Batgirl Año Uno
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- Category: Cómic
- Creado en 19 Enero 2012
- Published: 19 Enero 2012
Antes de que el Joker se cruzara en su camino, antes de convertirse en Oráculo, una talentosa y entusiasta joven llamada Barbara Gordon se enfundó por vez primera el disfraz de Batgirl. Todo un desafío, cuyo buen término dependía de su habilidad para ocultarle la verdad a su padre, el comisario de policía de Gotham City, mientras ponía todo su empeño en hacerse merecedora del consentimiento y la aprobación del Caballero Oscuro.
Tras Robin: Año uno y Nightwing: Año uno, los guionistas Chuck Dixon y Scott Beatty continúan explorando los orígenes de los aliados del Hombre Murciélago. En esta ocasión le toca el turno a Batgirl, quien en las páginas de este tebeo tratará de demostrar que está más que capacitada para marcar la diferencia en la lucha contra el crimen.
Una historia repleta de acción y diversión, en la que sobresale el impresionante trabajo realizado por los españoles Marcos Martín, Álvaro López y Javier Rodríguez como dibujante, entintador y colorista, respectivamente.
Scott Beatty, uno de los guionistas de Batgirl: Año uno, esta retrospectiva sobre Batgirl, nos cuenta cómo fue la cocción de la obra, un nuevo lanzamiento de Planeta DeAgostini que nos muestra los motivos que arrastraron a Barbara Gordon a esconderse tras la máscara y convertirse en la contrapartida femenina del Hombre Murciélago.
«¡Ni lo sueñes, Chico Maravilla! –escribe Scott Beatty–Estas son las fatídicas palabras que el comisario Gordon le dirige a un embobado Robin cuando el escudero del Caballero Oscuro se encuentra accidentalmente con una desenvuelta y testaruda pelirroja en la azotea de la comisaría de Gotham City. Es una frase que aparece en una de las últimas páginas de Robin: Año uno, mi primera colaboración con mi amigo y “batófilo” Chuck Dixon, cuya obra en solitario dentro del Batcanon ya era legendaria antes de que decidiéramos iniciar lo que se convertiría en una “trilogía” de aventuras protagonizadas por los ayudantes del murciélago en su primer año de actividad.
Aunque no lo sabríamos hasta un tiempo después, la amonestación del comisario Gordon sería la semilla que más tarde se convertiría en Batgirl: Año uno, el arco central de nuestra trilogía. Si alguien nos lo preguntase, tanto Chuck como yo diríamos que es nuestro favorito.
No quiero echaros a perder la historia, pero sí puedo deciros que durante la planificación de esta miniserie Chuck y yo nos mantuvimos firmes en nuestra decisión de que arrancase con el origen canónico de Batgirl en Detective Comics núm. 359, editado por DC Comics en 1967. En aquella primera historia, el paso de Barbara Gordon de ciudadana concienciada a justiciera era resultado de un fatídico encontronazo con el malvado Polilla Asesina en un baile de disfraces benéfico. Inspirada por Batman, Babs se confecciona su propio traje y una identidad secreta y frustra los planes de Polilla de secuestrar al multimillonario Bruce Wayne para después pedir un rescate por él. Todos sabemos quién es él cuando cae la noche...
La idea central de esa historia sigue siendo la misma. Digamos que Chuck y yo analizamos a fondo los motivos de Barbara Gordon para vestir capa y capucha y librar su guerra personal contra el crimen. Como veréis en estas páginas, Batman no fue el único justiciero de Gotham que inspiró a Babs. También seréis testigos de la metamorfosis de Polilla Asesina, un delincuente fracasado que se vuelve más peligroso cuando se ve atenazado por la desesperación. Si lo juntamos con otro mal bicho –Luciérnaga, cuyo incendiario origen se relata también en estas páginas–, ya tenemos la base para un siniestro enjambre.
Y eso no es todo. En nueve números, Chuck y yo describimos la primera (y quizá la última) incursión de Batgirl en la batcueva, la colaboración con una futura Ave de Presa y una persecución a toda velocidad bajo las peligrosas calles de Gotham City, cuando Batgirl forma equipo con el citado Chico Maravilla en una carrera en batmoto para derrotar a Blockbuster en los túneles del metro de Gotham.
Chuck y yo escribimos Batgirl: Año uno en un tiempo récord (para nosotros, quiero decir), principalmente porque la historia se iba escribiendo sola. Para nosotros, nuestra colaboración siempre ha sido... única. En algunas entrevistas he comparado nuestro proceso de creación con una historia de Strange Sports Stories que recuerdo con cariño, una antología de extrañas aventuras atléticas editada por DC. En una de las historias, un tenista profesional descubre horrorizado que está jugando contra su eterno rival con una granada en lugar de una pelota de tenis. Es más, su rival ni suda ni se cansa y es... agarraos... ¡un robot!
La escritura de Batgirl: Año uno fue algo así. Yo escribía varias páginas y se las enviaba a Chuck por correo electrónico. Una hora después (o muy poco rato, en todo caso), Chuck me devolvía más páginas. Yo le escribía notas en una esquina –como que Batgirl se cayese de lo alto de un edificio sin una batcuerda– y lo retaba a que escribiese algo para salir de esa. ¡Y lo hacía! Cada uno intentaba superar lo que el otro había escrito... y eso contribuyó a que la historia alcanzase una intensidad dramática y emocional que, en parte, la convirtió en una de las favoritas de los lectores y (esperamos) fue la razón de que Wizard Magazine la nombrase la mejor miniserie de 2003 en sus premios anuales.
Esta no es más que una historia entre bambalinas, y sería un descuido no nombrar a nuestro “otro” colaborador, el incomparable Marcos Martín, que –con la colaboración de Álvaro López en la tinta y de Javier Rodríguez en el color– convirtió nuestros guiones en una obra de arte. Os aseguro que Marcos, que ya colaboró fugazmente en Robin: Año uno, realizó en estos nueve números uno de los mejores trabajos de su carrera. Sus primeros bocetos también sirvieron para inspirarnos a Chuck y a mí a la hora de convertir el origen de Batgirl en algo memorable. Hablo por todos nosotros cuando digo que espero que después de leer esta novela gráfica, nos deis la razón.» (Scott Beatty)
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