico.
¿Ocurre, acaso, que es imposible fabricar una versión satisfactoria? ¿Tan inconmensurable es la distancia entre la novela y sus adaptaciones?
Nos queda, desde luego, la opción de un nuevo modelado, limpio de cláusulas novelescas. La receta más inteligente se debe a Carlos Blanco, guionista de Don Quijote cabalga de nuevo (1972), de Roberto Gavaldón.
Tras completar el proceso de escritura, Blanco reconoció que no había pretendido adaptar la novela de Cervantes; primero por respeto, y en segundo lugar porque «no tengo ningún derecho a dar tijeretazos al diálogo pensado para un lector, ni a suprimir episodios pensados para un lector, ni a dar velocidad a otros pensados para un lector. Para un lector de novela con su saboreo calmoso, tan distinto del espectador de cine con angustiosa prisa».
Esta prevención condujo a Blanco a una idea pertinente: su guión transporta el sentido del Quijote a una trama nueva, cuya conexión con la novela es causal: «Así que escribí al revés —concluye—. Partí del aroma y reconstruí mi rosa, partí de su espíritu y reconstruí mi historia».
Cronología (tercera parte)
1978
Con la mirada puesta en el público infantil, Cruz Delgado rueda en dibujos animados Don Quijote de la Mancha, teleserie en la que participan los actores Fernando Fernán Gómez, Antonio Ferrandis y Rafael de Penagos, que prestan su voz, respectivamente, a Quijote, Sancho y Cervantes.
Otra producción animada, Jar Erövar Varlden Tillsammsmsmed Karloch Broderna Marx, del sueco Claes Goran Lillieborg, presenta a Quijote y Sancho dentro de una trama surreal, cuajada de anacronismos y de claro propósito ideológico.
El cortometraje La Mancha alucinante, de Alberto Lapeña, se apropia de las ilustraciones de Doré y pone en juego su competencia simbólica.
La serie Los Mitos, de Televisión Española, revisita la novela de Cervantes en el episodio titulado Un mito llamado Dulcinea, que dirige Juan Guerrero Zamora.
1979
Motivo de celebración constante, el Quijote inspira una nueva película de dibujos animados: Igra na Don Kihot, producida en Bulgaria por el Sofia Animation Studio y dirigida por IvanTonev.
1980
La compañía japonesa Ashi presenta la teleserie de animación Zukkoke Knight Don de la Mancha. Los veintitrés episodios que componen la entrega se emiten entre el 15 de abril y el 23 de septiembre. Otra producción realizada con la misma técnica es Memoires de Don Quichotte, del francés Robert Lapoujade, basada en una ópera cómica de Bernard Vitet.
En una linde divulgativa cabe situar Auf en Spuren von don Quijote, película de Yvain Dalain y Andreas Vetsch que disfrutan los telespectadores de Suiza, Austria y Alemania. La pequeña pantalla también se transforma en un foco literario para la audiencia española cuando triunfa la teleserie Cervantes, de Alfonso Ungría.
1982
La televisión mexicana presenta un cortometraje de Rafael Corkidi, Mi señor don Quijote, cuyo guión es obra de Luis Carmona.
1983
Gabriel Iglesias estrena su largometraje humorístico Don Cipote de La Manga, en el que parodia algunos visajes y maniobras del caballero cervantino. Escasamente apreciada por los comentaristas, esta farsa se ambienta en la actualidad y carece de instrucciones de uso literario.
1984
A partir de un guión perfeccionado por Rafael Azcona, Maurizio Scaparro filma su peculiar Don Chisciotte.
Los principales papeles corresponden a Pino Micol, Peppe Barra, Concetta Barra, Fernando Pannullo, Sandro Merli, Marisa Mantovani, Marina Confalone, Franco Alpestre y Laura Fo.
1985
Rodney Bennett filma para la televisión británica Monsignor Quixote, adaptación de la novela homónima de Graham Greene. La película está protagonizada por Alec Guinness (Padre Quixote), Leo McKern (Sancho Zancas), Ian Richardson (Obispo), Maurice Denham (Señor Diego), Philip Stone (Padre Leopoldo) y Rosalie Crutchley (Teresa).
