
En abril de 1991, Reynaldo González, director de la Cinemateca de Cuba, comunicaba el inesperado hallazgo de una copia en excelente estado de esta película, considerada como desaparecida desde 1977, cuando el negativo original de Universal Pictures resultó irremediablemente dañado.
Dicha copia fue exhibida en las ediciones de ese mismo año de los festivales de Gijón, Sitges, Valladolid y Alcalá de Henares.
"Desprovista de sus valores testimoniales –escribe Juan B. Heinink–, Sombras habaneras (1929) facilitó el camino a Sombras de gloria que, con un gran despliegue publicitario, se haría con todos los honores, haciendo sombra a la anterior en casi todo, incluso, apropiándose descaradamente de la mitad del título. Sombras de gloria fue la primera película filmada en Hollywood por el método de doble versión. Los empresarios, O.E. Goebel, que hizo una fortuna filmando películas religiosas, y George W. Weeks, experto en el sector de distribución, habían creado recientemente una pequeña firma llamada Sono–Art, cuya supervivencia dependería de una acertada política de expansión".
"Un estudio comparativo de costos –añade– hizo aconsejable la filmación simultánea de un mismo argumento por partida doble, una en inglés para el mercado interno y otra, u otras, para la exportación, dando preferencia a este sistema sobre cualquier otra alternativa. Sombras de gloria utilizó toda la infraestructura de su genuino original Blaze O'Glory, excepto en lo referente a los equipos humanos, que iban desfilando frente al decorado, los americanos durante el día y los hispanos en turno de noche, para completar parejas de planos equivalentes. (...) El rodaje de versiones, dividido en turnos, apenas se practicó posteriormente; fue un método pasajero que pudo haber caído en el olvido de no ser porque el mítico Drácula bilingüe también habría de llevarse a cabo por el mismo procedimiento, y como fueron los hispanos quienes actuaron en turno de noche, más de uno se pregunta si la luz de la luna produjo algún efecto extraordinario en el resultado final" (Juan B. Heinink, Robert G. Dickson, Cita en Hollywood. Antología de las películas norteamericanas habladas en castellano, Ediciones Mensajero, Bilbao, 1990).
"La versión en español de Drácula –escribe George Turner–, que utilizaba los mismos decorados pero con reparto, productor, director y equipo diferentes, empezó en la noche del 23 de octubre de 1930. El productor era Paul Kohner, quien más tarde fundó una agencia artística, en aquella época jefe del departamento para el extranjero de la Universal. De origen checoslovaco y educación vienesa, el alto y bien parecido Kohner había sido supervisor de producciones en la Universal durante años y el productor de un excelente espectáculo mudo, The Man Who Laughs".
"Debido a que se había enamorado de Lupita Tovar –continúa Turner–, una bella actriz mexicana que interpretaba pequeños papeles en la Universal, Kohner persuadió a Carl Laemmle padre para que le permitiese hacer producciones en español. (...) El director fue el veterano y endurecido George Melford, muy conocido por dirigir a Rodolfo Valentino en The Shiek. El director de fotografía era George Robinson, sin duda uno de los artistas más menospreciados en su campo. La adaptación fue obra del erudito Baltasar Fernández Cué, autor de muchos de los guiones en español rodados en Hollywood. En el reparto estaba Carlos Villarlas como Drácula, (...) algo parecido a Lugosi y, obviamente, ajustada su imagen a la de éste. Los otros actores no parecen haber sido influidos por la interpretación de los del primer grupo. Tovar y Río están muy bien. Las escenas de efectos especiales, algunas de exteriores y de planos largos de la primera unidad de producción fueron utilizadas en la versión española".
"La opinión generalizada –concluye– es que Browning tuvo que apresurarse durante toda esta parte de la película porque llevaba excesivo retraso sobre el plan previsto. Sin embargo, varias escenas exteriores son fascinantes gracias a la excelente iluminación nocturna y a los efectos de niebla. Las secuencias de Melford/Robinson son mejores visual mente, compuestas por una gran variedad de planos. La decoración, con adornos y filigranas, es más colorida para la audiencia latina, y las ropas de encaje de Tovar y Guerrero son mucho más sugestivas que la más británica vestimenta nocturna de Chandler y Dade. Lo único que falta es el mágico trabajo conjunto que Lugosi, Frye y van Sloan ofrecen a Browning. El momento culminante se alcanza en Carfax Abbey, una magnífica y decadente puesta en escena, y en estas secuencias se recupera mucha de la excitación de los primeros rollos" (George Turner, "The Two Faces of Dracula", American Cinematographer, mayo de 1988).
Ficha técnica
Drácula
Versión en español
Dirección: George Melford
Guión: Garrett Fort, según la novela Dracula (1897) de Bram Stoker y de las adaptaciones teatrales de Hamilton Deane y John L. Balderston
Diálogos en español: Baltasar Fernández Cué
Dirección de diálogos: Enrique Tovar Avalos
Fotografía: George Robinson
Montaje: Arturo Tavares
Supervisión de montaje: Maurice Pivar
Supervisión acústica: C. Roy Hunter
Dirección artística: Charles D. Hall
Maquillaje: Jack P. Pierce
Intérpretes: Carlos Villarías (Conde Drácula), Lupita Tovar (Eva), Barry Norton (Juan Harker), Pablo Alvarez Rubio (Renfield), Eduardo Arozamena (Profesor Van Helsing), Carmen Gurrero (Lucía), José Soriano Viosca (Doctor Seward), Manuel Arbó (Martín), Amelia Senisterra (Marta)
Producción: Universal Pictures, Carl Laemmle
Productor: Carl Laemmle Jr.
Productor asociado: Paul Kohner
Duración: 102 minutos
1930. EEUU
Película programada en la Filmoteca Española en noviembre de 1991.
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