En 1973, David Lean se había propuesto filmar una nueva versión de Rebelión a bordo, pero alejándose del modelo de sus dos predecesoras, en gran medida deudoras de la novela de Charles Nordoff y James Norman Hall.
La escasa fidelidad histórica de las versiones de 1935 y 1962, dirigidas por Frank Lloyd y Lewis Milestone, respectivamente, disgusta profundamente al cineasta británico, quien se propone narrar de una vez por todas las auténticas relaciones entre el puritano capitán William B1ight y su amigo y subordinado Fletcher Christian.
El guionista Robert Bolt, autor de títulos tan legendarios como Lawrence de Arabia y Un hombre para la eternidad, es contratado para escribir el guión.
Bolt tarda dos años en completar el texto. El tiempo pasa y las cosas se complican.
Diez años después de que Lean inicia el proyecto, todo parece haberse estancado. Además, Dino De Laurentiis, el productor italiano, no se decide a emprender definitivamente el rodaje.
Mientras tanto, una réplica de la 'Bounty", que ha costado seiscientos millones de pesetas, permanece anclada y sin esperanzas de emprender singladura alguna.
Gracias a inversores neozelandeses, se pone en marcha la filmación, con un único y significativo inconveniente: se impone un director neozelandés, y ello aparta a David Lean de uno de sus más queridos sueños cinematográficos.
Su sustituto es Roger Donaldson, un desconocido director de treinta y ocho años, con sólo dos películas de bajo presupuesto en su filmografía.
Pocos meses antes, Donaldson había sido contratado para escribir el guión de la secuela de Conan, el bárbaro: "Escribí un guión que a Dino le pareció fatal –reconoce el director– así que me hice a la idea de recoger mis bártulos y regresar a casa. Un día, a las cinco de la madrugada, sonó el teléfono. Era De Laurentiis que quería que me citara con él en la habitación de su hotel en Beverly Hills".
Cuando Donaldson llega al hotel, De Laurentiis le preguntala razón por la que, un día antes, ha comentado algo sobre el barco, réplica de la "Bounty", que tiene amarrado en la costa de Nueva Zelanda.
"Yo le contesté que el comentario lo había hecho al azar", continúa Donaldson. "Después de escudriñarme durante unos segundos me dijo que me olvidara de Conan y que me preparase para dirigir Motín a bordo".
Las razones por las que De Laurentiis encomienda un proyecto de este calibre a un director sin apenas experiencia serán siempre un misterio, más aún si se tiene en cuenta la excelente calidad media del resto del equipo técnico.
El reparto tiene ese mismo nivel: Anthony Hopkins encarna al capitán Blight, Mel Gibson a Fletcher Christian (aunque primero se pensó en Christopher Reeve, que rechazó el papel) y, en papeles secundarios, intervienen Sir Laurence Olivier y Edward Fox.
Para la música se cuenta con el talento de Vangelis, autor de las bandas sonoras de Carros de fuego, Blade Runner y Missing.
Hopkins y Gibson van a disponer de un año para investigar la realidad histórica de sus personajes y su perfil psicológico. "Debo decir que el guión era excelente y diferente a los anteriores", comenta Gibson, "y que trabajar junto a Laurence Olivier y Anthony Hopkins fue un lujo para mí. La versión es muy distinta, tanto en la elección del punto de vista como en la ambigüedad de los personajes, menos tópicos, menos definidos en su lado bueno y malo. Y Fletcher Christian, mi personaje, es una prueba".
Gibson añade: "Yo diría que el film justifica las razones contrapuestas que todos tuvieron para actuar como lo hacen. Motín a bordo era un gran desafío. Además, tenía que olvidarme de los anteriores Christian que habían hecho mi mismo papel, Clark Gable y Marlon Brando. Pero trabajé con el mayor entusiasmo por tener junto a mí a los actores más importantes de la escena inglesa: Hopkins, Olivier y Fox. El rodaje fue maravilloso, como unas vacaciones en el Pacífico, aunque el éxito de taquilla no fue el esperado".
Los exteriores se ruedan en las paradisíacas costas de Tahití y Nueva Zelanda.
En los estudios Lee International se reconstruye el interior del navío y en los estudios Pinewood se filman los efectos especiales.
Con un importante alarde publicitario, Motín a bordo se presenta fuera de concurso en el Festival de Cannes de 1984.
Las primeras críticas revelan la escasa altura de miras de esta fallida superproducción, que rendirá en taquilla bastante menos de lo que esperaba De Laurentiis.
De cualquier modo, Mel Gibson ya es uno de los galanes de moda y ha de pagar por ello un alto precio: su intimidad.
Precisamente en Cannes, al verse acosado por sus admiradoras, llegará a exclamar: "Me siento como una hamburguesa lista para el consumo".
Ese mismo año, el nombre de Mel Gibson suena durante la búsqueda de posibles sustitutos de Roger Moore en la serie del agente James Bond.
La baja estatura del actor australiano es un escollo insalvable en el proceso de selección y el apenado Mel va a comprobar cómo Timothy Dalton se hace con un papel que hubiera significado su definitiva consolidación profesional.
Producción: Dino de Laurentiis.
Director: Roger Donaldson.
Intérpretes: Mel Gibson, Anthony Hopkins, Laurence Olivier, Daniel Day–Lewis, Edward Fox, Bernard Hill, Lian Neeson, Wi Kuki Kaa, Tevatte Vernette, Philip Martin Brown, Simon Adams, Malcolm Terris, Andrew Wilde, Neil Morrisey, Richard Graham y Phillip Davis.
Sinopsis
A fines del siglo XVIII, la "Bounty" navega rumbo a los mares del Sur para cumplir la orden dada por Jorge III de recoger un cargamento de árboles del pan.
El capitán William Blight gobierna la tripulación de forma tan despótica que su subordinado, el joven Fletcher Christian, encabeza un amotinamiento y dirige a la "Bounty" hacia costas desconocidas.
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