1986
Productores suecos y alemanes llevan a buen puerto el rodaje de Dünki-Schott, de Tobias Wyss y Hans Liechti, un filme que reclama la inspiración quijotesca para una trama contemporánea.
1987
Con vistas a su emisión televisiva en los países anglosajones, la película de dibujos animados Don Quixote of La Mancha incluye un descuidado repertorio de tópicos, a medio camino entre la España castiza y el México estereotipado. La compañía encargada de su elaboración es la australiana Burbank Film. Mucho más imaginativa es otra cinta de animación rodada este mismo año, la soviética Don Quijote liberado, de Vadin Kurchevski.
1988
Un acuerdo de cooperación entre productores soviéticos y españoles permite el rodaje de la serie Tsjovreba Don Kijotisa da Sancho Panchosi. Su director es el prestigioso Rezo Chjeidze (Revaz Chjeidze), quien redacta asimismo el cuidado libreto junto a Marcial Suárez y Sulikó Squenti.
El elenco es mayoritariamente georgiano: Kaji Kavsadze es don Quijote y Mamuka Kikaleishvili encarna a Sancho Panza. Completan el reparto Ramaz Chjikvadze, Baadur Tsuladze, Leonid Kuravlyov, Avtandil, Majaradze y Shakro Djordjadze.
En sus presentaciones en España, la película lleva título en euskera, Don Quixote eta santoren bizitza, y castellano, La vida de don Quijote y Sancho Panza. La televisión autonómica vasca, ETB, financiadora del proyecto, emite la obra de Chjeidze en 1989, año que también se consigna en la ficha de distribución del filme.
Bruce Krebs rueda en Francia el cortometraje de animación Triste figure. A una similar categoría técnica y formal pertenece la cinta holandesa Pas à deux, de Monique Renault y Gerrit van Dijk. En ambos casos, las vicisitudes de los personajes se identifican con el espesor vanguardista y experimental.
1989
Don Quijote, la obra inmortal de Marius Petipa, con música de Ludwig Minkus, se transforma en película gracias al realizador Carlos Usillos. La pieza recoge la actuación del Ballet Nacional de Cuba, que interpreta dicho ballet en el teatro Miguel de Cervantes de Málaga, bajo la dirección de Alicia Alonso. Televisión Española emite este espectáculo coreográfico el 7 de mayo.
1990
Jean-Luc Godard adapta el texto literario Nos Solitudes, de Michel Hanoun, en el largometraje Allemagne année 90 neuf zéro, donde el personaje Lemmy Caution, famoso por la película Alphaville, conoce inesperadamente a don Quijote.
1991
Manuel Gutiérrez Aragón completa una de las teleseries más ambiciosas de entre todas las hechas en España: El Quijote de Miguel de Cervantes.
Para confeccionar los diálogos, el veterano Emiliano Piedra contrata al escritor Camilo José Cela. El prestigio del equipo técnico resulta indiscutible: la partitura musical se debe al argentino Lalo Schifrin, la dirección de fotografía corresponde a Teo Escamilla, el montaje lleva la firma de José Salcedo y los diseñadores de vestuario son Andrea D’Orico y Miguel Narros.
A ello cabe sumar el magnífico reparto, formado por algunos de los actores más sólidos del cine español: Fernando Rey (don Quijote), Alfredo Landa (Sancho Panza), Francisco Merino (Cura), Manuel Alexandre (Barbero), Emma Penella (Teresa Panza), José Luis Pellicena (Cervantes), Aitana Sánchez-Gijón (Dorotea), José Luis López Vázquez (El ventero), Héctor Alterio (Segundo ventero), Esperanza Roy (Maritornes), Terele Pávez (Ama), Nuria Gallardo (Sobrina), Francisco Algora y Rafael Alonso.
Una película belga de animación, Babyroussa, de Vincent Patar, representa al hidalgo como un constructor de molinos de viento.
Otra cinta animada, Don Quichotte, de François Garnier, traslada la imaginería cervantina al territorio virtual de la tridimensionalidad cibernética.
El poeta ruso Yevgueni Yevtushenko rueda su peculiar Don Quixote, de linaje unamuniano.
