Flash de Geoff Johns
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- Category: Cómic
- Creado en 20 Enero 2012
- Published: 20 Enero 2012
Geoff Johns es uno de los autores más consagrados de DC Comics. Arquitecto del presente, futuro y, en ocasiones, del pasado. Su estilo le ha llevado a convertirse en el guionista más aclamado por pública y crítica de los últimos años e incluso Warner lo ha contratado para escribir y producir la película de Flash. Y es su etapa al frente de la vida de Wally West junto al dibujante Scott Kolins lo que recopila este impresionante omnibus. En la línea de La muerte de Superman y JLA de Grant Morrison llega Flash de Geoff Johns y Scott Kolins. Una obra que recoge una historia de principio a fin alabada por la crítica como una de las mejores etapas de Flash en toda su historia.
«Corría el año 1955 –escribe Toni Boix– y la industria del comic book se debatía entre consolidarse o desaparecer, buscando una fórmula de éxito que asegurase su perpetuación e hiciese frente a las muchas dificultades que le suponían la rivalidad de la televisión, el código de autocensura que hubo de imponerse en 1954 para acallar los recelos de una opinión pública modelada por el mccarthismo y el traslado del grueso de la población a nuevas zonas residenciales alejadas de los distribuidores tradicionales de cómics. Salvo la franquicia del Hombre de Acero, que aguantaba el tirón gracias al positivo influjo de la serie televisiva The Adventures of Superman, nada parecía funcionar lo suficiente como para garantizar que las pocas editoriales que todavía se mantenían en el negocio tuviesen un funcionamiento empresarial vigoroso. Fue entonces cuando, en una reunión para decidir los contenidos de una revista de protagonismo variado llamada Showcase, los editores de National Periodical Publications –luego rebautizada como DC Comics– tuvieron a bien darle una nueva oportunidad a Flash, uno de los muchos superhéroes que tras la Segunda Guerra Mundial habían sufrido el paulatino ocaso que llevó a la casi práctica extinción del género. Julius Schwartz, el editor que debía liderar aquel cometido, quiso partir absolutamente de cero, conservando solo el nombre del personaje y su velocidad extrema tras considerar que los cómics únicamente los leían chicos de ocho a doce años y que, por tanto, la audiencia del momento desconocía totalmente a Jay Garrick, el primer Flash, cuyas correrías hacía ya cerca de cinco años que no se publicaban.
Apresuradamente –y de forma paradójica si lo que se buscaba era evitar las referencias al pasado– Schwartz puso a trabajar en el proyecto a algunos de los autores que en su día se habían ocupado de las últimas historietas protagonizadas por Jay Garrick. El guionista y editor Robert Kanigher perfiló las características del nuevo héroe, más por su agilidad para levantar una historia que no porque Schwartz y él tuviesen planteamientos cercanos sobre cómo debía construirse un relato. Por su parte, el dibujante Carmine Infantino –según él mismo explicaría mucho después en el contexto de una disputa judicial con DC Comics– recicló para la ocasión una antigua propuesta suya destinada a la prensa que debía llamarse Captain Whiz and the Colors of Evil y así se produjo el alumbramiento gráfico de Flash y su Galería de Villanos.»
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