David Cronenberg definió La mosca (The Fly, 1986) como “un romance a las puertas de la muerte”.
No le faltaba razón al director canadiense, sobre todo cuando se asiste a la historia de ese joven científico, constructor de una máquina capaz de teletransportar la materia.
Los ensayos que ha realizado este investigador (Jeff Goldblum) con su babuino no pueden resultar más satisfactorios; tanto es así que él mismo decide emplearse como conejillo de indias en el primer experimento con seres humanos. Pero un trágico accidente va a ocurrir cuando una mosca se introduzca en una de las carlingas del artefacto.
El doctor sufre una espantosa mutación, fruto de la alteración de la genética de sus células. Sólo su pareja (Geena Davis) podrá poner fin a ese formidable sufrimiento.
En 1984 el productor Stuart Cornfeld se había acercado al guionista Charles Edward Pogue –responsable de títulos terribles; verbigracia: Psicosis III– con la idea de preparar una nueva versión de La mosca.
Cornfeld abordó a su vez al canadiense David Cronenberg, pensando en él para la dirección del proyecto. En un primer momento Cronenberg declinó la oferta, pero finalmente aceptó al leer el guión de Pogue.
Se da la circunstancia de que La mosca es una historia profundamente ligada a la memoria infantil del cineasta.
Por las fechas en que se estrenó la primera versión del relato, existía una recompensa de 500 dólares para aquél que pudiese demostrar que la transferencia de cabezas entre el hombre y el insecto era imposible.
El joven Cronenberg no podía comprender cómo el pequeño conjunto de moléculas que formaban la cabeza de las mosca podía transformarse en la monstruosa cabeza del mutante. Por lógica el monstruo debía poseer una minúscula cabeza de insecto.
Quizá debido a esa peculiar insatisfacción infantil, Cronenberg decidió dotar de verosimilitud científica a su versión del relato. Así, la fusión genética actúa gradualmente, y la metamorfosis del hombre en mosca es completa.
Gracias al oscarizado maquillaje de Chris Walas y a los efectos ópticos de Harold Michelson –responsable de las aves trucadas de Los pájaros de Hitchcock– el actor Jeff Goldblum sufre esa espeluznante transformación, resuelta en el contexto de una bella y dura historia de amor que trasciende toda la imaginería técnica.
Director: David Cronenberg
Producción: Stuart Cornfield, Mel Brooks (no acreditado)
Guión: Charles Edward Pogue, David Cronenberg
Reparto: Jeff Goldblum, Geena Davis, John Getz
Música: Howard Shore
Fotografía: Mark Irwin
Montaje: Ronald Sanders
Distribución: 20th Century Fox
Fecha de estreno: 15 de agosto de 1986
Duración: 95 min.
País productor: Estados Unidos
Idioma: Inglés
Secuela: The Fly II (1989)
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