
En Lumberton el cielo es tan claro y plácido como el alma de sus habitantes. Al menos, eso parece. Pero Jeffrey Beaumont (Kyle MacLachlan) descubre una oreja humana en un descampado, y de ahí en adelante, el infierno se desata en la tierra.
Jeffrey ve cómo él y su novia, Sandy Williams (Laura Dern) , hija del jefe de policía local, se ven arrastrados a una aventura perversa, en la que todos los ingredientes de la novela hardboiled se concentran en un cóctel seco y agitado.
Tipos como la etérea cantante Dorothy Vallens (Isabella Rossellini) y el brutal Frank (Dennis Hopper) forman parte de ese inframundo que se oculta más allá de las paredes pintadas de blanco y las tartas de manzana.
"Mi infancia –dice David Lynch– fueron casas elegantes, calles con árboles, el lechero, construir fuertes en el patio de atrás, volar aviones, cielos azules, vallas de madera, hierba verde, cerezos. La América media como tiene que ser. Pero el cerezo rezuma resina, a veces negra, a veces amarilla, y millones de hormigas rojas se arrastran por él. Descubrí que si uno observa más de cerca ese mundo hermoso, siempre encuentra hormigas rojas por debajo. Como yo crecí en un mundo perfecto, las otras cosas componían un contraste. Veía las cosas en primeros planos exagerados. En uno, por ejemplo, la saliva se mezclaba con sangre. O en planos largos de un entorno pacífico. Tenía cantidad de amigos pero me encantaba estar a solas mirando los insectos que bullían en el jardín" (David Lynch entrevistado por Chris Rodley en David Lynch por David Lynch, Alba Editorial, 1998).
"Cuando completó El hombre elefante, Lynch ya se había convertido en una de las jóvenes promesas del cine estadounidense. Ahora bien, no fue aquel un momento especialmente feliz en lo que concierne a decisiones profesionales: defendió un proyecto irrealizable, Ronnie Rocket, y además se permitió rechazar la oferta de George Lucas para dirigir El retorno del Jedi (1983). Consiguió con ello ganarse cierta fama de arbitrario, que trató de limitar aceptando la dirección de otro largometraje de gran presupuesto, Dune. En 1963 la revista Astounding SF había publicado el relato “El mundo de Dune”, convertido dos años más tarde por su autor, Frank Herbert, en una saga novelística de gran éxito. En 1972 el productor Arthur P. Jacobs se hizo con los derechos de la novela, que a su muerte pasaron a ser propiedad de Michel Seydoux. En un principio iba a ser Alejandro Jodorowsky el responsable de dirigir el proyecto, que contaría con un reparto compuesto por Orson Welles, Gloria Swansom, Charlotte Rampling, Mick Jagger y Alain Delon. El equipo de diseño estaba integrado, entre otros, por los dibujantes H.R. Giger y Jean Giraud "Moebius". Pero cuando la financiación del film se hizo imposible, el productor italiano Dino de Laurentiis compró en 1980 los derechos de la novela y encargó su versión cinematográfica a Ridley Scott , quien declinó la oferta. La hija de Laurentiis, Raffaella, halló en David Lynch un adecuado sustituto, y así fue como el joven director se vio al mando de un enorme equipo de setecientos técnicos, cincuenta actores y 20.000 extras. La filmación, iniciada el 30 de marzo de 1983, transcurrió en los Estudios Churubusco, en México, agitada por constantes presiones. Tanto se criticaron en su momento los resultados, que con el tiempo Dune se ha convertido en un film a redescubrir, lleno de momentos de interés, sobre todo en el terreno estético. El fracaso comercial de Dune puso en entredicho la carrera de Lynch, quien quiso resarcirse con Terciopelo azul (1986), un curioso homenaje al cine negro que tenía cualidades que lo acercaban a los universos de Kafka y Buñuel. Kyle MacLachlan, un recuperado Dennis Hopper y la casi debutante Isabella Rossellini protagonizaban una historia que se iniciaba con el hallazgo casual de una oreja cercenada y luego derivaba a entornos de violencia y fetichismo. Tan personal era la propuesta que los teóricos del postmodernismo encontraron en Lynch valores inesperados, sintomáticos de un periodo en que los géneros iban demostrando su invalidez. De acuerdo con esa etiqueta postmoderna, Lynch se dedicó a ofrecer nuevas muestras de su arte, como la colección fotográfica que realizó en 1988 con la colaboración de Linda Mason y Paul Gobel, Estructuras aníminas postmodernas” (Guzmán Urrero, Enciclopedia Universal Multimedia, Micronet, 1997).
"Como la oreja amputada que encuentra el joven Jeffrey –escribe J.G. Ballard–, la valla blanca y el pájaro mecánico que anuncia un retorno a la moralidad, Blue Velvet es una broma constante y brutal, El Mago de Oz vuelto a filmar con guión de Franz Kafka y decorados de Francis Bacon”.
Sinopsis
A partir del fortuito hallazgo en un descampado de una oreja cercenada semi-oculta por cuantiosas y viscosas hormigas, un joven inicia una investigación que se inicia espoleada por la curiosidad, pero acaba convirtiéndose en un caso de necesidad.
Dirección: David Lynch
Guión: David Lynch
Fotografía: Frederick Elmes
Música: Angelo Badalamenti
Montaje: Duwayne Dunham
Dirección artística: Patricia Norris
Productor: Fred Caruso
Intérpretes: Kyle MacLachlan, Isabella Rossellini, Dennis Hopper, Laura Dern, Dean Stockwell, Hope Lange, George Dickerson.
Producción: De Laurentiis Entertainment Group
David Lynch · EEUU · 1986 · V. O. subt. cast. · Color · 120' · 35 mm
Copyright de ficha técnica y sinopsis © IVAC La Filmoteca. Institut Valencià de l'Audiovisual i de la Cinematografia. Reservados todos los derechos.
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