Kung-Fu contra los siete vampiros de oro (The Legend of the 7 Golden Vampires) surge de una alianza singular entre los Hammer Studios, especializado en terror gótico, y el Shaw Brothers Studio, un sello concentrado en la producción industrial de películas de artes marciales.
Los dos títulos que recibió esta curiosa producción en Estados Unidos vienen a resumir gráficamente su argumento: The Seven Brothers Meet Dracula y The Seven Brothers And Their One Sister Meet Dracula.
Al fin y al cabo, de eso se trata. Un puñado de experimentados luchadores, maestros del kung fu, se las ven con el viejo conde transilvano.
Como no podía faltar un representante oficial de la Hammer, también participa en la aventura el profesor Lawrence Van Helsing, encarnado por un divertido Peter Cushing. Para dar consistencia narrativa a este rarísimo filme, colaboraron el cineasta británico Roy Ward Baker y el experto en películas de acción Chang Cheh.
Obviamente, si hablamos de cine, uno más uno no siempre suman dos, y en este caso se confirma, porque la película no conquistó el corazón de los amantes del terror, y al mismo tiempo, el de la legión de seguidores de Bruce Lee.

En todo caso, nos hallamos ante una cinta que refleja una vieja tradición narrativa, vinculada a los primeros orientalistas.
Informaciones recibidas con cuentagotas y reinventadas por los autores románticos componen un nuevo sustrato de ese Oriente fascinador: una tierra de sortilegios, fantasmagorías y saberes secretos. El escritor y periodista griego Lafcadio Hearn (1850-1904) fue el principal difusor de ese Japón mágico, fundamentalmente a través de su obra más difundida, Kwaidan. Las fantasías de Oriente y Occidente confluyen así en la literatura popular y, por supuesto, en el cine.
El británico Kevin Connor dirigió The house where evil dwells (1985), un relato de venganzas fantasmales que enlaza trágicamente a unos espectros del Japón medieval con un matrimonio de occidentales en el Tokio moderno.
En la misma tónica pero con menos prejuicios culturales, Roy Ward Baker consigue en Kung Fú contra los siete vampiros de oro mezclar la tradición vampírica occidental con las leyendas asiáticas equivalentes, reuniendo asimismo en la aventura al profesor Van Helsing con un grupo de juveniles practicantes de las artes marciales. El sincretismo entre el Oriente mágico que hunde sus raíces en los relatos medievales y el moderno cine fantástico europeo renueva con éxito, en estos y otros títulos, la fascinación por lo exótico.
"Roy Ward Baker apuesta por una acentuada sensualidad, cierta truculencia y una morbosidad que lo aleja del trabajo de otros compañeros en la misma productora, como Terence Fisher. Estas características llegan a su apogeo en Dr. Jekyll y su hermana Hyde, una producción que significa una vuelta de tuerca al tema de la doble personalidad. En muchas de sus secuencias el contenido erótico sobrepasa lo imaginable en aquellas fechas, algo que también ocurre en Kung-Fú contra los siete vampiros de oro, curiosa mezcla entre el cine de horror inglés y las clásicas producciones de artes marciales. Estas películas suponen el momento de mayor fama de Baker, pero también el inicio de su decadencia, pues no en vano el último tramo de su carrera ha estado ligado a Hammer, y la productora se acerca a su final. Ese sentido de la añoranza caracterizará el último trabajo de Baker para el cine, El club de los monstruos. En 1980, cuando realiza esta película, sabe que su época ha pasado. La ancianidad de los protagonistas, Vincent Price y John Carradine, acentúa ese carácter de despedida que este filme tiene para un tipo de películas que está siendo desplazado de las taquillas por el gore, el cine de terror más explícito. Baker se despedirá de su oficio con una última colaboración televisiva con dos viejos amigos, Peter Cushing y John Mills, protagonistas de Sherlock Holmes and the masks of death" (Guzmán Urrero, Enciclopedia Universal Multimedia, Micronet, 2000).
Sinopsis
El guardián del culto de Los siete vampiros de oro viaja desde China hasta Transilvania para pedir ayuda al Conde Drácula, que adopta la apariencia de un oriental y se traslada a China.
Algunos años después, en una universidad china, el profesor Van Helsing pronuncia una conferencia en la que defiende la existencia de los vampiros ante las bromas inmisericordes de los alumnos. Pero no de todos.
En el auditorio hay un joven, Hsi Ching, que procede de Ping Kwei, aldea que es periódicamente asolada por una secta de vampiros, la de los siete vampiros de oro.
El joven convencerá a Van Helsing para organizar una expedición para aniquilar a los vampiros y salvar al poblado de tan terrible maldición.
La expedición, financiada por una viuda rica, estará integrada por el joven estudiante y sus hermanos, todos ellos expertos en artes marciales.
Ficha técnica
Directores: Roy Ward Baker y Chang Cheh
Productores: Don Houghton para Hammer Films y Vee King Shaw para Shaw Bros
Guión: Don Houghton
Fotografía: John Wilcox, Roy Ford
Música: James Bernard
Montaje: Chian Hsing-Lung y Chris Barnes
Efectos especiales: Les Bowie
Reparto: Peter Cushing (Dr. Van Helsing), David Chiang (Hsi Tien-an / Hsi Ching), Julie Ege (Vanessa Buren), Robin Stewart (Leyland Van Helsing), Shi Szu (Hsi Mei-chiao), John Forbes Robertson (Conde Drácula), Robert Hanna (Consúl británico), James Ma (Hsi Ta), Liu Chia-Yung (Hsi Kwei), Chen Tien-Loong (Hsi San), Shen Chan (Kah), Fong Lah Ann (Hsiu Sung), Wong Han Chan (Leung Hon), David de Keyser (voz de Drácula).
Duración: 87 min.
Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.
Copyright de las imágenes © Hammer Studios, Shaw Brothers Studio. Reservados todos los derechos.
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