Conan es hoy un personaje con una mitología creciente. En cualquier conversación cinéfila, y no digamos en esas nostálgicas tertulias de amantes del cómic, aún resiste el encanto del guerrero cimmerio. No puedo decir lo mismo de los maravillosos y no tan conocidos relatos de su creador, Robert E. Howard, pero... ¿acaso ser más famoso que su padre literario no concede a Conan la etiqueta de leyenda popular?
El héroe, además de musculoso y bravo, es, por encima de todo, un aventurero con el destino a su favor. Por eso el guionista Timothy Truman lo caracteriza como un caballero andante –todo lo brutal que ustedes quieran– que sobrepone la sagacidad y el honor a sus virtudes de superestrella del wrestling.
En esto Truman sigue rigurosamente la caracterización descrita por Howard. Es más, en la saga de Conan. La leyenda, editada por Dark Horse desde 2004, el guionista recupera los relatos howardianos y se mantiene fiel a su argumento.
En este quinto tomo, disfrutamos de uno de esos cuentos, Villanos en la casa, soberbiamente ilustrado por Tomás Giorello, que a mitad del volumen toma el relevo del dibujante habitual de la serie, Cary Nord.
Una cosa está clara: cuando Howard escribió Villanos en la casa (Rogues in the House) sabía a qué público dirigirse. Una audiencia castigada por la depresión económica, con escasas perspectivas, ávida de maravillas, de escenarios exuberantes, intrigas imposibles y personajes con cierta sensación de pecado. Era engañarse. Pero ese engaño brillaba mágicamente en la depresiva oscuridad de aquellos años.
El cuento que nos ocupa se difundió en la revista Weird Tales en enero de 1934. Por su fondo terrorífico, reapareció en el volumen recopilatorio Skull-Face and Others (Arkham House, 1946).
No obstante, su verdadera popularidad se debe a una reedición en el primer libro de la colección Conan (Lancer, 1967). Digo esto por que Frank Frazetta, el maestro del arte fantástico, ilustró aquella portada con un óleo sobre cartulina en el que Conan trataba de hundir su espada en el bestial Thak, un vigoroso simio cubierto con una capa roja.
La misma historia fue adaptada por Roy Thomas y Barry Smith en Conan the Barbarian #11, pero la versión de Truman y Giorello no se queda atrás.
De hecho, una de las razones por las que tiene tanto interés reside en su homenaje a Frazetta. Quédense con este detalle: ese Thak que rugía en la mítica portada de Lancer es el mismo que atraviesa estas viñetas.
Voy a terminar de teclear este artículo elogiando un detalle muy grato: pese a que Nord y Giorello intercambian sus pinceles, la calidad del volumen es homogénea, y salvo pequeños matices, casi no se aprecia esa transición. Una vez más, esta saga acredita su formidable nivel creativo y artístico: algo nada habitual en los tiempos que corren.
Sinopsis
El cimmerio se encuentra atrapado en las intrigas de una ciudad-estado en la que los poderosos serán capaces de cualquier cosa por conservar lo que han robado.
Cuando un joven noble idealista ofrece a Conan la libertad a cambio de un favor, Conan no duda en aceptar y se sumerge en un laberinto en el que deberá luchar para mantener no sólo su palabra, sino su propia vida.
Ficha editorial
Conan: La leyenda HC Nº 05: Villanos en la casa
Edición original: Conan #37, 38, 41-44. USA
Fecha de edición: enero de 2012
Guión: Timothy Truman
Dibujo: Cary Nord, Tomàs Giorello
Tinta: Cary Nord
Color: Dave Stewart
Formato: Libro cartoné, 152 págs. a color.
18,95€
Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.
Copyright de imágenes y sinopsis © Planeta-DeAgostini Cómics. Reservados todos los derechos.
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