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| Star Trek en el cine. De Star Wars a Star Trek |
| Star Trek en el cine (II). Auge y declive de la franquicia |
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A mediados de los setenta, la constante reposición de la serie Star Trek, y su buena acogida internacional, favorecieron el proyecto que Gene Roddenberry tituló Star Trek II, una nueva producción en la que se planteaban importantes novedades con respecto al teledrama original. Curiosamente, esta serie, que nunca llegó a rodarse, justifica el paso de la franquicia a la gran pantalla.
En los guiones de Star Trek II, el personaje de Spock queda eliminado y sustituido por un vulcano de nombre Xon. Sólo se filtran los nombres de dos nuevos actores para ocupar el puente de mando del Enterprise. El joven galán Stephen Collins es uno de los candidatos para reforzar su tripulación, que también cuenta con una bella actriz, Persis Khambatta, con experiencia profesional en su India natal y en Europa.
De la noche a la mañana, el triunfal estreno de La guerra de las galaxias (Star Wars, 1977), de George Lucas, modifica la opinión de los directivos de Paramount Pictures, que consideran más rentable el lanzamiento de un largometraje.
Así, el proyectado episodio piloto pasa a convertirse en película, quedando eliminada la opción de una serie. No obstante, el rodaje acaba siendo extremadamente dificultoso para su director, el veterano Robert Wise.
Pese a que en el equipo hay quien no le tiene simpatía, Leonard Nimoy decide volver a interpretar a Spock en el último momento, hecho que obliga a modificar el guión a toda prisa.
Otra pesadilla para Wise son los efectos especiales. Sólo pueden definirse como mediocres, y ello fuerza el despido de sus responsables y la contratación de dos profesionales de reconocida eficacia, Douglas Trumbull y John Dykstra.
Inspirado en dos episodios de la saga original, The Changeling, escrito por John Meredith Lucas, y The Doomsday Machine, obra de Norman Spinrad, el guión de la película recoge algunos contenidos frecuentes en Star Trek.
A saber: hay un romance de difícil resolución, un caos que amenaza con destruir la Tierra y una reflexión filosófica más o menos elaborada.
Sin embargo, Star Trek, la película carece de la frescura e inocencia transmitida por los capítulos televisivos. Aunque impecable en sus aspectos formales, la cinta es demasiado solemne para los espectadores que recuerdan haber seguido semanalmente a sus héroes a través del receptor.
El público no acude a los cines en el número que Roddenberry esperaba. No obstante, se recupera lo invertido, y por esa misma razón, los productores entienden que la exhibición cinematográfica es el nuevo camino para rentabilizar a unos personajes que –quién lo diría– siguen despertando admiración en una creciente minoría.
Consolidación de la franquicia
En 1982, se estrena en las pantallas Star Trek II: La ira de Khan (Star Trek: The Wrath of Khan), una cinta condicionada en demasiados sentidos por su predecesora.
Tras el dispendio económico de la primera entrega, a duras penas recuperado en taquilla, Paramount Pictures impone un presupuesto restrictivo para la realización de la secuela.
El novelista y realizador Nicholas Meyer, especialista en el trabajo con actores, es el profesional encargado de dirigir la película. La falta de medios técnicos, cifrada en un menor número de efectos especiales, queda compensada con una mayor intensidad de las interpretaciones.
De ese modo, la carencia se convierte en virtud, y el desarrollo dramático se acerca más al espíritu del Star Trek televisivo.
El guión viene a ser una prolongación de uno de los episodios de la teleserie, Space Seed, donde el perverso Khan era desterrado a causa de sus fechorías. Ricardo Montalbán interpreta nuevamente al personaje, demostrando un talento como actor bastante superior al del resto del reparto.
Los acontecimientos narrados se acercan peligrosamente a lo folletinesco, en particular los referidos al reencuentro de Kirk con su hijo y a la supuesta muerte de Spock. Sin embargo, al público norteamericano le agrada este melodrama espacial y las recaudaciones son substanciosas, lo que garantiza la continuidad de nuevos proyectos.
El siguiente va a ser Star Trek III: En busca de Spock (Star Trek: The search for Spock, 1984).
Es el actor Leonard Nimoy, con cierta experiencia como realizador televisivo, quien figura como director de esta película. Se entiende que ese cometido profesional es lo que mantiene a Spock ausente de la pantalla a lo largo de buena parte del metraje.
No obstante, todo el argumento gira en torno a este personaje, lo que cabe interpretar como la revancha de Nimoy tras los problemas habidos con William Shatner durante la realización de la teleserie. Si en un tiempo tuvo que soportar un sueldo más bajo y la desatención del productor, ahora tiene la oportunidad de ejercer como director y protagonista en la sombra.
