La Segunda Guerra Mundial fue para el fantástico un periodo poco prolífico en lo que a grandes superproducciones se refiere, si exceptuamos un título de peculiar e inquietante procedencia: Las aventuras del Barón de Munchausen (1943).
Esta película se acerca tangencialmente a la ciencia-ficción, precisamente a su vertiente maravillosa, ajena a cualquier pretensión de credibilidad científica.
Su costosíma producción sólo fue posible gracias al apoyo directo del régimen hitleriano, deseoso de convertirla en vehículo propagandístico para el Reich. Aunque se rodó en un momento de penuria para el pueblo alemán, los responsables de la UFA quisieron demostrar con este caro proyecto que Alemania era capaz de un monumental despliegue artístico.
Lo más sorprendente a este respecto es precisamente la inocuidad de la película, exenta de componentes ideológicos. Ello explica la amplia distribución que ha llegado a alcanzar, como si de una producción americana se tratase. De hecho, se trata de una cinta en la que cualquier asomo de nazismo brilla por su ausencia.
Dirigida por Joseph von Baky, la película cuenta con unos sorprendentes efectos especiales y una impecable calidad técnica.
Todo el poderío de la UFA queda puesto al servicio de la delirante historia del Barón, que tan pronto surca los cielos sobre una bala de cañón como viaja a la Luna en un globo aerostático.
El actor Hans Albers encarna un encantador Barón Karl Friedrich Munchausen, fiel a los referentes literarios del personaje. Destacan asimismo en el reparto Ferdinad Marian como Cagliostro y la elegante y atractiva Brigitte Horney en el papel de una seductora Catalina II de Rusia.
Las historias sobre Münchhausen, relatadas en 1785 por Rudolf Erich Raspe y en 1786 por Gottfried August Bürger, eran una sátira basada en un personaje real, Karl Friedrich Hieronymus, barón de Münchhausen (Bodenwerder, 11 de mayo de 1720 – 22 de febrero de 1797), quien luchó contra los turcos y regresó contando hazañas de todo punto increíbles.
Gracias a Josef von Báky, el pícaro Munchausen viajaba a la Luna poco antes de que los juicios de Nuremberg marcasen el ritmo de la posguerra. Ciertamente, es difícil, si no imposible, encontrar un periodo de la fantaciencia más prolífico –y grato para el espectador– que el que se abre a partir de 1946.
Está claro que los aficionados necesitaban evadirse de la pesadilla bélica a través de ficciones que evocasen mundos habitados por exóticas civilizaciones, mutantes de toda condición y aventureros sin tacha, dispuestos a salvar el mundo de todo peligro venido de allende las estrellas.
Cuando Munchausen perdió encanto, otros viajeros lunares le tomaron el testigo.
Director: Josef von Báky
Producción: Eberhard Schmidt
Guión: Erich Kästner, basado en el libro de Rudolf Erich Raspe
Reparto: Hans Albers, Wilhelm Bendow
Música: Georg Haentzschel
Fotografía: Konstantin Irmen-Tschet, Werner Krien
Distribución: Universum Film A.G. (UFA)
Fecha de estreno: 3 de marzo de 1943
Duración: 105 min., 119 mins (versión restaurada)
País productor: Alemania
Idioma: Alemán
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