1992
La producción televisiva El retablo de Maese Pedro adapta a ese formato la obra homónima de Manuel de Falla. Protagonizan la función Joan Cabero (Maese Pedro), Xavier Cabero (Trujamán), Justino Díaz (don Quijote), Marshall Pynkoski y Jeannette Zingg.
El Teatro de Marionetas de Lisboa representa el texto clásico La vida del gran don Quijote y el gordo Sancho Panza, de Antonio José da Silva, el Judío (1705-1739). La versión televisiva de este espectáculo se debe a Cecilia Neto y es emitida por la Radioteleviçao Portuguesa.
El programa de divulgación libresca La isla del tesoro, emitido por Televisión Española, dedica a Cervantes sus espacios del 4 de diciembre de 1992, el 25 de junio de 1993 y el 14 de junio de 1994.
Llega a las pantallas Don Quijote de Orson Welles, un largometraje montado por Jesús Franco a partir del material rodado por Welles.
1996
Los rusos Oleg Grigorovich y Vasili Livanov filman el largometraje Don Kihot vozvrashchaetsya. De la producción se encarga Alexander Metodiev, la partitura musical es de Gennadi Gladkov y la dirección de fotografía recae en Leonid Kalashnikov. En el reparto figuran Armen Dzhigarjanyan, Vasili Livanov, Valentin Smirnitsky, Tzvetana Maneva y Stefan Danailov.
Los creadores de la teleserie Las tres mellizas (Les tres bessones), inspirada en las obras infantiles de Roser Capdevila, dedican uno de los episodios al universo del Quijote. Otra teleserie de animación, esta vez norteamericana, Pinky and the Brain, hace lo propio en el capítulo titulado Mouse of La Mancha, de Charles Visser.
En el debate televisivo Don Quijote querido antepasado, coordinado por Agustín Remesal, intervienen Francisco Rico, José Manuel Bailón Blancas, Emilio Lledó y José María Merino.
1997
El director húngaro Csaba Bollók completa su personal Don Quijote, interpretado por Szabolcs Hajdu, Annie Szabó y Domokos Szabó. Otras versiones del mito llegan a la pantalla por la misma época: la coproducción ruso-búlgara Don Kihot voevrashchaetsya, rodada un año antes, y el documental germano Don Quijote oderwirleben in Spiralen, de Wilhelm Salber.
Un mediometraje biográfico, Aquel lugar de La Mancha, de Joaquín Gómez Sáinz, recoge la memoria de Cervantes tras su cautiverio argelino.
1998
El Festival de Cine de Alcalá de Henares, el Ayuntamiento de dicha ciudad, la Fundación Colegio del Rey y el Centro de Estudios Cervantinos publican el volumen colectáneo Cervantes en imágenes. Donde se cuenta cómo el cine y la televisión evocaron su vida y su obra.
El texto, coordinado por Emilio de la Rosa, Luis M. González y Pedro Medina, figura como referencia inexcusable en este margen audiovisual de los estudios cervantinos.
El largometraje televisivo L’homme de La Mancha, emitido por el canal Arte el 29 de abril, registra la versión llevada a escena por Jacques Brel del musical americano El hombre de La Mancha.
2000
Frédéric Roussillon adapta el libreto de Henri Cain en el largometraje Don Quichotte. El escrito de Cain, basado en Le chevalier de la figure longue, de Jacques Le Lorrain, fundamenta la ópera en cinco actos de Jules Massenet (1910). En esta oportunidad, Samuel Ramey da vida al hidalgo y Jean-Philippe Lafont a su escudero.
Dos actores de prestigio, Paul Bradley y Simon Callow, ponen sus voces al servicio de una película de dibujos animados, Don Quixote, programada dentro de la serie televisiva Animated Epics.
También se destina a la pequeña pantalla el largometraje norteamericano Don Quixote, de Peter Yates.
La dirección artística de dicha película corre a cargo de Gary Freeman y Rosalind Shingleton, los decorados se deben a Karen Brookes y el vestuario a Charles Knode. Aunque todos ellos procuran embellecer debidamente la escenografía, lo cierto es que los anacronismos y excesos de esta pueden incomodar a los espectadores más familiarizados con el texto original.
El reparto, sumamente irregular, reúne a intérpretes de gran talento, como John Lithgow y Bob Hoskins, junto a otros menos afortunados. El conjunto se completa con intérpretes españoles como Amparo Valle, Alicia Borrachero, Teté Delgado y Jorge Casalduero.
