Robot Monster (1953) fue filmada en cuatro días por Phil Tucker, un amigo del cómico Lenny Bruce, y la protagonizó George Barrows... por la sencilla razón de que éste era propietario de un disfraz de gorila.
El propio Barrows se había fabricado dicho disfraz en 1947, con crines de yak. No fue una mala decisión. Gracias a esta idea, pudo ganarse la vida apareciendo en películas como Gorilla at Large (1954).
El argumento de Robot Monster era casi idéntico al de Invaders from Mars. Aunque buena parte del metraje se completó en Bronson Canyon, lo cierto es que Phil Tucker incluyó escenas de otras películas de serie B, como Lost Continent (1951) y Flight to Mars (1951).
La cinta tenía a su favor dos ingredientes: estaba rodada en 3D y la banda sonora era obra de Elmer Bernstein, toda una institución en el campo de la música de cine.
Stephen King cita la siguiente reseña tomada de la guía televisiva de The Castle of Frankenstein: "Son un puñado de pelis como la que nos ocupa las que hacen de ésta una tarea deseable. Esta ridícula gema, ciertamente una de las mejores películas terribles jamás filmadas, presenta la que quizá sea la invasión extraterrestre más barata jamás producida: un invasor Ro-Man, consistente en (a) un traje de gorila, (b) un casco de buzo con antenas. Oculto en una de las cuevas más familiares de Hollywood con su máquina de burbujas extraterrestre (no, no nos estamos haciendo los graciosos: en realidad es un combo radio/televisión «alienígena», consistente en un viejo emisor de onda corta proveniente de los excedentes del ejército, colocado sobre una pequeña mesa de cocina, que emite burbujas tal y como podría hacerla Lawrence Welk, Ro-Man intenta acabar con los últimos seis seres humanos vivos de la tierra para poder hacer el planeta seguro para la colonización por parte de los Ro-Men (del planeta Ro-Man, ¿de dónde si no?)" (Danza Macabra, Valdemar, 2006).
A decir verdad, pese a la nula altura artística de este subproducto, Robot Monster fue muy rentable.
Otro tanto cabe decir de los seriales, que todavía mantuvieron intacta su popularidad durante esta época. Así, Zombies of the Stratosphere (1952), de Fred C. Brannon, narra a lo largo de doce episodios la lucha contra unos marcianos que, junto a un robot y un sabio loco, planean la construcción de una bomba capaz de sacar a la Tierra de su órbita. Se da la circunstancia de que el circunspecto Leonard Nimoy encarnaba a uno de los marcianos.
Por las mismas fechas, Roger Corman demostró que el ejemplo de Robot Monster no era único.
Recadero en la 20th Century Fox, más tarde guionista y, finalmente, productor desde 1954, Roger Corman realizó no pocos largometrajes de ciencia-ficción, todos ellos baratos –aún más que sus producciones terroríficas– y exentos en muchas ocasiones de rigor narrativo. Con todo, títulos como The Monster from the Ocean Floor (1954), The Day the World Ended (1954), Attack of the Crab Monsters (1956) y I Was a Teenage Caveman (1958) son ya auténticos clásicos dentro de la serie B.
Bajo esta clasificación se agrupan asimismo películas como Cat Women of the Moon (1953), Fire Maidens From Outer Space (1956) y Mesa of Lost Women (1953), cuyo máximo atractivo era la presencia de jóvenes francamente atractivas, ataviadas con los más peregrinos disfraces. El detalle fetichista, como bien saben, era un signo de la época.
Director: Phil Tucker
Producción: Phil Tucker, Al Zimbalist
Guión: Wyott Ordung
Reparto: George Nader, Claudia Barrett, Selena Royle, John Mylong, Gregory Moffett, Pamela Paulson, George Barrows
Música: Elmer Bernstein
Fotografía: Jack Greenhalgh
Montaje: Bruce Schoengarth, Merrill White
Distribución: Astor Pictures
Fecha de estreno: 10 de junio de1953
Duración: 66 min.
País productor: Estados Unidos
Idioma: Inglés
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