Ultimátum a la Tierra (The Day the Earth Stood Still) se inspira libremente en Farewell to the Master, del escritor Harry Bates. Sin duda, una de las referencias más memorables de esta cinta es aquella frase con que se desactivaba Gort, el gigantesco robot alienígena: Klaatu barada nikto.
El Proyecto Grudge de las Fuerzas Aéreas Norteamericanas (1949) trató de investigar estos fenómenos, pero fracasó en el empeño... seguramente porque, en el fondo, todo era una operación para encubrir experimentos militares que nada tenían que ver con los extraterrestres.
En todo caso, los OVNIs, como expresiones arquetípicas de difícil catalogación, navegaban por la fantasía popular de un modo que sólo el cine supo apreciar en toda su intensidad, tanto en su lectura subsconsciente como en su dimensión estética.
Siguiendo estas premisas, la Twentieth Century Fox lanzaba Ultimátum a la Tierra (The Day The Earth Stood Still, 1951), de Robert Wise, una lúcida metáfora cuyos postulados políticos no coincidían con los presupuestos ideológicos más frecuentados por las producciones del momento.
En la película, una nave espacial aterriza en Washington. Klaatu (Michael Rennie), el alienígena que la tripula, es defendido por su enorme robot de la hostilidad del los soldados que rodean la nave. Klaatu es conducido a un hospital y allí expresa su deseo de ver al presidente para hablar con él de la paz del universo.
Al comprobar que la ansiada entrevista no es posible, se evade del hospital y toma una habitación en la pensión de Helen Benson (Patricia Neal).
Delatado por el novio de Helen, es herido y salvado por Gort (Lock Martin), el robot. Durante la reunión de científicos convocada por el doctor Barnhardt (Sam Jaffe), Klaatu advierte a la humanidad que en el momento en que la Tierra afecte a la paz de otros planetas será destruida.
En Ultimátum a la Tierra el enemigo mortal no es el alienígena –léase el extranjero, el diferente–, sino el hombre mismo, con toda su capacidad destructiva.
Al margen de este valor, válido en su contexto, pero no únicamente en él, la película se detiene en narrar con intensidad un eje argumental que, afinando sus connotaciones cristianas, recuperó Robert A. Heinlein en su novela Forastero en tierra extraña.
Ultimátum a la Tierrra es una excepción en su época: una hermosa excepción que pone de manifiesto el pacifismo a través de la ficción especulativa.
"Lo que se pone en tela de juicio –escribe Carlos Nolla– es en realidad la actitud misma del hombre que, inconscientemente, camina hacia su autodestrucción. La exposición de estas ideas por medio de una narración que podría parecer infantil, es efectiva y digna gracias a la labor inteligente de Robert Wise. Los elementos fantásticos que aparecen en el film son presentados con una majestuosa sobriedad. Así el imponente platillo volante posado Junto al Capitolio y la figura del robot, para cuya confección se prepararon dos trajes de espuma de caucho, uno con cierre por delante y otro por la parte de atrás, que eran utilizados según el ángulo de filmación, con lo que se consiguió el efecto deseado de solidez y hermetismo, dando al robot un aspecto impresionante. Para animarlo se contrataron los servicios de un caballero de más de dos metros de altura que trabajaba como portero en un cine de Hollywood, el famoso Chinese Theatre. La talla del caballero en cuestión, la falta de movilidad que el traje le permitía y las esperas cada vez que debla cambiárselo causaron más de un problema durante el rodaje y forman parte del anecdotario de una magnífica cinta en que el trucaje y los efectos especiales, notablemente conseguidos, se unen a un contenido argumental de fuerza suficiente para ofrecernos una de las más interesantes cintas de ciencia-ficción realizadas por Hollywood." (Terror Fantastic, nº 18, marzo de 1973)
Director: Robert Wise
Producción: Julian Blaustein
Guión: Edmund H. North, Harry Bates (argumento original)
Reparto: Michael Rennie, Patricia Neal, Billy Gray, Hugh Marlowe, Sam Jaffe, Francias Bavier
Música: Bernard Herrmann
Fotografía: Leo Tover
Montaje: William H. Reynolds
Distribución: 20th Century Fox
Fecha de estreno: 28 de septiembre de 1951
Duración: 92 minutos
País productor: Estados Unidos
Idioma: Inglés
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