"Harry e hijo (Harry and Son) –decía Paul Newman en 1983– es una cinta homenaje a mi hijo Scott. Sé perfectamente que estrenarla dentro de dos semanas no es bueno, ya que toda la audiencia está más pendiente de las cintas que optan a las candidaturas de la Academia de Hollywood para el Oscar. Pero yo vivo desde hace mucho al margen de estas y otras cosas y, más en concreto, en lo que al mundo del cine se refiere".
El dolor por la muerte de un hijo puede convertirse en impulso creativo.
Así lo cree Newman, que busca el consuelo volviendo a vivir el tiempo perdido a través del celuloide.
A veces, el afecto de un padre por su hijo encuentra los cauces más inesperados para su expresión. La relación de Newman con su hijo tuvo un final trágico y ese fracaso es el que conduce al actor a dirigir un film que tienda un puente entre su generación y la de Scott: una película que le ayude a entender los motivos de su pérdida y a restañar las heridas entregándose a la nueva creación.
La cinta refiere un conflicto entre un padre y un hijo, y lo hace con sobriedad, pero también con extraordinaria sensibilidad, lo que demuestra que Newman ha logrado superar el excesivo academicismo de sus primeros trabajos como director.
La crítica conviene en considerar que se trata de una obra de madurez en el plano interpretativo y en el cinematográfico.
Newman realiza una magnífica actuación y, como ya se ha apuntado, narra con solvencia la historia y logra emocionar al espectador sin la colaboración de fáciles efectismos.
"El film se entiende, pues, como de sentimientos: los conflictos íntimos de estos dos hombres y su dificultad para encontrar un lenguaje común. Sobre ellos, Newman ha vuelto a aplicar, como director, esa perspectiva con la que sabe matizar la emoción, ese sensible apego a los personajes que ya mostrara en Raquel, Raquel y en La influencia de los rayos gamma sobre las margaritas. Sin grandes historias que narrar, Paul Newman ha optado por contemplar con cariño y rigor a cuantos personajes pasan por sus películas. Quizás una herencia de sus interpretaciones, sobre las que también aplicaba ese prisma, el que fomentó su educación como actor en las filas del Actors Studio" (D.G., El País).
Ficha técnica
Dirección: Paul Newman – Argumento: Basado en la novela "A Lost King", de Raymond De Capite – Guión: Paul Newman y Ronald L. Buck – Fotografía (Technicolor por DeLuxe y Panavisión): Donald McAlpine – Música: Henry Mancini – Sonido: Howard Warren – Montaje: Dede Allen – Dirección artística: Henry Bumstead – Decoración: Don Ivey – Vestuario: Lind Benedict, Mary "Sam" Fleming y Mary Loy Bird – Maquillaje: Diane Johnson – Producción: Paul Newman y Ronald L.
Buck para Orion Pictures – Duración: 115 minutos.
Reparto
Paul Newman (Harry Keach), Robby Benson (Howard Keach), Ellen Barkin (Katie), Wilford Brimley (Tom), Judith Ivey (Sally), Joanne Woodward (Lilly), Ossie Davis (Raymond), Katharine Borowitz (Nina), Morgan Freeman (Siemanowskl), Maury Chaykin (Lawrence), Michael Brockman (Al), Cathy Cahill (Camarera), Robert Goodman (Andy), Tom Nowicki (Jimmy), Claudia Robinson (Enfermera), Russ Wheeler (Doctor), Jerry Barrett (Policía), David Mungenast (Max), Joseph Alva y Joe Sikobra (Muchachos), Don Moody (Obrero), Peroy Dykes (Obrero), Joseph Hess (Obrero), Harold Bergman (Guarda de noche), Al Nesor (Taxista), Jill Selkowitz (Mujer de la fábrica), Patricia A. Frye (Segunda mujer de la fábrica), Dennis W. Edwards (Obrero), Jan Siegel (Escultora), Suzanne M. Brierley (Mujer del salón de belleza), Will Knickerbocker (Willie), Terry Miller (Empleado), Mark Antholy Wade (Librero), George E. Warren (Contramaestre), Fred Wilkins (Obrero), Bunny Yeager (Camarero), Gilberto Costa Nunes (Peluquero), Jack Kassewitz (Peluquero), Jeffrey M. Finn (Motociclista), Nicole Giam (Secretaria), Stan Barret (Coordinador) y Michael Brockman (Obrero).
Sinopsis
Harry, un obrero de la construcción en Florida, ve cómo su vida se complica, no por la peligrosidad de su trabajo sino por una inesperada enfermedad y por las diferencias generacionales que le distancian de su hijo.
El joven anhela ser una especie de nuevo Hemingway, más allá de los estrechos márgenes permitidos por la vida familiar.
La separación definitiva entre padre e hijo será un hecho si entre ambos no logran recuperar la comunicación perdida.
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