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| Star Trek en el cine. De Star Wars a Star Trek |
| Star Trek en el cine (II). Auge y declive de la franquicia |
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A mediados de los setenta, la constante reposición de la serie Star Trek, y su buena acogida internacional, favorecieron el proyecto que Gene Roddenberry tituló Star Trek II, una nueva producción en la que se planteaban importantes novedades con respecto al teledrama original. Curiosamente, esta serie, que nunca llegó a rodarse, justifica el paso de la franquicia a la gran pantalla.
En los guiones de Star Trek II, el personaje de Spock queda eliminado y sustituido por un vulcano de nombre Xon. Sólo se filtran los nombres de dos nuevos actores para ocupar el puente de mando del Enterprise. El joven galán Stephen Collins es uno de los candidatos para reforzar su tripulación, que también cuenta con una bella actriz, Persis Khambatta, con experiencia profesional en su India natal y en Europa.
De la noche a la mañana, el triunfal estreno de La guerra de las galaxias (Star Wars, 1977), de George Lucas, modifica la opinión de los directivos de Paramount Pictures, que consideran más rentable el lanzamiento de un largometraje.
Así, el proyectado episodio piloto pasa a convertirse en película, quedando eliminada la opción de una serie. No obstante, el rodaje acaba siendo extremadamente dificultoso para su director, el veterano Robert Wise.
Pese a que en el equipo hay quien no le tiene simpatía, Leonard Nimoy decide volver a interpretar a Spock en el último momento, hecho que obliga a modificar el guión a toda prisa.
Otra pesadilla para Wise son los efectos especiales. Sólo pueden definirse como mediocres, y ello fuerza el despido de sus responsables y la contratación de dos profesionales de reconocida eficacia, Douglas Trumbull y John Dykstra.
Inspirado en dos episodios de la saga original, The Changeling, escrito por John Meredith Lucas, y The Doomsday Machine, obra de Norman Spinrad, el guión de la película recoge algunos contenidos frecuentes en Star Trek.
A saber: hay un romance de difícil resolución, un caos que amenaza con destruir la Tierra y una reflexión filosófica más o menos elaborada.
Sin embargo, Star Trek, la película carece de la frescura e inocencia transmitida por los capítulos televisivos. Aunque impecable en sus aspectos formales, la cinta es demasiado solemne para los espectadores que recuerdan haber seguido semanalmente a sus héroes a través del receptor.
El público no acude a los cines en el número que Roddenberry esperaba. No obstante, se recupera lo invertido, y por esa misma razón, los productores entienden que la exhibición cinematográfica es el nuevo camino para rentabilizar a unos personajes que –quién lo diría– siguen despertando admiración en una creciente minoría.
Consolidación de la franquicia
En 1982, se estrena en las pantallas Star Trek II: La ira de Khan (Star Trek: The Wrath of Khan), una cinta condicionada en demasiados sentidos por su predecesora.
Tras el dispendio económico de la primera entrega, a duras penas recuperado en taquilla, Paramount Pictures impone un presupuesto restrictivo para la realización de la secuela.
El novelista y realizador Nicholas Meyer, especialista en el trabajo con actores, es el profesional encargado de dirigir la película. La falta de medios técnicos, cifrada en un menor número de efectos especiales, queda compensada con una mayor intensidad de las interpretaciones.
De ese modo, la carencia se convierte en virtud, y el desarrollo dramático se acerca más al espíritu del Star Trek televisivo.
El guión viene a ser una prolongación de uno de los episodios de la teleserie, Space Seed, donde el perverso Khan era desterrado a causa de sus fechorías. Ricardo Montalbán interpreta nuevamente al personaje, demostrando un talento como actor bastante superior al del resto del reparto.
Los acontecimientos narrados se acercan peligrosamente a lo folletinesco, en particular los referidos al reencuentro de Kirk con su hijo y a la supuesta muerte de Spock. Sin embargo, al público norteamericano le agrada este melodrama espacial y las recaudaciones son substanciosas, lo que garantiza la continuidad de nuevos proyectos.
El siguiente va a ser Star Trek III: En busca de Spock (Star Trek: The search for Spock, 1984).
Es el actor Leonard Nimoy, con cierta experiencia como realizador televisivo, quien figura como director de esta película. Se entiende que ese cometido profesional es lo que mantiene a Spock ausente de la pantalla a lo largo de buena parte del metraje.
No obstante, todo el argumento gira en torno a este personaje, lo que cabe interpretar como la revancha de Nimoy tras los problemas habidos con William Shatner durante la realización de la teleserie. Si en un tiempo tuvo que soportar un sueldo más bajo y la desatención del productor, ahora tiene la oportunidad de ejercer como director y protagonista en la sombra.
El reparto es bastante peculiar, pues cuenta con dos comediantes habituales en la televisión, Chistopher Lloyd y John Larroquette, en papeles que nada tienen que ver con el humor. Asimismo, aparece la veterana actriz Judith Anderson, recordada por su interpretación en La gata sobre el tejado de zinc (1958), dando vida a una sacerdotisa del planeta Vulcano.
