En la Inglaterra de los años cincuenta, los realizadores se esforzaron en la creación de un cine de anticipación propio, diferenciado del norteamericano, aunque sin olvidar muchos de los temas popularizados por éste.
Este movimiento incluye en sus comienzos uno de los títulos que fijarán los cánones de muchas de las posteriores producciones de Hammer, El experimento del doctor Quatermass (The Quatermass Experiment, 1955), de Val Guest, película de transición hacia lo que será el cine fantástico de los años sesenta.
El guión de Richard Landau y Val Guest da un paso más allá en la cuestión alienígena. Tras el regreso del primer cohete espacial tripulado, el único astronauta superviviente, Victor Carroon (Richard Wordsworth), comienza a sufrir una mutación que altera su organismo al punto de transformarlo en una especie de vegetal capaz de absorver otros cuerpos humanos con sólo tocarlos.
El doctor Quatermass investiga el fenómeno y dirige al equipo encargado de destruir al monstruo.
"Guest –escribe Stephen King– parece ambivalente tanto acerca del desenlace como acerca del personaje de Quatermass, y es esa ambivalencia la que le otorga a este film temprano de la Hammer su resonancia y auténtico poder. Quatermass parece en cierto modo más cercano a los muy reales científicos de Oak Ridge del periodo de posguerra que a los balbuceantes Mad Doctors de los treinta; no es un doctor Cyclops, con su bata blanca, riendo malévolamente mientras contempla sus creaciones a través de sus gafas de culo de vaso. Au contraire, no sólo es bastante atractivo y tremendamente inteligente, sino que también es carismático y resulta imposible apartarle de su propósito. Si es usted optimista, podrá ver la coda a El experimento del Dr. Quatermass como un testamento a la gloriosa tozudez del espíritu humano, a su determinación por proseguir en la búsqueda del conocimiento a cualquier coste. Si, sin embargo, es usted pesimista, entonces Quatermass se convierte en el símbolo definitivo de las innatas limitaciones del ser humano y en el sumo sacerdote del cine de tecno-horror" (Danza Macabra, Valdemar, 2006).
El experimento del Doctor Quatermass tuvo su origen en una popular teleserie producida para la BBC por Nigel Kneale (Seis episodios, emitidos entre el 18 de julio y el 22 de agosto de 1953).
Las insólitas peripecias de Bernard Quatermass conocieron una prolongación en Quatermass II (1957), Quatermass and the Pit (1967) y The Quatermass Conclusion (1979), dirigida por Piers Haggard –nieto del sobrino predilecto del novelista H. Ridder Haggard y heredero de alguna de las ensoñaciones de su ilustre antepasado– y protagonizada por el excelente actor inglés John Mills.
Cabe destacar de modo anecdótico que el mundo de Quatermass fue revisitado en un contexto menos profesional por un adolescente llamado Steven Spielberg. Firelight (1963), una de sus primeras incursiones en el cine, narra la historia de un científico obsesionado con la presencia de extrañas luces en el firmamento. Proyectada en un comercio de Phoenix (Arizona), recaudó la suma de 400 dólares, poco más de lo que había costado.
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