Clint Eastwood, además de suponer, como bien saben los productores, un impacto seguro para la taquilla, es un hombre de cine que colabora decisivamente en aquellos proyectos en los que interviene.
Seguramente esta reflexión se hace Jeff Bridges cuando le llaman de la productora de Eastwood, Malpaso, para interpretar el personaje de Lightfoot en la cinta Un botín de 500.000 dólares a las órdenes de Michael Cimino.
Hay que buscar el origen de este título en un rodaje anterior, cuando Clint Eastwood rueda, bajo la dirección de Ted Post, Harry el fuerte (1973), con un guión escrito por John Milius y por el jovencísimo Michael Cimino.
De la posterior peripecia cinematográfica de Cimino es de donde nace la cinta que nos ocupa, ya que Eastwood, que sabe lo que es ser un debutante creativo y luchador, y también lo que significa aprender de buenos maestros –ahí está la época en la que interpretaba al protagonista de la teleserie Látigo (1959) con directores como Jack Arnold, Christian Nyby y el propio Ted Post–, decide que su nuevo amigo, con sólo treinta y un años, sea el director de su siguiente película, basada en un guión que también ha escrito.
"Admiro profundamente a Eastwood –dice Jeff Bridges– porque no sólo actúa sino que dirige, produce, es propietario de un restaurante y sabe mantenerse en forma".
No sorprende que la relación entre Eastwood y Bridges durante el rodaje de Un botín de 500.000 dólares sea excelente. Sin embargo, sus métodos de trabajo difieren.
Aparte de la diferente forma de plantear la pura actuación, sin demasiados ensayos previos, Bridges tiene que enfrentarse con el criterio conservador de Eastwood, que no quiere malgastar demasiadas tomas, algo a lo que Bridges no está acostumbrado.
Todo ello no impide que Clint Eastwood, con la amabilidad que le es propia, modifique ligeramente sus planes para dar seguridad a su compañero de reparto.
De este modo, cuando Bridges no está conforme con su interpretación, Eastwood sonríe y advierte a Cimino: "¡Dale al chico otra toma!" Y es que, como bien sabe Bridges por su padre (el gran Lloyd Bridges), el talento no va reñido con el buen humor.
La película cuenta con secundarios tan efectivos como Harry Dean Stanton o Joe Spinell quien, por cierto, es uno de los intérpretes más eclécticos de Hollywood, con actuaciones en obras de Shakespeare y títulos tan diversos como Rocky (1976) o la sangrienta Maniac (1980).
Por cierto, aunque Eastwood y él conservan el humor durante todo el rodaje, hay un momento muy concreto del rodaje en que Bridges lo pierde.
"Cuando estaba disfrazado de mujer –señala el actor– me miraba al espejo y lo que contemplaba era una espantosa versión de mi hermana Cindy".
Pese a este malestar por travestirse en la ficción, el joven recibe la satisfacción de ser nominado nuevamente por la Academia en la terna de mejores actores secundarios del año.
Tras este reconocimiento, no hay muchas novedades en el siguiente título en que el actor interviene: Vidas sin barreras (1975), que a pesar de estrenarse con pretensiones de comedia inteligente, no alcanza como película todo lo que su interesante guión hacía adivinar, seguramente a causa de Frank Perry, su director, un hombre no excesivamente dotado para el cine, desconocedor, según la crítica, de los más elementales recursos del ritmo cinematográfico.
Este rodaje es muy especial para Jeff, ya que significa el comienzo de su noviazgo con la que hoy es su mujer, Susan Geston.
"Ella trabajaba en el rancho que aparece en Rancho Deluxe (1975) –comenta el actor–. Tenía unos maravillosos ojos oscuros y no me la podía quitar de la cabeza, así que al final la invité a cenar. Ella se negó, porque estaba convencida de que yo era el típico seductor. Pero finalmente la convencí, al punto que poco después nos casamos".
Si alguien cree en el sueño romántico de Hollywood, esta historia de una joven empleada como doncella en el rancho-hotel Chico Springs que se enamora de una estrella de cine desafía la fantasía de no pocos guiones.
Sin salir de la fantasía del Oeste, Jeff retoma su carrera tras este acontecimiento personal con un papel de escritor metido a vaquero en la primera edad del cine.
La película Corazones del Oeste (1975) viene firmada por el irregular director Howard Zieff, quien no logra sacar todo el partido que el guión de Robert Thompson hacía suponer.
La ficha artística revela algunos secundarios excelentes, también desaprovechados por Zieff: Alan Arkin, protagonista de Trampa 22 (1970) y El inspector Clouseau (1968), apenas sí obtiene algún momento brillante de su personaje, Kessler, y lo mismo cabe apuntar acerca de Donald Pleasence como A.J. Netz.
Durante el rodaje de esta cinta, Lloyd y Dorothy Bridges visitan con frecuencia los platós para comprobar cómo su hijo, poco a poco, mejora su capacidad interpretativa.
Y así, tan satisfechos, no dudan a la hora de permitir que la prensa les fotografíe abrazados al joven actor, que sube con decisión los escalones de la fama.
Producción: United Artists / Malpaso.
Director: Michael Cimino.
Intérpretes: Jeff Bridges, Clint Eastwood, George Kennedy, Catherine Bach y Geoffrey Lewis.
Sinopsis
John "Thunderboolt" Doherty es un atracador retirado, cuyo agudo ingenio y nervios de acero lo han convertido en un maestro de su profesión. sin embargo, está a punto de volver a la actividad criminal con un nuevo socio: "Lightfoot", un joven vividor cuya energía y exuberancia ofrecen al veterano una nueva perspectiva de vida.
Su objetivo: el aparentemente impenetable Banco de Montana. Tras formar una alianza incómoda con los antiguos compinches de "Rayo", trazarán un plan increíble que pondrá a prueba su fortaleza... y amistad.
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