
A Mike Keegan (Tom Berenger), un hombre felizmente casado, le han asignado la protección de Claire Gregory (Mimi Rogers), una joven muy rica que es el testigo clave en un caso de asesinato.
Antes de que tenga lugar el juicio, los asesinos quieren silenciarla. La constante vigilancia de Keegan hará, que, sin darse cuenta, se vean envueltos en una apasionada historia de amor.
La trama, con todos sus elementos recurrentes, bien conocidos por los cinéfilos, es un homenaje a los clásicos del género negro.
"En cierto modo –escribe Santiago Sánchez González–, La sombra del testigo es un homenaje a ese tipo de cine que ha hecho escuela. Scott, si bien no aportó gran cosa desde el punto de vista argumental (...), en cambio volvió a volcarse en el aspecto estético, haciendo un bello ejercicio de puesta en escena, para, a través de ella, ir profundizando en la narración, ir planteando un conflicto de personalidades y clases sociales. En este caso, Romeo y Julieta están separados por años de educación, dinero y costumbres y, lógicamente, tras vivir su tempestuosa historia de amor, las cosas volverán a estar en su sitio. Lo que cambia (...) es que estos no verán fatalmente truncadas sus vidas: ahora la sociedad se lo traga todo, lo digiere y mantiene el orden constituido. La familia sigue siendo la célula básica de nuestro universo".

Una de las bazas de la película es su aspecto estético, elegante y colorista, que permite a Scott reinterpretar los ambientes del cine negro desde una perspectiva próxima al lenguaje publicitario.
"Una de las acusaciones que se han vertido sobre nuestro director –añade Sánchez González– ha sido la de que su obra, precisamente también al socaire de su actividad publicitaria, es casi exclusivamente un ejercicio de estilo, donde el diseño, tan querido a los yuppies de los años 80, es una espléndida envoltura que no encierra mucho más, justo lo que comentábamos poco más arriba a propósito de un Alan Parker. Es cierto que quizá por momentos se pueda hacer esta crítica, que alguna de sus películas o partes de algún título concreto puedan recibir esta acusación. Pero, en el conjunto de su actividad cinematográfica, Scott ha trascendido la pura estética de diseño que preside, pongamos por caso, Nueve semanas y media. Una cosa es la estética, otra el esteticismo y otra la belleza, que no tiene nada que ver con lo bonito, dicho sea con todo respeto hacia Adrian Lyne (...). En definitiva, Ridley Scott es un autor que, en la mayor parte de su producción, se ha comportado como un auténtico creador, que ha hecho del cine su vehículo de expresión, con una obra decisiva, culta, moderna y representativa de una gente y una época donde la ambición y el temor se han abierto a un futuro que, como todos los futuros, procede del conocimiento histórico. Lo que hace falta es tener ojos para saber mirar e intentar comprender" (Ridley Scott, Royal Books, Barcelona, 1996).
Ficha técnica
Dirección: Ridley Scott
Ayudante de dirección: Joseph P. Reidy
Dirección artística: Christopher Burian–Mohr
Producción: Thierry de Ganay, Mimi Polk Gitlin, Harold Schneider, Ridley Scott
Diseño de producción: James D. Bissell
Guion: Howard Franklin
Música: Michael Kamen
Fotografía: Steven Poster
Montaje: Claire Simpson
Vestuario: Colleen Atwood
Reparto: Tom Berenger (Mike Keegan), Mimi Rogers (Claire Gregory), Lorraine Bracco (Ellie Keegan), Jerry Orbach (Teniente Garber), John Rubinstein (Neil Steinhart), Andreas Katsulas (Joey Venza), Tony DiBenedetto (T.J.), James E. Moriarty (Koontz), Mark Moses (Win Hockings), Daniel Hugh Kelly (Scotty), Harley Cross (Tommy Keegan), Joanne Baron (Helen Greening).
Duración: 106 min.
Productora: Columbia Pictures Corporation
Copyright de texto e imágenes (DVD) © Vella Vision. Reservados todos los derechos.
41 días atrás
192 días atrás
5853 días atrás
5488 días atrás
4027 días atrás
8410 días atrás
3297 días atrás
5853 días atrás
495 días atrás
375 días atrás
1105 días atrás
1470 días atrás
4758 días atrás













































