El reparto es bastante peculiar, pues cuenta con dos comediantes habituales en la televisión, Chistopher Lloyd y John Larroquette, en papeles que nada tienen que ver con el humor. Asimismo, aparece la veterana actriz Judith Anderson, recordada por su interpretación en La gata sobre el tejado de zinc (1958), dando vida a una sacerdotisa del planeta Vulcano.
Tras la buena acogida de Star Trek II, los guionistas deciden agotar la vía melodramática, e incluyen dosis aún mayores de sentimentalismo en esta entrega.
Así, Kirk pierde a su hijo. La nave Enterprise es destruida. Incluso el Spock renacido en el planeta Génesis sufre una total amnesia de las aventuras vividas con sus compañeros.
Consolidación de la saga
Nimoy es un actor cultivado –en esto supera al resto del reparto–, y por otro lado parece satisfecho con su ascenso profesional dentro de la franquicia. Estos dos factores se dejan sentir en la nueva entrega, Star Trek IV: Misión, salvar la Tierra (Star Trek: The Voyage Home, 1986). Sin duda, nos hallamos ante la más inteligente de las cintas realizadas hasta el momento, y también ante la que mejor se adapta a la personalidad de Nimoy.
Aunque su argumento –¿las ballenas pueden viajar al futuro para salvar el mundo?– pueda parecer insólito, lo cierto es que esta película es un gratísimo espectáculo.
El mensaje ecologista que contiene sirve de excusa para desarrollar una comedia de aventuras en la que no faltan momentos de parodia. Que los protagonistas de Star Trek, convenientemente uniformados, se paseen por el San Francisco contemporáneo sin despertar recelos, ya dice mucho del humor con que se plantea la trama.
Harve Bennett, un acreditado profesional de la televisión y antiguo colaborador de Gene Roddenberry, es el productor y argumentista de esta producción, seguramente la más atípica de todas las realizadas en la historia de Star Trek.
Por cierto, la idea del viaje hacia el pasado será el núcleo argumental de otra teleserie de ciencia-ficción producida por Bennett, Misión en el tiempo (1993).
Fichas técnicas y sinopsis
Star Trek, la película (Star Trek: The Motion Picture, 1979)
Producción: Paramount.
Director: Robert Wise.
Guión: Harold Livingston.
Fotografía: Richard H. Kline.
Montaje: Todd Ramsay.
Música: Jerry Goldsmith
Reparto: William Shatner (James T. Kirk), Leonard Nimoy (Spock), DeForest Kelley (Leonard McCoy), James Dooham (Montgomery Scott), Michelle Nichols (Uhura), George Takei (Hikari Sulu), Walter Koenig (Pavel Chejov), Majel Barrett (Christine Chapel), Stephen Collins (Decker), Persis Khambatta (Ilia), Mark Lenard (Capitán klingon) y Roger Aaron Brown (Técnico de Epsilon).
Duración: 130 min.
Sinopsis: Un grupo de astronaves klingon sufren el ataque de un desconocido ingenio electrónico, V’ger, que siembra la destrucción a su paso. Mientras tanto, en unos astilleros espaciales se completa el acondicionamiento del Enterprise, que cuenta ahora con un moderno sistema de propulsión.
El veterano James T. Kirk, ascendido a almirante de la flota galáctica, lleva años separado de los que fueron sus compañeros de aventura en esa nave espacial que ahora está siendo renovada. El doctor Spock ha permanecido en su planeta natal, Vulcano, buscando el crecimiento espiritual, y McCoy, alejado del servicio activo, se dedica a la investigación. Pero todos se reunirán cuando sean requeridos para investigar el caos originado por el V’ger. En realidad, se trata de un viejo satélite explorador Voyager que, capturado por una civilización de máquinas inteligentes, ha sido reformado por éstas para adquirir esa personalidad destructora, que lo empuja a buscar a su creador en la Tierra, sin saber que está a punto de aniquilar el planeta donde fue construido.
Star Trek II: La ira de Khan (Star Trek: The Wrath of Khan, 1982)
Producción: Paramount.
Director: Nicholas Meyer.
Guión: Jack B. Sowards.
Fotografía: Gayne Rescher.
Montaje: William P. Dornisch.
Música: James Horner.
Reparto: William Shatner (James T. Kirk), Ricardo Montalbán (Khan Noonian Singh), Leonard Nimoy (Spock), DeForest Kelley (Leonard McCoy), James Dooham (Montgomery Scott), George Takei (Hikari Sulu), Walter Koenig (Pavel Chejov), Kirstie Alley (Saavik), Ike Eisenmann (Peter Preston), John Vargas (Jedda), John Winston (Kyle), Paul Kent (Beach), Nicholas Guest (Cadete) y Russell Takaki (Madison).
Duración: 113 min.
