Otra saga iniciada en los ochenta es la de Regreso al futuro (Back to the Future, 1985) Su primera entrega es una comedia dinámica y amable, protagonizada por el sempiterno adolescente Michael J. Fox.
A bordo de un DeLorean, Marty Mc Fly consigue viajar en el tiempo...
Dicen que la idea se le ocurrió a Bob Gale mientras visitaba a sus padres en St. Louis, Missouri. Al descubrir los anuarios estudiantiles de la familia, le dio por pensar qué hubiera ocurrido si hubiera coincidido en la misma clase con su padre. Cuando Gale se reunió con Robert Zemeckis en California, éste añadió un nuevo concepto a ese incipiente argumento: ¿Y si en realidad esa madre que presume de no haber besado nunca a otro chico hubiera sido una de las chicas más populares del instituto?
En el guión definitivo, Marty McFly (Michael J. Fox) es un adolescente con ganas de diversión, o lo que viene a ser lo mismo, el estereotipo de la comedia teen.
Su mejor amigo es Emmet “Doc” Brown (Christopher Lloyd), un peculiar científico que ensaya un invento prodigioso: un coche–máquina del tiempo.
El ataque de unos terroristas islámicos obliga a Marty a huir en el vehículo. Antes de dar el salto en el calendario, observa cómo “Doc” es tiroteado. Sin quererlo, el vehículo le transporta años atrás en el pasado.
Así, Marty conoce en noviembre de 1955 a sus padres cuando aún no eran novios, y a su amigo científico cuando aún no había logrado diseñar el invento que le ha arrastrado fuera de su época.
Steven Spielberg, apoyado de nuevo por Frank Marshall y Kathleen Kennedy, produjo Regreso al futuro aprovechando una moda reavivada en los primeros ochenta por películas como El experimento FiladelfiaThe Philadelphia Experiment, 1983) o Timerider (1983), protagonizadas por viajeros temporales más o menos involuntarios. (
El equipo de producción de la Amblin encomendó el proyecto a uno de sus hombres de confianza, Zemeckis, el coautor del guión.
El primer borrador de Regreso al futuro planteaba un medio bien distinto de viajar por el tiempo que el visto más tarde en las pantallas. En lugar de un lujoso De Lorean negro, Marty McFly se encerraba en una nevera.
Un ejecutivo de Amblin tuvo el buen sentido de recordar a los guionistas lo ocurrido años atrás, cuando varios niños fallecieron al lanzarse a volar desde las azoteas emulando al Superman cinematográfico.
Ante la perspectiva de criogenizar indirectamente a un buen puñado de espectadores, los artífices de la historia modificaron el planteamiento y el condensador de fluzo pasó a ocupar la parte trasera de un vehículo estremecido por corrientes eléctricas.
Ganadora del premio Hugo, Regreso al futuro es una brillante humorada que satiriza el estilo de vida americano con tanta agilidad narrativa como ingenio técnico.
La trama es original como pocas: un adolescente salta de un presente dominado por una madre alcohólica y un padre absolutamente cretino a un pasado en el que sus progenitores tienen tan poco que ver entre sí, que el joven McFly debe hacer lo imposible por lograr que ambos inicien el noviazgo que posibilitará su futuro nacimiento.
Tanto Michael J. Fox –que desplazó a Eric Stoltz en el reparto final– como Christopher Lloyd demuestran en esta cinta sus excelentes cualidades para la comedia.
Lloyd, curtido en papeles tan diversos como el villano de El Llanero Solitario o el Ignatiowski de la teleserie Taxi, incorpora en esta ocasión al sabio neurótico y bondadoso que desarrolla la máquina del tiempo.
Robert Zemeckis dirigió asimismo las otras dos partes de la trilogía. Conviene señalar los avances que estos rodajes han aportado a la técnica de los efectos especiales, sobre todo a la hora de rodar dos o más personajes interpretados por el mismo actor en un mismo plano.
Por las mismas fechas, Spielberg produjo otros títulos fantacientíficos para toda la familia al estilo de Nuestros maravillosos aliados (Batteries Not Included, 1987) o la serie de 25 capítulos Amazing Stories (1987).
El éxito de Regreso al futuro animó a una productora británica a financiar Biggles (1986) un proyecto dirigido por John Hough, que se basaba en los constantes saltos en el tiempo sufridos por los protagonistas entre el presente y la Iª Guerra Mundial.
Una variante del regreso al pasado llegó con cuatro títulos que subían a sus personajes en el mágico carrusel de la bradburyana Feria de las Tinieblas con tal ímpetu que todos ellos regresaban a la infancia o maduraban en el lapso de un segundo.
El catálogo incluye Like Father and Son (1987), de Rod Daniel, con Kirk Cameron y Dudley Moore intercambiando sus papeles de padre e hijo; Vice Versa (1987), dirigida por Brian Gilbert y protagonizada por Judge Reinhold y Fred Savage; 18 Again! (1987), con dirección de Paul Flaherty y George Burns y Charlie Schlatter como abuelo y nieto intercambiables; y, finalmente, Big (1988), la mejor de todas ellas, eficazmente dirigida por Penny Marshall e interpretada por Tom Hanks.
Director: Robert Zemeckis
Producción: Neil Canton, Bob Gale, Steven Spielberg, Kathleen Kennedy, Frank Marshall
Guión: Robert Zemeckis, Bob Gale
Reparto: Michael J. Fox, Christopher Lloyd, Lea Thompson, Crispin Glover, Thomas F. Wilson
Música: Alan Silvestri
Fotografía: Dean Cundey
Montaje: Harry Keramidas, Arthur Schmidt
Distribución: Universal Pictures
Fecha de estreno: 3 de julio de 1985
Duración: 116 minutos
País productor: Estados Unidos
Idioma: Inglés
Secuela: Back to the Future Part II
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