The Horror of Party Beach surge del mestizaje entre dos subgéneros de moda en los sesenta: el horror film y el beach party film.
Del Tenney, su director, imaginó a los jóvenes bañistas de la Costa Este siendo atacados por mutantes radiactivos. La cinta resultante creó escuela, y de hecho, inició un ciclo que culmina con Monster from the Surf (1965), más confusa aún, si cabe, que sus predecesoras.
"Los productores de The Horror of Party Beach, por ejemplo –escribe Stephen King–, eran dos propietarios de un autocine en Connecticut que vieron la oportunidad de ganar pasta rápidamente en el circo de las películas de horror de bajo presupuesto (al parecer el razonamiento fue que si Nicholson y Arkoff con AIP podían ganar X cantidad de dólares haciendo películas de serie B como churros, entonces ellos podrían ganar X2 cantidad de dólares produciendo películas de serie Z). El hecho de que crearan una película que anticipaba un problema que acabaría siendo muy real diez años más tarde fue únicamente accidental... pero un accidente, como el de Three Mile Island', que quizá debía pasar necesariamente antes o después. Me resulta bastante divertido que esta granulosa película de rock and roll y horror de bajo presupuesto llegara con su contador Geiger a la zona cero mucho antes de que a nadie se le ocurriera imaginar El síndrome de China (The China Syndrome, James Bridges, 1979). A estas alturas debería resultar evidente que todos estos círculos se solapan y que, antes o después, siempre llegamos de nuevo a la misma estación central, la estación central que conduce al territorio de la pesadilla masiva americana" (Danza macabra).
Como sugiere King, en los sesenta, la serie B domina el circuito de los autocines y las salas de programa doble. Merecen ser reseñados títulos tan entrañables como Viaje al séptimo planeta (1961), de Sidney Pink, en la que los protagonistas viven un accidentado viaje a Urano o 12 to the Moon (1960), de David Bradley.
Alan V. Iselin, propietario de una cadena de drive-ins, forjó una fortuna produciendo películas de bajo presupuesto en las que se el terror y la música surf atraían a un público no demasiado exigente.
Buen ejemplo de este subgénero es la película Marte invade Puerto Rico (1965), protagonizada por un indescriptible engendro marciano.
Mientras tanto, en Dallas, la productora del tejano Larry Buchanan distribuye tres de sus éxitos: Mars need Women (1966), The Eye Creatures (1965) y Curse of the Swamp Creature (1966).
Sus personajes compiten en surrealismo con aquel letal pepino de Venus aparecido en The X From Outer Space (1967) y con el híbrido de pollo y lagarto que protagonizaba Zontar, The Thing From Venus (1966).
Pero, sin duda, la faceta más encantadora de la serie B de los sesenta es aquella que nace de aunar los temas propios del género con otros extraidos del mundo infantil.
Así, aconsejado por Forrest J. Ackerman, David L Hewitt dirigió en 1964 El Mago de Marte, una versión libre de El Mago de Oz protagonizada por John Carradine, y Nicholas Webster realizó Santa Claus Conquers The Martians (1964), película cuyo argumento narra el secuestro de Santa Claus por parte de un grupo de marcianos que quieren alegrar la vida a sus retoños.
Director: Del Tenney
Producción: Del Tenney
Guión: Richard Hilliard
Reparto: John Scott
Fotografía: Richard Hilliard
Montaje: Leonard De Munde, David Simpson
Distribución: 20th Century Fox, Regal Films y Dark Sky Films
Fecha de estreno: 1 de junio de 1964
Duración: 78 min
País productor: Estados Unidos
Idioma: Inglés
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