Sinopsis: Tras su anterior aventura, el comandante Kirk renuncia a continuar la navegación espacial y se dedica a labores administrativas. El retiro de Kirk es interrumpido por Spock, quien anima a su camarada para que vuelva al puente de mandos del Enterprise, convertido en una nave-escuela donde se forman los cadetes de la Federación. Mientras tanto, un amigo de ambos, el comandante Chejov, participa en una ambiciosa misión, el proyecto Géminis, un mecanismo de fusión que origina la vida en aquellos lugares donde no existe, favoreciendo la formación de atmósferas habitables y el crecimiento de nuevas especies vegetales y animales.
Una lanzadera espacial, la USS Reliant, pilotada por Chejov y el capitán Terrell, se dedica a localizar planetas deshabitados, útiles para la experimentación del nuevo dispositivo. Inesperadamente, en un área apartada, descubren al malvado Khan Noonian, enemigo de Kirk desde que éste forzara quince años atrás su destierro. Khan tortura a Chejov y a Terrell y se hace con su nave, que contiene el instrumental básico del Génesis.
La situación se complica aún más, pues un hijo de Kirk, David, también participa en el proyecto colaborando con un antiguo amor del comandante, la doctora Carol Marcus, y ambos quedan en peligro de muerte por culpa de Khan. Aunque el villano será finalmente vencido y los amigos de Kirk rescatados, la tragedia estalla para los miembros del Enterprise cuando el doctor Spock, tratando de desactivar el reactor Génesis, queda desintegrado junto a la máquina que pretende detener.
Star Trek III: En busca de Spock (Star Trek: The Search for Spock, 1984)
Producción: Paramount.
Director: Leonard Nimoy.
Guión: Harve Bennett.
Fotografía: Charles Correll.
Montaje: Robert F. Shugrue.
Música: James Horner y Alexander Courage.
Reparto: William Shatner (James T. Kirk), Cristopher Lloyd (Jefe klingon), Leonard Nimoy (Spock), DeForest Kelley (Leonard McCoy), James Dooham (Montgomery Scott), George Takei (Hikari Sulu) y Walter Koenig (Pavel Chejov).
Duración: 105 min.
Sinopsis: El Enterprise regresa a puerto con múltiples daños técnicos, aunque el peor, sin duda, es la desaparición del doctor Spock. Por si ello fuera poco, el mando comunica a la tripulación que la astronave debe ser desmantelada. Sarek, el padre de Spock, explica a Kirk que, aunque el cuerpo de su hijo se desintegró, su alma ha reencarnado en otro de los miembros del equipo, el doctor McCoy, quien muestra signos de desequilibrio mental.
Urge transportar al científico hasta el planeta Vulcano, donde el espíritu de Spock será extraído de su cuerpo. De lo contrario, ambos corren grave peligro. Kirk vuelve a los mandos del Enterprise y vuela con sus compañeros hasta Vulcano. Pronto sabrán que Spock está renaciendo en el planeta donde estalló el dispositivo Génesis.
El problema es que una patrulla klingon también se traslada al mismo lugar y amenaza con eliminarlos antes de quedar completado el ciclo de renacimiento de su antiguo camarada.
Star Trek IV: Misión, salvar la Tierra (Star Trek: The Voyage Home, 1986)
Producción: Paramount.
Director: Leonard Nimoy.
Guión: Harve Bennett, Steve Merson, Peter Krikes y Nicholas Meyer.
Fotografía: Don Peterman.
Montaje: Peter E. Berger.
Música: Leonard Rosenman.
Intérpretes: William Shatner (James T. Kirk), Leonard Nimoy (Spock), Catherine Hicks (Gillian), DeForest Kelley (Leonard McCoy), James Dooham (Montgomery Scott), George Takei (Hikari Sulu), Walter Koenig (Pavel Chejov), Jane Wyatt (Amanda Spock), Mark Lenard (Sarek), Robin Curtis (Saavik), Robert Ellenstein (Presidente del Consejo), John Schuck (Embajador klingon) y Brock Peters (Cartwright).
Duración: 119 min.
Sinopsis: El Enterprise ha quedado destruido en el planeta del proyecto Génesis, de modo que Kirk y sus compañeros han de emplear la nave klingon para escapar. En el camino de regreso a la Tierra, detectan una extraña turbulencia interestelar. Es un torbellino de enorme fuerza, que avanza con un ritmo regular. Analizando la frecuencia, descubren que resulta extrañamente similar al canto de un animal desaparecido, la ballena. Así pues, no les queda otra salida que adentrarse en un vórtice temporal y viajar hasta el siglo XX, cuando aún quedan cetáceos en los mares, para transportar rumbo al futuro a una pareja de ellos, y así detener la turbulencia.