2002
El caballero don Quijote, de Manuel Gutiérrez Aragón, llega a las pantallas españolas. También se estrena Lost in La Mancha, de Keith Fulton y Louis Pepe, un relato documental del catastrófico rodaje de The Man Who Killed Don Quijote.
2004
El 16 de agosto comienza el rodaje de una adaptación del original cervantino en lengua catalana, Honor de Cavalleria (Honor de caballería) Para su financiación colaboran las productoras Andergraun Films y Notro Films, con un presupuesto previsto de 360.000 euros.
La filmación se desarrolla en el Alt Empordà y los actores elegidos para encarnar al dúo formado por el Ingenioso Hidalgo y su escudero son Lluís Carbó y Lluís Serrat.
Al decir del director de la película, Albert Serra, «Honor de Cavalleria se hizo para poder vivir el Quijote, jamás para ilustrarlo. Es decir, para poder rodar una película sobre el Quijote como lo habría hecho el propio protagonista del libro, de forma quijotesca. Si el espectador, al ver la película, tiene la leve sensación de que esto ha sido así, aunque no lo vea en pantalla, ya nos sentiremos satisfechos».
2005
Comienza en la República Checa el rodaje de Don Quijote v Cechách, de Otakáro Schmidt, autor asimismo del guión. El reparto contratado para este proyecto incluye a Bolek Polívka, Jirí Pecha, Veronika Zilková, Pavel Zednícek y Jirí Bartoska.
El Gobierno autonómico de Castilla-La Mancha patrocina distintas actividades audiovisuales relacionadas con el universo quijotesco.
Parte del equipo artístico de El caballero don Quijote elabora un audio-libro en el cual se dramatiza todo el contenido de la novela original.
El 14 de abril, en el Teatro de la Zarzuela, la Orquesta de la Comunidad de Madrid estrena la partitura Don Quijote, de Jorge Fernández Guerra, nueva banda sonora para el filme homónimo de Pabst. En palabras del compositor, «acompañar musicalmente una película con sonido era inviable, por lo que he optado por quitarle la banda sonora y convertirla en muda. Pero su ritmo, su expresividad y sus contenidos se resienten y me han obligado a un ejercicio de narratividad musical que, finalmente, no podía lograrse más que con un apoyo en el tematismo clásico».
El 26 de abril, en el madrileño cine Doré, tiene lugar la mesa redonda Don Quijote y el cine, moderada por el periodista Javier Rioyo. En ella intervienen el escritor José Saramago, la cervantista Mary Gaylord y los directores Alfonso Ungría, Arthur Penn y Jesús Franco.
En mayo, el Antiguo Cine Salzillo, sede de la Filmoteca Regional Francisco Rabal, de Murcia, exhibe una serie de adaptaciones al cine de la obra cervantina. El ciclo lleva por título El Quijote visto por extranjeros. Por las mismas fechas, la Filmoteca de Zaragoza programa una serie de filmes de Kózintsev, y la Filmoteca de Castilla y León, en su sede del Teatro Liceo de Salamanca, muestra varias películas relacionadas con el personaje. Asimismo, esta última cinemateca proyecta la serie Cervantes (1980), de Alfonso Ungría, los días 2, 3, 4, 11 y 12 del citado mes.
Julio Fernández, responsable del Grupo Filmax, promueve a través del sello Filmax Animation el desarrollo de un ambicioso largometraje de dibujos animados, Donkey Xote.
La obra colectiva El Quijote en el cine llega a los lectores por medio de Ediciones Jaguar. El libro inicia su sondeo en 1898, fecha correspondiente a la primera versión fílmica de la novela.
Durante el mes de junio, la Filmoteca de Zaragoza dedica un ciclo a las versiones cinematográficas del Quijote.
CAPÍTULO IIICopyright © Guzmán Urrero Peña. Esta es una versión expandida de un artículo que escribí en el Centro Virtual Cervantes (www.cvc.cervantes.es), portal en la red creado y mantenido por el Instituto Cervantes para contribuir a la difusión de la lengua española y las culturas hispánicas. Reservados todos los derechos.
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