Fruto de la colaboración entre el animador Ralph Bakshi y el genio de la ilustración Frank Frazetta, Tygra: Hielo y Fuego (Fire and Ice) fue distribuida por 20th Century Fox con la esperanza de atraer a los seguidores del género de espada y brujería, una fórmula de moda tras el estreno de Conan el Bárbaro.
Con un diseño de personajes inspirado en las obras de Frazetta, el equipo técnico quiso dotar de realismo a esta aventura, y por ello empleó generosamente el rotoscopio, que permitía transpasar al dibujo animado la naturalidad de los movimientos humanos.
El guión fue encomendado a Gerry Conway y a Roy Thomas, y la razón para ello fue que ambos eran los guionistas de la serie Conan en el sello Marvel Comics.
«Quería usar todos mis personajes conocidos», recuerda Frazetta, «tal como aparecían en mis pinturas, La mujer pantera y todos los bárbaros. Yo le dije: «Suena muy bien. ¿Cuánto? Me lo dijo y, chico, no estaba nada mal. Lo único que teníamos que haber hecho era una película con éxito y yo me habría hecho rico. Fácil ¿no? No fue una película mala, pero tampoco perfecta. Tenía cosas buenas y cosas malas, pero yo no me hago plenamente responsable. Creo que al menos era bastante buena para atraer a los jóvenes. Tenía mucha acción. Pero Ralph no consiguió colocarla en muchas salas y la película no llegó muy lejos». Con guión de los escritores de cómics Roy Thomas y Gerry Conway, Fire and Ice fue un ambicioso intento de trasladar las fantasías de Frazetta a la pantalla grande. Él disfrutó trabajando con los animadores, los actores y los especialistas, y con todo el proceso creativo que requiere una película. Pero, aunque Fire and Ice contenía algunos fondos muy logrados (muchos de ellos pintados por James Gurney, que más tarde alcanzaría gran éxito con sus libros de Dinotopía) y algunas escenas de batallas de gran efecto, la película fue un desastre financiero» (Frank Frazetta. Maestro del Arte Fantástico, Evergreen, 1999).

«Intentando aproximarse de nuevo al público de la contracultura, rodó Los hechiceros de la guerra (1977), una película donde, intercalando secuencias reales y animadas, quedaba expuesto el ideario pacifista que defendían los movimientos contrarios a la guerra de Vietnam. La historia, ambientada en un mundo de elfos y magos, ofrecía interesantes novedades tecnológicas que sirvieron de preludio al filme más ambicioso de Bakshi, El Señor de los Anillos (1978).
Mientras que Los hechiceros de la guerra sólo costó dos millones de dólares, el largometraje El Señor de los Anillos, producido por Saul Zaentz, alcanzó un presupuesto de ocho millones de dólares. A la hora de adaptar parte de la trilogía “El Señor de los Anillos”, de J.R.R. Tolkien, Bakshi contó con el escritor Peter S. Beagle. Desde el punto de vista técnico, esta película destacó por el uso continuado del rotoscopio, un mecanismo que permitía reproducir mediante la animación tomas rodadas previamente por actores reales. Finalmente, aunque la película contenía secuencias muy dinámicas y realistas, su guión confuso, que no podía abarcar la complejidad de la obra original, decepcionó a sus espectadores. No obstante, los beneficios obtenidos en taquilla resultaron substanciosos.

El enorme esfuerzo que condujo a El Señor de los Anillos llevó a Bakshi a tomarse un periodo de descanso. De ahí que se concentrase en sus labores de pintor al óleo. Una de sus exposiciones más celebradas tuvo lugar en la galería de Ulrica Cantor, en Los Ángeles. Posteriormente, volvió al medio cinematográfico. Tras la buena acogida de American Pop (1981), Ralph Bakshi llegó a un acuerdo con el ilustrador Frank Frazetta, muy conocido por sus pinturas dedicadas al género de la fantasía heroica. Juntos desarrollaron el largometraje de animación Tygra: hielo y fuego (1983), que agradó notablemente a los aficionados a dicho género» (Guzmán Urrero, Enciclopedia Universal Multimedia, Micronet, 2000).

Sinopsis
Tygra Hielo y Fuego está ambientada en el futuro cuando el mundo sufre grandes cambios. Una edad de hielo amenaza el planeta. La humanidad se ha refugiado en los volcanes para enfrentarse al despiadado frío, pero los glaciares que avanzan no son un fenómeno natural.
Son el arma y la casa de Nekron, el Señor del Hielo, y de sus infrahumanos. Se trata de los enemigos del buen Rey Jarol, quien vive en las tierras cálidas de los volcanes, en su fortaleza.
El volcán y el glaciar, el fuego y el hielo, van camino del enfrentamiento. Sólo les separa una jungla ecuatorial y un llano dorado.
Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.
Copyright de sinopsis e imágenes © Manga Films. Reservados todos los derechos.
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