La nave klingon aterriza junto al Golden Gate de San Francisco, quedando oculta gracias a un dispositivo de invisibilidad. En un acuario local, Spock y Kirk encuentran a dos ballenas en cautividad que se ajustan perfectamente a sus planes. Ambas están al cuidado de una bióloga marina, Gillian, que desea liberar a los animales en breve.
Los viajeros del futuro inician entonces una carrera contra reloj para, una vez suelta en el mar, proteger a la pareja de los balleneros pretende su caza. Por fortuna, cumplen su objetivo y, una vez capturados y elevados a través del vórtice, los dos cetáceos impiden que la turbulencia llegue a la Tierra.
Como vimos en el capítulo anterior, Star Trek IV: Misión, salvar la Tierra obtuvo un resultado inmejorable. Sin embargo, el rodaje de su continuación, Star Trek V: La última frontera (1989), ya no queda en manos de Leonard Nimoy. Esta vez, siguiendo el camino marcado por su compañero de reparto, es William Shatner quien decide encargarse de la dirección. Algo que, en principio, es aceptado de buen grado por los productores. Shatner no tiene el mismo talento como realizador que Nimoy, y Star Trek V: La última frontera acusa esa carencia. Por otro lado, la trama es tan descabellada que roza el absurdo. Además, carece de esa ironía que caracterizó al anterior largometraje de la saga. El actor es un gran aficionado a los movimientos espiritualistas, y eso queda plasmado con toda claridad en el argumento de la película. El ritmo, pausado y desigual, unido a la ausencia de tensión dramática y a una mediocre actuación de los protagonistas hacen de ésta la peor entrega de todo el ciclo de películas de Star Trek. Y eso no es sólo reconocido por la crítica. También lo admiten varios de los principales integrantes del equipo. Sin embargo, cabe hacer una lectura interesante de la entrega, pues ésta es la cinta que pone un mayor acento en la búsqueda mística de sus protagonistas. La cuestión, como ahora veremos, resulta muy sugerente. Diversos investigadores coinciden en señalar que una parte del movimiento trekkie posee un componente pseudorreligioso. Las convenciones en las que éstos se reúnen van en ocasiones más allá de la simple admiración. En cierto sentido, muchos aficionados, sobre todo en Estados Unidos, han construido un original sistema de creencias en el cual se integran los contenidos filosóficos del programa televisivo. Desde luego, el fenómeno Star Trek no llega a ser sectario, pero nadie niega que alberga componentes interpretables en el plano de lo religioso. En todo caso, el desastre económico de Star Trek V obliga a los productores a retomar en la siguiente entrega, Star Trek VI: Aquel país desconocido (Star Trek VI: The undiscovered country, 1991), la faceta más divertida de la aventura espacial, eludiendo cualquier trascendentalismo. El guión hace una clara alusión al proceso de democratización de la URSS. Todos y cada uno de los personajes simbolizan a las distintas fuerzas que tomaron parte en el fin de la guerra fría. Los klingon, equiparables al bloque comunista en el imaginario del público, también tienen sus reformadores y sus golpistas. Nicholas Meyer dirige con habilidad esta producción que, pese a las concesiones a la comercialidad, tiene diálogos especialmente cuidados, a tal extremo que incluso se ponen citas de Shakespeare en boca de uno de los klingon protagonistas. La película coincide en su estreno con el vigésimo quinto aniversario de la serie, hecho que es celebrado por los trekkies de todo el mundo con múltiples festejos y convenciones. Pese a los altibajos que vengo comentando, cada nuevo estreno es un negocio seguro. Los aficionados a la saga aún son numerosos, y sobre todo fieles, lo que garantiza los ingresos monetarios. Star Trek VI no es una excepción. Sin embargo, se advierte que la avanzada edad de los protagonistas comienza a ser un problema para la continuidad de la saga. Nuevos tiempos El relevo ha llegado en televisión con la serie Star Trek: La nueva generación. Uno de sus protagonistas, el teniente Worf (Michael Dorn), aparece en esta película, y ello sirve para anunciar el nuevo reparto en las próximas ediciones del Star Trek cinematográfico. Ese relevo queda definitivamente establecido en Star Trek VII: La próxima generación (Star Trek: Generations, 1994). No conviene olvidar que esta es la primera producción de la saga en la que no participa su creador. Por fortuna, Gene Roddenberry, fallecido en su mansión