Tras la buena acogida de Star Trek II, los guionistas deciden agotar la vía melodramática, e incluyen dosis aún mayores de sentimentalismo en esta entrega.
Así, Kirk pierde a su hijo. La nave Enterprise es destruida. Incluso el Spock renacido en el planeta Génesis sufre una total amnesia de las aventuras vividas con sus compañeros.
Consolidación de la saga
Nimoy es un actor cultivado –en esto supera al resto del reparto–, y por otro lado parece satisfecho con su ascenso profesional dentro de la franquicia. Estos dos factores se dejan sentir en la nueva entrega, Star Trek IV: Misión, salvar la Tierra (Star Trek: The Voyage Home, 1986). Sin duda, nos hallamos ante la más inteligente de las cintas realizadas hasta el momento, y también ante la que mejor se adapta a la personalidad de Nimoy.
Aunque su argumento –¿las ballenas pueden viajar al futuro para salvar el mundo?– pueda parecer insólito, lo cierto es que esta película es un gratísimo espectáculo.
El mensaje ecologista que contiene sirve de excusa para desarrollar una comedia de aventuras en la que no faltan momentos de parodia. Que los protagonistas de Star Trek, convenientemente uniformados, se paseen por el San Francisco contemporáneo sin despertar recelos, ya dice mucho del humor con que se plantea la trama.
Harve Bennett, un acreditado profesional de la televisión y antiguo colaborador de Gene Roddenberry, es el productor y argumentista de esta producción, seguramente la más atípica de todas las realizadas en la historia de Star Trek.
Por cierto, la idea del viaje hacia el pasado será el núcleo argumental de otra teleserie de ciencia-ficción producida por Bennett, Misión en el tiempo (1993).
Fichas técnicas y sinopsis
Star Trek, la película (Star Trek: The Motion Picture, 1979)
Producción: Paramount.
Director: Robert Wise.
Guión: Harold Livingston.
Fotografía: Richard H. Kline.
Montaje: Todd Ramsay.
Música: Jerry Goldsmith
Reparto: William Shatner (James T. Kirk), Leonard Nimoy (Spock), DeForest Kelley (Leonard McCoy), James Dooham (Montgomery Scott), Michelle Nichols (Uhura), George Takei (Hikari Sulu), Walter Koenig (Pavel Chejov), Majel Barrett (Christine Chapel), Stephen Collins (Decker), Persis Khambatta (Ilia), Mark Lenard (Capitán klingon) y Roger Aaron Brown (Técnico de Epsilon).
Duración: 130 min.
Sinopsis: Un grupo de astronaves klingon sufren el ataque de un desconocido ingenio electrónico, V’ger, que siembra la destrucción a su paso. Mientras tanto, en unos astilleros espaciales se completa el acondicionamiento del Enterprise, que cuenta ahora con un moderno sistema de propulsión.
El veterano James T. Kirk, ascendido a almirante de la flota galáctica, lleva años separado de los que fueron sus compañeros de aventura en esa nave espacial que ahora está siendo renovada. El doctor Spock ha permanecido en su planeta natal, Vulcano, buscando el crecimiento espiritual, y McCoy, alejado del servicio activo, se dedica a la investigación. Pero todos se reunirán cuando sean requeridos para investigar el caos originado por el V’ger. En realidad, se trata de un viejo satélite explorador Voyager que, capturado por una civilización de máquinas inteligentes, ha sido reformado por éstas para adquirir esa personalidad destructora, que lo empuja a buscar a su creador en la Tierra, sin saber que está a punto de aniquilar el planeta donde fue construido.
Star Trek II: La ira de Khan (Star Trek: The Wrath of Khan, 1982)
Producción: Paramount.
Director: Nicholas Meyer.
Guión: Jack B. Sowards.
Fotografía: Gayne Rescher.
Montaje: William P. Dornisch.
Música: James Horner.
Reparto: William Shatner (James T. Kirk), Ricardo Montalbán (Khan Noonian Singh), Leonard Nimoy (Spock), DeForest Kelley (Leonard McCoy), James Dooham (Montgomery Scott), George Takei (Hikari Sulu), Walter Koenig (Pavel Chejov), Kirstie Alley (Saavik), Ike Eisenmann (Peter Preston), John Vargas (Jedda), John Winston (Kyle), Paul Kent (Beach), Nicholas Guest (Cadete) y Russell Takaki (Madison).
Duración: 113 min.
Sinopsis: Tras su anterior aventura, el comandante Kirk renuncia a continuar la navegación espacial y se dedica a labores administrativas. El retiro de Kirk es interrumpido por Spock, quien anima a su camarada para que vuelva al puente de mandos del Enterprise, convertido en una nave-escuela donde se forman los cadetes de la Federación. Mientras tanto, un amigo de ambos, el comandante Chejov, participa en una ambiciosa misión, el proyecto Géminis, un mecanismo de fusión que origina la vida en aquellos lugares donde no existe, favoreciendo la formación de atmósferas habitables y el crecimiento de nuevas especies vegetales y animales.
