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Mar05222012

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Teoría e historia del doblaje - El doblaje, ¿un arte?

Índice de Artículos
Teoría e historia del doblaje
Interpretación y sincronización
El doblaje, ¿un arte?
Impostación, lectura y respiración
El actor de doblaje como intérprete
El proceso de doblaje
Modalidades del doblaje
Orígenes del doblaje
Consolidación del doblaje
Todas las páginas

El doblaje, ¿un arte?

Otro binomio ampliamente debatido es el de arte-industria. Pienso que el doblaje conlleva interpretación, aunque no por ello podemos obviar el engranaje industrial en el que está incluido. Pero ¿por qué ambas líneas no pueden ser complementarias? ¿Acaso no puede existir arte dentro de la industria?

Un cuidado doblaje materializa una buena interpretación, y una buena interpretación eleva el nivel artístico de una producción.

Otra cosa bien distinta, y alejada de esta dicotomía, es lo que han expresado muchos críticos e historiadores. A su modo de ver, el doblaje sería el talón de Aquiles que imposibilita el crecimiento de nuestro cine. Ante esto, no quiero ser dura con la cinematografía nacional, pero la existencia del arte del doblaje no es un factor de peso para que el público no conecte con las películas españolas.

Calificar al doblaje como “piedra de toque” de nuestra industria supone desenfocar las críticas. Menospreciar la función social y artística del doblaje es dejar de exigir un esfuerzo a quien realmente lo tiene que acometer: nuestros guionistas, directores y productores, que se amparan en la palabra “crisis” como mal vitalicio, y no como revulsivo del cine español.

Teoría y técnica del doblaje

En Cantando bajo la lluvia, Debbie Reynolds debate con Gene Kelly la supremacía del teatro frente al cine mudo. Al final, sentencia: “Interpretar a un personaje es interpretar con gestos, pero también con palabras”. Nelly, sin bajar la guardia, sigue aludiendo a las pocas posibilidades del cine parlante frente al mudo. No obstante, algo en su interior le dice que la época muda tiene los días contados.

La difícil combinación entre lenguaje e imagen ha experimentado una evolución paulatina. Un progreso que primero se enfrentó al conservadurismo de la industria cinematográfica, pero que posteriormente fue tan unánimemente asumido que son muy pocos los cinéfilos que conservan el placer de ver una película muda.

Lenguaje (sonido) e imagen se vincularon en el cine parlante. Ello aparejó el desarrollo del doblaje, que aporta un matiz globalizador a una sociedad en la que la gran industria de la imagen es americana.

Es poco probable que el espectador, después de ver una película, se pregunte quiénes son los dobladores, o valoren las muchas horas que se emplean en doblar una película. Resulta aún más improbable que se cuestionen los méritos de su técnica.

Cosa lógica, por cierto, porque el nivel del arte del doblaje es tan bueno en España, que es comprensible que no llame la atención. Pero no por ello dejaré de destacar la dificultad que implica.

Si sirve de algo mi experiencia, les contaré que mi relación con el doblaje comenzó diez años atrás. Fue entonces cuando me matriculé en un curso de dicha disciplina. Constó de dos partes muy bien diferenciadas: una primera en la que se trabajó la dicción y la interpretación, y una segunda, mucho más práctica, centrada en el estudio de grabación.

El trabajo de dicción fue muy intenso. Los trabalenguas ocuparon la totalidad de las clases, unidos a útiles ejercicios de relajación y respiración.

La interpretación corrió pareja a la lectura expresiva de dichos trabalenguas… Todavía recuerdo este enunciado para trabajar la dicción de la elle: “Illanes Bellido / el niño callado / lloró por el daño del paño sellado”. Debíamos repetirlo con tono de sorpresa, de dolor contenido, e incluso de una forma tan hilarante que casi nos hacía saltar las lágrimas.

Estos juegos contribuyeron a mejorar mi dicción, y lo que es más importante, a pronunciar todas y cada una de las letras, sin omitir ninguna.

Parece fácil ¿verdad? Pero a veces no se consigue. Estamos tan acostumbrados a no escucharnos que a veces unimos vocales y pronunciamos unos diptongos que en la audición de una película harían chirriar nuestros oídos.

Les propongo un entrenamiento. Si quieren adquirir una correcta pronunciación, entre otros ejercicios, formen varios grupos de vocales, y al leerlos, deténganse abriendo y cerrando mucho la boca en cada vocal.



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