californiana el 24 de octubre de 1991, tiene varios sucesores. En primer lugar, su viuda, la actriz Majel Barrett, que supervisa cuidadosamente cada rodaje. Junto a ella trabaja Michael Piller, coproductor ejecutivo de la serie Star Trek: La nueva generación, que es el auténtico coordinador general de la emisión televisiva y quien se responsabiliza de los nuevos proyectos cinematográficos. Star Trek VII es un episodio de transición que relaciona a los personajes de las dos teleseries. Rodado con todos los recursos habituales en una superproducción de Hollywood, cuenta con unos espectaculares efectos especiales de la compañía Mix Efex, a lo que ha de añadirse la complejidad de los decorados diseñados por Herman F. Zimmerman. El guión es obra de dos escritores habituales en los créditos de la teleserie, Ronald D. Moore y Brannon Braga, buenos conocedores de los convencionalismos que espera el público. Poco destacable por sus méritos cinematográficos, aun a pesar del despliegue de medios, esta cinta es conocida por un acontecimiento que en su momento conmovió a los trekkies: la muerte del capitán Kirk. Dos años después llega a las pantallas Star Trek VIII: Primer contacto (Star Trek: First Contact, 1996). Como en casos anteriores ocurriera con William Shatner y Leonard Nimoy, la dirección de esta película corresponde a uno de los actores del reparto, Jonathan Frakes, que cuenta con el mismo equipo técnico y artístico con el que ha trabajado en la teleserie Star Trek: La nueva generación. Quizá por esa misma razón, la única diferencia entre esta película y cualquiera de los episodios televisivos reside en unos efectos especiales más cuidados. Michael Westmore, ganador de dos premios Emmy por sus efectos de maquillaje en la versión para la pequeña pantalla, desempeña el mismo cometido en este largometraje, y lo hace con la solvencia que en él es habitual. Un extraordinario técnico de efectos mecánicos, Todd Masters, se encarga de revisar todo lo relativo a los Borg, unos seres cibernéticos que requieren muy complicados trucajes. En cuanto a los efectos digitales, Paramount Pictures contrata a diversas compañías para su ejecución, entre las que destacan Mix Efex, Pacific Ocean Post Digital y Matte World Digital. La eficacia de todos ellos garantiza la brillantez visual de esta película, un factor fundamental para una mayoría del público que sigue las modernas producciones de ciencia-ficción. El guión propone una continuación de un episodio doble de la teleserie, titulado The Best of Both Worlds, emitido entre la tercera y la cuarta temporadas. Su productor, Rick Berman, sigue de cerca el rodaje, y propone a Jonathan Frakes la realización de Star Trek IX: Insurrección (Star Trek: Insurrection, 1998) El nuevo largometraje es un espectáculo visual de primera categoría –es la primera película de Star Trek rodada en formato IMAX–, y se beneficia publicitariamente de la progresiva mercadotecnica derivada de la franquicia: cómics, vídeojuegos, novelas, figuras y maquetas. Con todo, el beneficio en taquilla no alcanza las cotas deseadas. Lo mismo sucede con Star Trek X: Némesis (Star Trek X: Nemesis, 2002), de Stuart Baird. En este caso, el guión es obra de John Logan, a partir de un argumento del propio Logan, Rick Berman y Brent Spiner. El desarrollo del proyecto no deja de ser original. Brent Spiner –Data en la teleserie– protagoniza en Broadway la obra 1776. Allí conoce al guionista John Logan, nominado para un Oscar en 2001 por su guión de Gladiator, y deciden escribir juntos el libreto de la película. Según confiesa el propio Logan, “en una película de este estilo, el impulso principal proviene del conflicto entre el héroe y el villano. Rick, Brent y yo decidimos buscarle a Picard un enemigo que tuviera una resonancia personal para él. Así se nos ocurrió la simple idea de enfrentar a Picard con Picard. Una versión más joven y vital de sí mismo que se enfrenta al Picard que conocemos. Nos pareció una idea muy excitante. Ya que Picard debía enfrentarse a su clon, pensé que la sensación de amenaza aumentaría si colocaba a Data en una situación similar”. El rodaje de Némesis comienza el 26 de noviembre de 2001, en el desierto californiano de Mojave, y termina el 7 de marzo de 2002 en Los Ángeles. Pese al entusiasmo del equipo técnico y artístico, la carrera comercial de esta nueva entrega no deja espacio para la euforia. Esa es la razón por la que se demora el rodaje de una nueva película. Al