Una lanzadera espacial, la USS Reliant, pilotada por Chejov y el capitán Terrell, se dedica a localizar planetas deshabitados, útiles para la experimentación del nuevo dispositivo. Inesperadamente, en un área apartada, descubren al malvado Khan Noonian, enemigo de Kirk desde que éste forzara quince años atrás su destierro. Khan tortura a Chejov y a Terrell y se hace con su nave, que contiene el instrumental básico del Génesis.
La situación se complica aún más, pues un hijo de Kirk, David, también participa en el proyecto colaborando con un antiguo amor del comandante, la doctora Carol Marcus, y ambos quedan en peligro de muerte por culpa de Khan. Aunque el villano será finalmente vencido y los amigos de Kirk rescatados, la tragedia estalla para los miembros del Enterprise cuando el doctor Spock, tratando de desactivar el reactor Génesis, queda desintegrado junto a la máquina que pretende detener.
Star Trek III: En busca de Spock (Star Trek: The Search for Spock, 1984)
Producción: Paramount.
Director: Leonard Nimoy.
Guión: Harve Bennett.
Fotografía: Charles Correll.
Montaje: Robert F. Shugrue.
Música: James Horner y Alexander Courage.
Reparto: William Shatner (James T. Kirk), Cristopher Lloyd (Jefe klingon), Leonard Nimoy (Spock), DeForest Kelley (Leonard McCoy), James Dooham (Montgomery Scott), George Takei (Hikari Sulu) y Walter Koenig (Pavel Chejov).
Duración: 105 min.
Sinopsis: El Enterprise regresa a puerto con múltiples daños técnicos, aunque el peor, sin duda, es la desaparición del doctor Spock. Por si ello fuera poco, el mando comunica a la tripulación que la astronave debe ser desmantelada. Sarek, el padre de Spock, explica a Kirk que, aunque el cuerpo de su hijo se desintegró, su alma ha reencarnado en otro de los miembros del equipo, el doctor McCoy, quien muestra signos de desequilibrio mental.
Urge transportar al científico hasta el planeta Vulcano, donde el espíritu de Spock será extraído de su cuerpo. De lo contrario, ambos corren grave peligro. Kirk vuelve a los mandos del Enterprise y vuela con sus compañeros hasta Vulcano. Pronto sabrán que Spock está renaciendo en el planeta donde estalló el dispositivo Génesis.
El problema es que una patrulla klingon también se traslada al mismo lugar y amenaza con eliminarlos antes de quedar completado el ciclo de renacimiento de su antiguo camarada.
Star Trek IV: Misión, salvar la Tierra (Star Trek: The Voyage Home, 1986)
Producción: Paramount.
Director: Leonard Nimoy.
Guión: Harve Bennett, Steve Merson, Peter Krikes y Nicholas Meyer.
Fotografía: Don Peterman.
Montaje: Peter E. Berger.
Música: Leonard Rosenman.
Intérpretes: William Shatner (James T. Kirk), Leonard Nimoy (Spock), Catherine Hicks (Gillian), DeForest Kelley (Leonard McCoy), James Dooham (Montgomery Scott), George Takei (Hikari Sulu), Walter Koenig (Pavel Chejov), Jane Wyatt (Amanda Spock), Mark Lenard (Sarek), Robin Curtis (Saavik), Robert Ellenstein (Presidente del Consejo), John Schuck (Embajador klingon) y Brock Peters (Cartwright).
Duración: 119 min.
Sinopsis: El Enterprise ha quedado destruido en el planeta del proyecto Génesis, de modo que Kirk y sus compañeros han de emplear la nave klingon para escapar. En el camino de regreso a la Tierra, detectan una extraña turbulencia interestelar. Es un torbellino de enorme fuerza, que avanza con un ritmo regular. Analizando la frecuencia, descubren que resulta extrañamente similar al canto de un animal desaparecido, la ballena. Así pues, no les queda otra salida que adentrarse en un vórtice temporal y viajar hasta el siglo XX, cuando aún quedan cetáceos en los mares, para transportar rumbo al futuro a una pareja de ellos, y así detener la turbulencia.
La nave klingon aterriza junto al Golden Gate de San Francisco, quedando oculta gracias a un dispositivo de invisibilidad. En un acuario local, Spock y Kirk encuentran a dos ballenas en cautividad que se ajustan perfectamente a sus planes. Ambas están al cuidado de una bióloga marina, Gillian, que desea liberar a los animales en breve.
Los viajeros del futuro inician entonces una carrera contra reloj para, una vez suelta en el mar, proteger a la pareja de los balleneros pretende su caza. Por fortuna, cumplen su objetivo y, una vez capturados y elevados a través del vórtice, los dos cetáceos impiden que la turbulencia llegue a la Tierra.













































































