
1995. En un panorama en el que el cine español se había acomodado a las comedias yuppies hasta sumirse en la monotonía, El Día de la Bestia irrumpió como un torbellino, convirtiéndose en un auténtico fenómeno que logró, entre otras muchas cosas, atraer a un público juvenil alérgico al cine patrio.
El director Álex de la Iglesia ya se había ganado el beneplácito de los aficionados al cine de serie B más gamberro con la irregular pero rompedora Acción Mutante (1993), y no defraudó con un film superior y original, que sigue siendo admirado dentro y fuera de nuestras fronteras.
El Día de la Bestia mezcla géneros y tonos. Combina la comedia negra castiza con la violencia gore, el terror y el comentario social naif.
Si bien su éxito principal se debió al tono macarra juvenil (mucho Death Metal, un gracioso Santiago Segura que alcanzaba la fama nacional tras hacerse con los fans del mundo del cortometraje, la famosa escena del fusilamiento de los Reyes Magos…), lo más destacable de la película es su atmósfera.
Álex de la Iglesia captura dos aspectos mágicos de la ciudad de Madrid: su peculiar ambiente navideño y su oscuro espíritu demoníaco (al fin y al cabo, la ciudad cuenta con un monumento al mismísimo Lucifer, que ocupa el último plano del film).
En El Día de la Bestia, las luces festivas y el ajetreo de la Navidad contrastan con oscuros edificios y brillantes neones, retratados con gran acierto. Todo ello transforma la capital del Reino en una versión patria de la ciudad de Gotham o del futurista Los Ángeles de Blade Runner, sin necesidad de añadidos digitales.
Como en las buenas películas sobre el demonio, la presencia del Mal es constante y palpable, sin necesidad de que el Señor del Infierno aparezca constantemente. Esto confiere al mismo film una inquietante personalidad, y asimismo transmite un desasosiego fatalista al espectador durante todo el metraje.

¿Es El Día de la Bestia una película navideña? Sin duda. Hay que recordar que existen pocas películas navideñas que estén exentas de argumentos oscuros, e incluso de toques terroríficos.
¿Qué narra la magistral ¡Qué bello es vivir! sino la pesadilla distópica del angustiado protagonista? Lo mismo sucede con los fantasmas y el tormento de Scrooge en el clásico navideño de Dickens Cuento de Navidad, por no hablar del monstruoso Grinch del Dr. Seuss, la invasión de criaturas homicidas en Gremlins o incluso la angustiosa pérdida del niño Chencho en La gran familia.
Y es que, más allá de la celebración del nacimiento del Redentor o del fin de año, estas fechas siempre han tenido un componente mágico para las más diversas culturas, ya sea el Janucá hebreo o el solsticio de invierno de romanos y celtas. El Espíritu Navideño es algo casi tangible, y Álex de la Iglesia logra atraparlo en este film, si bien de una manera siniestra.
El Día de la Bestia narra la historia de Ángel Berriatua, un jesuita estudioso de las profecías (soberbio Álex Angulo), cuyos estudios y cálculos le revelan que el Anticristo nacerá en pocos días, en Nochebuena, en Madrid. Para adivinar el lugar exacto de nacimiento de la Bestia, deberá vender su alma al Diablo, con lo cual se dedica a hacer el mal nada más llegar a la capital, a pesar de ser una buena persona.
El escaso conocimiento del padre Ángel acerca del mundo, más allá de la biblioteca, le hacen especialmente torpe, lo cual le lleva a protagonizar un montón de desventuras en una carrera desesperada por impedir el nacimiento de la Bestia. En su misión se le unen el brutal, aunque en el fondo buena persona, "jevi" Josemari (Santiago Segura) y un charlatán televisivo italiano, presuntamente especialista en ciencias ocultas, el Profesor Cavan (Armando de Razza), si bien este último no se les une de manera voluntaria.
La pesadilla nocturna de los protagonistas está marcada por la presencia del Demonio, aunque la historia es lo suficientemente ambigua como para que el espectador decida si los sucesos paranormales de la película son reales o se deben a la casualidad o al uso de las drogas por parte de los personajes, algo que ellos mismos se plantean en algún momento.
Con un uso inteligente y dramático de la arquitectura madrileña y la utilización de unos efectos digitales y de maquillaje inusuales en el cine español de la época, El Día de la Bestia continúa manteniendo su garra años después, y su popularidad no decae. Es algo que se puede comprobar escuchando los comentarios de los visitantes que llegan a la plaza de Callao y observan el cartel de neón en el que se desarrolla la secuencia más espectacular del film.
Una de esas películas para ver cada Navidad, aunque quizá no en familia.
Copyright del artículo © Vicente Díaz. Reservados todos los derechos.
Copyright de las imágenes © Canal+ España, Iberoamericana Films Producción, Sociedad General de Televisión (Sogetel). Reservados todos los derechos.130 días atrás
133 días atrás
134 días atrás
126 días atrás
155 días atrás
162 días atrás
279 días atrás
279 días atrás
1063 días atrás
698 días atrás
701 días atrás
2143 días atrás
406 días atrás









































