final, se opta por remozar la franquicia. Realizada a las órdenes de J. J. Abrams, Star Trek XI se perfila como la cinta que, una vez más, impulsará al Enterprise hasta lo más elevado de la taquilla. Star Trek según J.J. Abrams Abrams elige a un equipo creativo que conoce bien. Su plan de rodaje de Star Trek XI, meticuloso y complicado, se mantiene en riguroso secreto. De ahí que los datos que llegan a la prensa no escapen nunca del filtro dispuesto por Paramount Pictures. La inversión económica es grande, y esas cautelas por parte de la productora están plenamente justificadas. El creador de Perdidos cuenta con un productor a quien conoce bien, Damon Lindelof. Bajo las indicaciones de Abrams, los guionistas Roberto Orci y Alex Kurtzman han rejuvenecido a los protagonistas, situando la acción en la primera etapa de sus vidas. Chris Pine es el encargado de dar vida al comandante James T. Kirk. El Dr. Spock regresa a las pantallas con el rostro de Zachary Quinto, a quien conocemos por su papel en la teleserie Héroes. Karl Urban interpreta a Dr. Leonard “Bones” McCoy. El resto de la tripulación del Enterprise cobra vida de la mano de Simon Pegg (Montgomery “Scotty” Scott), Anton Yelchin (Pavel Chejov), Zoe Saldaña (Uhura) y John Cho (Hikaru Sulu). Esta vez, la némesis de Kirk es Eric Bana (Nero). En un plano secundario, Ben Cross y Winona Ryder encarnan a los padres de Spock. Sobre el papel, el pronóstico es claro: Abrams se dispone a dar nuevo lustre a la serie inaugural. Cuando su impecable Star Trek llega finalmente a las pantallas, nadie puede negar que la franquicia ha recuperado su antiguo brillo. Fichas técnicas y sinopsis Star Trek V: La última frontera (Star Trek: The Final Frontier, 1989) Producción: Paramount. Director: William Shatner. Guión: David Laughery. Fotografía: Andre Lazslo. Montaje: Peter Berger. Música: Jerry Goldsmith. Reparto: William Shatner (James T. Kirk), David Warner (John Talbot), Leonard Nimoy (Spock), DeForest Kelley (Leonard McCoy), James Dooham (Montgomery Scott), Michelle Nichols (Uhura), George Takei (Hikari Sulu), Walter Koenig (Pavel Chejov), Laurence Luckinbill (Sybok), Charles Cooper (Korrd), Todd Bryant (Klaa), Re4x Holman (Yonn) y Cynthia Blaise (Amanda). Duración: 106 min. Sinopsis: Sybok es un vulcano renegado que habita el planeta Nimbus III, un territorio desértico y tormentoso. Empujado por sus extrañas creencias, decide secuestrar a un grupo de emisarios de la Federación. El caso es encomendado a la tripulación del nuevo crucero Enterprise, que fracasa en sus propósitos negociadores y cae en manos de los seguidores de Sybok, quien pretende iniciar con ellos la búsqueda del planeta Shockara, lugar donde supuestamente se originó el universo. Allí, el místico vulcano quiere hallar al Ser Supremo. A medida que pasa el tiempo, la peripecia de Kirk y sus amigos, en principio una misión de riesgo encomendada por la Confederación, va convirtiéndose en una experiencia profunda, durante la que Spock y McCoy recordarán, gracias al poder de Sybok, sufrimientos íntimos que marcaron sus respectivas personalidades. El desenlace los enfrentará con esa presencia cósmica que el vulcano considera centro y principio del cosmos. Star Trek VI: Aquel país desconocido (Star Trek VI: The Undiscovered Country, 1991) Producción: Paramount. Director: Nicholas Meyer. Guión: Nicholas Meyer y Denni Martin Flinn. Fotografía: Hiro Narita. Montaje: Ronald Roose. Música: Cliff Eidelman. Reparto: William Shatner (James T. Kirk), Leonard Nimoy (Spock), DeForest Kelley (Leonard McCoy), James Dooham (Montgomery Scott), George Takei (Hikari Sulu), Walter Koenig (Pavel Chejov), Kim Catrall (Valeris), Mark Lenard (Sarek), Christopher Plummer (Chang), David Warner (Gorkon), Iman (Martia) y Christian Slater (Oficial de comunicaciones). Duración: 109 min. Sinopsis: El Imperio Klingon, antaño poderoso gracias a la piratería galáctica, sufre un terrible desastre ecológico en su planeta, Praxis, lo que le impide continuar enemistado con el resto de los pueblos de la Federación. Aparte del cataclismo, la economía imperial se acerca sin remedio a la bancarrota. Surgen entonces voces que piden la paz y la Federación acepta acoger en su concilio al canciller Gorkon, el emisario klingon. Kirk, ya cercano al retiro, recibe la orden de escoltar a Gorkon, pero hay quien pretende malograr el pacífico proyecto, asesinando al embajador durante su viaje desde Praxis. El general Chang, jefe de