El actor de doblaje como intérprete
La clave de la interpretación consiste en dominar la intensidad. Es decir, matizar la intención requerida de los distintos estados de ánimo del personaje.
Muchas veces, un gesto físico nos puede ayudar a interpretar el gesto sonoro de un actor. Me explico: cuando un actor tiene que doblar una pelea, a veces es bueno lanzar puñetazos al aire para hacer más creíbles los sonidos propios de una reyerta.
Otro ejemplo curioso que une interpretación y respiración es el doblaje de una escena erótica o pornográfica. Este tipo de escenas son estupendas para lograr ese ritmo respiratorio, aunque existe un peligro por el que han pasado la mayoría de los actores que las han realizado: la temida hiperventilación, que llega a provocar mareos y pérdidas de la conciencia.
La interpretación requiere un principio que también podemos extrapolar al arte del doblaje: “La repetición conduce al éxito”.
Todo lo que sea ensayar una y otra vez allanará el camino hacia el éxito. Bien es verdad que esto es extensible a cualquier profesión.
Otro principio interpretativo, éste de orden personal, es: “Afronta una escena desde la sobreactuación, que siempre hay tiempo para ir modulando y rebajar la intensidad”.
Cuando el actor se mueve por esta encrucijada y domina, o cree dominar, la dicción, la respiración y la interpretación, ya está listo para meterse en un estudio de grabación y comenzar a doblar una película.
Pero esto no es tan fácil. La primera vez que un actor se encierra en dicha habitación, se encuentra con los siguientes elementos: una pantalla donde se proyectará la película, un atril iluminado por una pequeña luz, un guión, un micrófono y la mesa del director de doblaje, también iluminada. Será este último quien supervise la grabación.













































































