Con Superman, ese extraordinario director que es Richard Donner estableció el modelo de todas las posteriores películas de superhéroes.
Nacido en las páginas de Action Comics en junio de 1938, el personaje de Superman pronto tuvo su propio serial radiofónico, su versión en dibujos animados a cargo de Max Fleischer y, ya en 1948, su correspondiente serial cinematográfico, dirigido por Spencer Gordon Bennet y Thomas Carr, y protagonizado por Kirk Alyn, Noel Neill y Tommy Bond.
En los años cincuenta, el hombre de acero llegó a la pequeña pantalla con The Adventures of Superman, serie protagonizada por el malogrado George Reeves.
En 1966 protagonizó nada menos que una comedia musical, It's a Bird, It's a Plane... It's Superman, con libreto de Robert Benton y David Newman, música de Charles Strousse y canciones de Lee Adams.
Pero fue en los setenta cuando, gracias a la tenacidad de Alexander el Ilya Salkind, se inició el proceso de producción de una versión de finitiva de sus aventuras.
Para rodarla, los Salkind acumularon un momunental presupuesto, que permitió contratar a un espléndido reparto encabezado por Gene Hackman, Margot Kidder, Marlon Brando, Glenn Ford, Phyllis Thaxter, Jackie Cooper, Marc McClure, Valerie Perrine y Ned Beatty.
Si en un principio se barajaron los nombres de Robert Redford, Paul Newman o Warren Beatty para protagonizar la película, finalmente se optó por un desconocido, Christopher Reeve, que incluso recibió el beneplácito de su padre en la ficción, Marlon Brando. Incluso John Wayne elogió a Reeve, favoreciendo el ingreso del recién llegado en la realeza de Hollywood.
El guión fue redactado por un equipo de lujo: Mario Puzo, Robert Benton, Leslie Newman y David Newman, que respetaron los parámetros fijados por el cómic.
La historia comienza con la destrucción del planeta Krypton. Un niño es el único superviviente.
Adoptado en la Tierra por los Kent, pronto descubrirá poderes extraordinarios: es invulnerable y puede volar como los pájaros.
Llegado a la edad adulta, abandona Smallville (Villachica), el pueblo de sus padres, y se instala en Metrópolis, donde trabaja como periodista en el Daily Planet. Pero tras su atuendo de tímido periodista se esconde el superhéroe que defenderá a la humanidad de desastres y criminales. Es Superman, el único rival que puede hacer frente a aquellos que, como Lex Luthor, pretenden dominar el mundo.
Cómo se hizo
La preproducción comenzó en 1973. El primer realizador a quien se encomendó el proyecto fue Guy Hamilton. El guión original, firmado por Mario Puzo, David y Leslie Newman y Robert Benton, fue rescrito por Tom Mankiewicz cuando Richard Donner se puso al mando del equipo.
El rodaje se emprendió en 1977 y concluyó en octubre de 1978. Para entonces, buena parte de Superman II se había completado, pero los constantes enfrentamientos entre Donner y los productores concluyeron con el despido del realizador.
Poco se puede añadir a las excelencias del reparto –cuajado de estrellas como Brando, Glenn Ford y Gene Hackman– y aun de la banda sonora de John Williams. Superman es un exceso agradable y bien urdido, sin otra pretensión que la de divertir. Dicho de otro modo: una cinta de ésas que, sin excesivo revuelo, acaban adquiriendo la condición de imprescindibles.
Las peripecias del héroe volador por excelencia son un ejemplo arquetípico de los avances en el campo de los efectos visuales.
Comandaron el equipo de trucajes Colin Chilvers y Roy Field, auxiliados por Les Bowie -el autor de los efectos de "pintura-mate" de Cuando los dinosaurios dominaban la Tierra (1970)-, Derek Meddings, Brian Smithies, Dennis Rich, Bob McDonald y Bob Harman.
Los sistemas empleados para la realización de las aventuras de Supermán combinaron la utilización de maquetas, animación y diversos efectos fotográficos.
Respecto a las posibilidades visuales de la serie, el propio Roy Field argumenta que "Supermán tiene un poder que se lo permite todo... y que nos permite a nosotros realizar ideas cada vez más audaces".
El mayor avance técnico presente en Superman fue el llamado Zoom Óptico. Durante el proceso, el actor -Christopher Reeve en este caso- permanece estático en posición de vuelo ante una pantalla, mientras un proyector refleja sobre ésta una toma del fondo a través de un espejo.
Una cámara rueda a Superman ante el fondo, con la particularidad de que ésta y el proyector cuentan con sistemas de zoom sincronizados. Mientras el zoom del proyector se cierra, con la consiguiente disminución de tamaño del fondo, el zoom de la cámara hace lo contrario, con lo que el tamaño del fondo se mantiene estable a ojos de los espectadores, dando la impresión de que el personaje se acerca hacia el público.
Así, los trucos de vuelo del héroe son, con toda seguridad, los más convincentes realizados hasta el momento ya que, como señala Colin Chilvers "concentramos todos nuestros esfuerzos en hacer volar a Supermán de forma realista... Obviamente ningún ser humano puede volar, pero lo esencial en Superman I era hacer aceptar a la gente la idea de que un hombre puede volar. (...) El éxito del primer film nos hizo creer que habíamos conseguido realizar nuestra ambición, y teníamos entonces (en Superman II) la posibilidad de perfeccionar nuestros métodos. Los sistemas de cables, más fáciles de montar y desmontar, permitían una mayor diversidad de planos. Nos replanteamos enteramente la funcionalidad del brazo articulado, con el propósito de regular los movimientos por ordenador".
Si en Superman I Chilvers y su equipo no utilizaron los sistemas digitales en la medida que muchos pensaron, las siguientes entregas de la serie se sirvieron de los avances de la tecnología informática hasta límites impensables pocos años antes.
Evidentemente, la espectacularidad alcanzada por la trilogía de las Galaxias gracias al concurso de la ILM precisaba de una respuesta adecuada por parte de las otras superproducciones, y esta competencia sólo era posible con el empleo de los ordenadores.
Por desgracia, todos estos avances no estaban presentes en Superman III (1983), mucho más barata y protagonizada por un insoportable Richard Pryor que anulaba todas las posibilidades del guión.
La penúltima cinta dedicada al personaje, Superman IV (1987), producida por la compañía Cannon Group (un caso perdido si hablamos de calidad cinematográfica), hizo deseable que no se siguiera explotando el filón abierto por Dick Donner.
Por otra parte, la prima de Superman (en la ficción, se endiende) también protagonizó su propio largometraje. Supergirl (1984) fue dirigida por el artesano francés Jeannot Szwarc y protagonizada por Helen Slater, Faye Dunaway, Mia Farrow y Peter O'Toole.
Director: Richard Donner
Producción: Alexander Salkind, Ilya Salkind, Pierre Spengler
Guión: Mario Puzo, David Newman, Leslie Newman, Robert Benton, Tom Mankiewicz (no acreditado)
Reparto: Marlon Brando, Gene Hackman, Christopher Reeve, Margot Kidder
Música: John Williams
Fotografía: Geoffrey Unsworth
Montaje: Stuart Baird, Michael Ellis
Distribución: Warner Bros.
Fecha de estreno: 10 de diciembre de 1978
Duración: 143 minutos
País productor: Panamá, Suiza, Inglaterra
Idioma: Inglés
Secuela: Superman II
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