los conspiradores klingon, es un viejo guerrero que no está dispuesto a firmar la paz con los humanos, a quienes tanto ha odiado. Pero no es el único que quiere volver al viejo enfrentamiento, pues también hay romulanos y terrestres que persiguen el mismo fin. Star Trek VII: La próxima generación (Star Trek: Generations, 1994) Producción: Paramount. Director: David Carson. Guión: Ronald D. Moore y Brannon Braga. Fotografía: John A. Alonzo. Montaje: Peter E. Berger. Música: Dennis McCarthy. Reparto: Patrick Stewart (Jean-Luc Picard), Malcolm McDowell (Tolian Sorian), William Shatner (James T. Kirk), Jonathan Frakes (William T. Riker), Brent Spiner (Data), LeVar Burton (Geordi La Forge), Michael Dorn (Worf), Gates McFadden (Beverly Crusher), Marina Sirtis (Deanna Troi), James Doohan (Montgomery Scott), Walter Koenig (Pavel Chejov), Alan Ruck (John Harriman), Jackie Kim (Demora Sulu), Jeanette Goldstein (Oficial científico), Barbara March (Lursa), Majel Barrett (Voz de la computadora), Gwynyth Walsh (B’Etor), Patti Yasutake (Enfermera Ogawa) y Whoopi Goldberg (Guinan). Duración: 123 min. Sinopsis: Los técnicos terrestres han puesto a punto la nueva versión del crucero estelar Enterprise y todo está listo para su lanzamiento. Kirk será sustituido en el mando por el capitán Harriman, encargado de dirigir la astronave en su primera ruta por el sistema solar. Para celebrarlo, el antiguo capitán y sus amigos Chejov y Scott son invitados en este vuelo inaugural. Durante el trayecto, han de rescatar a unas naves atrapadas por un misterioso campo energético. La operación acaba dramáticamente, pues Kirk desaparece. Casi ochenta años después, el capitán Jean-Luc Picard, jefe del último Enterprise, recibe la orden de investigar las siniestras actividades de un científico, Soren, empeñado en destruir áreas enteras de la galaxia para de ese modo abrir una brecha en el mismo campo de energía que acabó con Kirk. Su pretensión es regresar a un espacio intemporal, Nexus, que parece custodiado por el campo. Picard acaba, en el curso de su lucha con Soren, en el interior de Nexus, territorio edénico que proporciona a sus pobladores una constante felicidad. Entre tanto, el malvado Soren quiere destruir por completo el sol que mantiene la vida en el planeta Veridian. El capitán Picard rechaza las ilusiones de Nexus y, junto a Kirk, que también se halla en ese paraíso, decide acabar con las maldades de Soren. Por desgracia, Kirk perecerá en el intento. Star Trek VIII: Primer contacto (Star Trek: First contact, 1996) Producción: Paramount. Director: Jonathan Frakes. Guión: Brannon Braga y Ronald D. Moore. Fotografía: Matthew F. Leonetti. Montaje: John W. Wheeler. Música: Jerry Goldsmith y Joel Goldsmith. Reparto: Patrick Stewart (Jean-Luc Picard), Jonathan Frakes (William T. Riker), Brent Spiner (Data), LeVar Burton (Geordi La Forge), Michael Dorn (Worf), Gates McFadden (Beverly Crusher), Marina Sirtis (Deanna Troi), Alfre Woodward (Lily Sloane), James Cromwell (Zefram Cochrane), Alice Krige (Reina Borg), Neal McDonough (Hawk), Marnie McPhail (Eiger), Robert Picardo (Doctor Holográfico), Dwight Schultz (Barclay), Patti Yasutake (Enfermera Ogawa) y Majel Barrett (Voz de la computadora). Duración: 110 min. Sinopsis: En un tiempo pasado, el capitán Picard fue un cautivo de los Borg, un pueblo de mutantes capaces de integrar en su cuerpo la esencia de otras razas, poseedores de una naturaleza mecánica, en la que se fusionan carne y elementos tecnológicos. Gracias a sus compañeros, el capitán pudo ser rescatado y, quirúrgicamente, le fue devuelta la naturaleza humana, eliminando todos los implantes que en territorio Borg recibió. Sin embargo, aún sufre pesadillas en las que revive su encuentro con los alienígenas, una desgracia que ha de repetirse, pues la Flota de la Federación lanza un aviso de emergencia en el que advierte sobre el ataque de los Borg. Según las apariencias, su intención es invadir la Tierra. Los superiores de Picard saben de sus tribulaciones con estos seres, así que le mantienen al margen del enfrentamiento. Pero los acontecimientos fuerzan la entrada en combate del Enterprise, gracias a lo cual las fuerzas humanas consiguen eliminar el Cubo Borg. No obstante, los Borg logran escapar y, creando una distorsión temporal, llegan al año 2063, fecha en que los terrestres, casualmente, van a entrar en contacto con los vulcanos. Star Trek IX: Insurrección (Star Trek: Insurrection, 1998) Producción: