"El año que vivimos peligrosamente –comenta Mel Gibson– es una de mis películas favoritas. Trabajé de nuevo con Peter Weir después del éxito de Gallipoli, y tuve conmigo a Sigourney Weaver y a Linda Hunt, la cual recibió un merecidísimo Oscar por su gran interpretación. Además, obtuvo un resonante triunfo de crítica y público. Fue también la primera vez que rodaba fuera de Australia".
La adaptación cinematográfica de la novela The Year of Living Dangerously (El año que vivimos peligrosamente), de C.J. Koch, va a posibilitar el reencuentro entre Mel Gibson y su director favorito, Peter Weir.
"En 1977, un amigo me llamó y me preguntó si había leído la novela –recuerda Weir–. Le dije que no, pero que me intrigaba el título".
Su amigo le va a explicar, durante un buen rato, la situación política que sirve de fondo a la historia, pero eso no logra cautivar al director.
Será la esposa de Weir quien lea la novela y consiga interesar a su marido en el proyecto.
El año que vivimos peligrosamente narra las relaciones entre Guy Hamilton, un periodista del Australian Broadcasting Service, y Jill Bryant, una oficial de Inteligencia agregada a la Embajada Británica, en la Yakarta de 1965, bajo el gobierno del presidente Sukarno en uno de sus momentos más difíciles.
"El contraste entre la cultura oriental y la occidental es lo que más me apeteció de este film", afirma Weir. "Soy un europeo, con nacionalidad australiana, que vive en Asia.
La tensión que crea en mí ese choque entre culturas diferentes es posiblemente lo que me proporciona la energía para hacer películas".
Mel Gibson es ya uno de los más cotizados actores del panorama australiano; su intervención en la película es toda una garantía para su comercialización.
Si a ello se añade la presencia de la americana Sigourney Weaver, es ya evidente que el éxito del largometraje está casi asegurado.
Precisamente, sobre su compañera femenina en el reparto, dirá el actor: "Yo ya intuía su importante trayectoria, luego confirmada. Además es muy atractiva. Nos lo pasamos muy bien pese a las dificultades del rodaje".
El papel con el que se enfrenta Gibson es, con toda seguridad, el más difícil de su carrera hasta ese momento: "Guy Hamilton es un personaje muy complejo, comenta.
Darle vida me proporcionó muchos esfuerzos, debido a tener que interpretar el personaje en edades distintas, de más joven a más mayor, y ahí surge la dificultad.
Para ello decidí tomar como modelo a Peter, en la forma de andar, de moverse y en la entonación de las palabras".
Uno de los papeles más arriesgados de la película corre a cargo de la magnífica Linda Hunt. Gibson define a Linda como una mujer muy inteligente.
La pequeña actriz recibirá por esta película el Oscar a la mejor actriz secundaria.
La convulsa Indonesia de los años 60 es recreada, para la ocasión, en diversas localizaciones de Filipinas. Durante el desarrollo del rodaje se producirán numerosos incidentes que enrarecerán el ambiente hasta límites insospechados.
"En Filipinas los cineastas están muy bien considerados", recuerda Peter Weir. "Tienen un status casi aristocrático. En los pueblos se les recibe con mucha alegría".
El equipo es formidablemente acogido en cada lugar donde coloca una cámara para filmar alguna escena.
Sin embargo, los primeros problemas de gravedad surgen cuando deciden rodar en el ghetto musulmán.
Los salarios que pagan a los extras son muy altos y ello va a acrecentar el recelo entre los extremistas.
"Nos dijeron que no podían aceptar dinero imperialista y que si lo hacían era sólo en nombre de Alá, el todopoderoso", comenta Weir. "La comunidad iraní, sobre todo, era tremendamente fanática. Fue muy interesante ver la fe musulmana conectada a eslóganes socialistas".
Dificultades tan notables en un rodaje no se vivían desde que el equipo de Francis Ford Coppola empleó los mismos escenarios para filmar Apocalypse Now.
"El rodaje fue de lo más accidentado", recuerda Mel Gibson, "y las condiciones fueron durísimas. Las amenazas de partidarios del régimen político indonesio fueron constantes, y bien se puede decir que vivimos peligrosamente, hasta extremos de auténtica psicosis. Con sólo mencionar que tuve que utilizar como protección un guardaespaldas, algo que sólo me ha sucedido en esa ocasión...".
La hostilidad de ciertos sectores de la población crece en progresión paralela a la filmación de la película.
"Uno se acordaba de Libia, de Irán..., países tremendamente poderosos al estar unido el poder político al religioso", comenta Peter Weir. "Y era realmente aterrador porque se tenía la sensación de que gente con semejantes convicciones era muy capaz de matar por ellas".
El capital americano permite que esta sea la primera película de alto presupuesto de Peter Weir (Gallipoli había costado tres millones de dólares). Se trata, además, el primer contacto de Mel Gibson con el cine estadounidense.
Producción: Metro-Goldwyn-Mayer y United Artists.
Director: Peter Weir.
Intérpretes: Mel Gibson, Sigourney Weaver, Linda Hunt, Michael Murphy, Bemol Roco, Bill Kerr, Noel Ferrier y Paul Sonkkila.
Sinopsis
El reportero de la agencia ABS, Guy Hamilton, llega a Yakarta en junio de 1965, un momento especialmente conflictivo dada la comprometida situación de Sukarno al frente del país.
Al poco de instalarse, Hamilton conoce a dos personas que cambiarán su vida: Billy Kwan, un pequeño fotógrafo de prensa, y Jill Bryant, una atractiva oficial de Inteligencia de la Embajada Británica.
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