En Muñecos infernales, Paul Lavond (Lionel Barrymore), un banquero que ha ido a parar a la cárcel por culpa de sus socios, huye junto a Marcel (Henry B. Walthall), compañero de presidio, y se oculta en su casa.
Marcel y su esposa han hallado una fórmula que permite reducir la talla humana. Cuando Marcel muere, Lavond se hace pasar por una anciana llamada Madame Mandelip y abre una tienda de muñecas. Muy pronto la fórmula será empleada para perversos fines.
Esta cinta de Tod Browning, paradigma del buen hacer, es de sustancia amarga, como otros títulos del cineasta, y de ahí tal vez la sensación desoladora que esta versión del relato Arde, bruja, arde, de Abraham Merritt, origina en el espectador. Sin duda, a este sentimento no es ajena la colaboración como guionista de Erich Von Stroheim.
"En el verano de 1935 –escriben David J. Skal y Elias Savada–, Browning, Guy Endore y Garrett Fort concluyeron un guión libremente basado en el libro de Merritt. Su argumento trataba sobre la hechicería africana y en concreto sobre un método mediante el cual los seres humanos podían ser reducidos a muñecos de vudú vivientes. Duval es un fugitivo de la Isla del Diablo que busca venganza por haber sido condenado erróneamente; regresa con la fórmula mágica a París, donde, haciéndose pasar por la anciana propietaria de una tienda de muñecas, reduce de tamaño a una banda de apaches parisinos, que, siguiendo sus instrucciones telepáticas, asesinan a dos de sus enemigos y arrancan una confesión a un tercero después de aterrorizarle. A continuación, Duval se suicida. (...) El estudio suprimió todas las referencias a la brujería, reemplazándolas por una técnica de ciencia-ficción. Tal y como se rodó, la historia cuenta la extraña venganza del ahora rebautizado Paul Lavond (Lionel Barrymore), un banquero parisino traicionado por unos socios sin escrúpulos y sentenciado a la Isla del Diablo. Lavond se fuga en compañía de un científico loco, Marcel (Henry B. Walthall), quien, en colaboración con su aún más desequilibrada esposa, Malita (Rafaela Ottiano), ha perfeccionado un sistema de miniaturización humana".
"Los homúnculos –añaden– perfectamente reducidos no tienen voluntad propia -el proceso de miniaturización anula sus cerebros- pero pueden ser controlados telepática mente, y llevan consigo minúsculos estiletes cuyas puntas están impregnadas de un veneno paralizador. (...) Al eliminar toda posibilidad de asesinato, la historia de venganza original quedaba suavizada hasta el extremo de resultar casi un cuento de hadas, pero al menos podía pasar la censura. El papel de travestido de Barrymore también contribuye a dar al film un tono casi jocoso (...) .Para crear la ilusión de hombres y animales miniaturizados, el estudio utilizó técnicas de sobreimpresión, pero logró sus mayores aciertos construyendo decorados de tamaño gigantesco en uno de los mayores espacios de la M-G-M, el plató número 12. Browning rodó The Devil-Doll en treinta y ocho días, los mismos que le llevó Mark of the Vampire" (El carnaval de las tinieblas, Filmoteca Española, 1996).
"Freaks –escribe Juan Tébar– es la obra única, insólita, que todos los especialistas sabemos. Pero volver a encontrarse con The Devil-Doll nos planteó esta vez la duda sobre si no será mejor que Freaks, o bien no peor en absoluto. Las comparaciones, ya saben, son odiosas, y realmente el film de los monstruos reales es una obra difícilmente comparable a ninguna otra. (...) Lo que ocurre es que si Freaks es un título indiscutible, The Devil-Doll, si bien considerada siempre por los sabedores como muy interesante, no es film que ha conseguido celebridad parecida. Y realmente esta revisión nos ha confirmado en su soberbio poder de convocatoria magica, en su maestría tanto sentimental como misteriosa, y en su asombrosa juventud." (Terror Fantastic, nº 11, agosto de 1972)
Director: Tod Browning
Producción: Edward J. Mannix
Guión: Tod Browning, Guy Endore, Garrett Fort, Erich Von Stroheim
Reparto: Lionel Barrymore, Maureen O'Sullivan
Música: Franz Waxman
Fotografía: Leonard Smith
Montaje: Frederick Y. Smith
Distribución: Metro-Goldwyn-Mayer
Fecha de estreno: 10 de julio de 1936
Duración: 79 min.
País productor: Estados Unidos
Idioma: Inglés
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