Paramount. Director: Jonathan Frakes. Guión: Michael Piller y Rick Berman. Fotografía: Matthew F. Leonetti. Montaje: Peter E. Berger. Música: Jerry Goldsmith. Reparto: Patrick Stewart (Jean-Luc Picard), Jonathan Frakes (William T. Riker), Brent Spiner (Data), LeVar Burton (Geordi La Forge), Michael Dorn (Worf), Gates McFadden (Beverly Crusher), Marina Sirtis (Deanna Troi), F. Murray Abraham (Adhar Ru'afo), Donna Murphy (Anij), Anthony Zerbe (Almirante Matthew Dougherty), Stephanie Niznik (Alférez Kell Perim), Daniel Hugh Kelly (Sojef). Duración: 103 min. Sinopsis: Año 2375. El comandante Data tiene una inesperada reacción mientras analiza, en compañía de otros miembros de la Flota Estelar, a los Ba'ku. Se trata de una sociedad que vive por completo ajena a la violencia, pero cuya existencia cambia cuando los Son'a ambicionan aprovecharse de las singulares condiciones radiactivas del planeta donde viven los Ba'ku. Queda al descubierto que el mal funcionamiento de Data se debe a un ataque de los Son'a. Pero aún hay otra sorpresa para los integrantes del Enterprise: en el curso de la investigación, los poderes regenerativos del planeta tienen un efecto inesperado sobre ellos. Star Trek X: Némesis (Star Trek X: Nemesis, 2002) Producción: Paramount. Dirección: Stuart Baird. Guión: John Logan, a partir de un argumento de John Logan, Rick Berman y Brent Spiner. Producción: Rick Berman. Música: Jerry Goldsmith. Fotografía: Jeffrey L. Kimball. Montaje: Dallas Puett. Diseño de Producción: Herman Zimmerman. Dirección artística: Cherie Baker, Donald B. Woodruff. Vestuario: Bob Ringwood. Reparto: Patrick Stewart(Capitán Jean-Luc Picard), Jonathan Frakes (Comandante Thomas Riker), Brent Spiner (Teniente Comandante Data), LeVar Burton (Teniente Comandante Geordi La Forge), Michael Dorn (Teniente Comandante Worf), Gates McFadden (Doctor Beverly Crusher), Marina Sirtis (Comandante Deanna Troi), Whoopi Goldberg (Guinan), Tom Hardy (Shinzon) y Ron Perlman (Virrey). Duración: 116 min. Sinopsis: Los romulanos, viejos enemigos de la Federación, han vivido un cambio de régimen político y su nuevo líder, el Praetor, quiere discutir un tratado de paz con la Federación. La Enterprise es la nave más cercana en ese momento a la Zona Neutral. Así que es misión de Picard y su tripulación responder a la llamada, y determinar si la oferta del Praetor es sincera. Picard se sorprende al descubrir que el nuevo Praetor no es romulano sino que procede de Remus, el planeta hermano de Romulus. En realidad, Shinzon, el líder, no es de Remus ni de Romulus sino que es una réplica humana de Picard, fabricada con técnicas de bioingeniería por los romulanos para reemplazar al capitán y utilizar al impostor como un arma contra la Federación. Sin embargo, este plan se abandonó tiempo atrás y Shinzon fue exiliado a las minas de dilitio de Remus. Por desgracia, Shinzon no desapareció sino que fue acogido por un enigmático habitante de Remus, el Virrey (Ron Perlman), que le ayudó a incrementar su poder. Hasta el punto de que Shinzon acabó imponiendo una dictadura militar sobre los romulanos, convirtiéndose en su líder, el nuevo Praetor. ¿Está realmente interesado Shinzon, como le insiste a Picard, en firmar la paz y aliarse con la Federación? Shinzon posee un arma con un incalculable poder, con la que podría destruir al Enterprise y a sus tripulantes, y aniquilar incluso al planeta Tierra. Y, por supuesto, Shinzon alberga una particular hostilidad contra Picard, quien se encuentra cara a cara ante al rival más peligroso con el que jamás se ha enfrentado. Copyright de la sinopsis de Star Trek X: Némesis © 2002 Paramount Pictures. Cortesía de UIP. Todos los derechos reservados. Copyright © Star Trek y todos los logos y marcas asociadas son propiedad de CBS Studios Inc. / Paramount Television. Reservados todos los derechos. Copyright de las imágenes de Star Trek, de J.J. Abrams © 2009 Paramount Pictures, Spyglass Entertainment y Bad Robot Productions. Cortesía del Departamento de Prensa de Paramount Pictures Spain. Todos los derechos reservados. Copyright del texto © Guzmán Urrero Peña. Reservados todos los derechos. Este artículo incluye citas de varios estudios previos que publiqué en la Enciclopedia Universal Multimedia, de Micronet, y en los libros Historia del cine de ciencia ficción (1995), Perspectivas de la comunicación audiovisual (2000) y La cultura de la imagen (2006). 
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