Historia de la caricatura en Japón
La comicidad habitual en las pinturas japonesas realizadas en el estilo caricaturesco tobae, prefigura desde tiempos antiguos el auge que la sátira y el humor iban a tener en el dibujo de aquel país a lo largo de los siglos venideros. Entre fines del XVIII y principios del XIX, numerosos artistas de pintura sobre tabla (ukiyo-e) darán muestra de su eficacia en la caricatura.
Retratando a diversos actores del teatro kabuki, el pintor Tôshusai Sharaku recurre a la estilización de los rasgos faciales, exagerando la gestualidad y pronunciando en extremo aquellos detalles físicos más característicos. Se hace también presente la caricatura en las escenas de costumbres retratadas por Kawamura Bunpô y en los cuadros festivos de Saitô Shuho y Nishimura Nantei.
En el mismo período cabe situar la obra Mono fumando en pipa (1827), de Kawamura Kihô, que recuerda en gran medida el dibujo de caricaturistas occidentales como Tenniel o Grandville. No obstante, destaca sobre los creadores mencionados la obra de Katsushika Hokusai, quien elaboró hacia 1834 una serie de grotescas caricaturas que diversos especialistas definen como antecedente directo del manga o cómic japonés.
Con la llegada a la ciudad de Yokohama del dibujante británico Charles Wirgman, la sátira gráfica de mediados del XIX recibirá un nuevo empuje, pues este artista fundará la primera revista nipona dedicada al humor y la caricatura, The Japan Punch.
Esta publicación cederá paso en 1905 a Tokyo Puck, revista de humor íntegramente realizada por artistas japoneses y dirigida por el caricaturista político Rakuten Kitazawa, origen de una escuela de caricaturistas en la que destaca Ippei Okamoto, ligado profesionalmente al diario Asahi Shimbun.
Otro artista extranjero, el francés George Bigot, publica en el primer tercio de siglo el diario satírico Tobaé, uno de los varios que fueron apareciendo hasta los años treinta. Precisamente en esa década desarrollan su trabajo caricaturistas como Jun Iwamatsu y Ryuichi Fokoyama.
Estos y otros dibujantes popularizarán hasta tal extremo el recurso de la caricatura, que ésta se irá integrando de forma natural en el lenguaje del cómic japonés, peculiar precisamente por esta característica: incluso en las historietas menos frívolas, los creadores incluirán viñetas con imágenes caricaturescas de los personajes protagonistas.
Tratándose de creaciones para adultos, esta alternancia del realismo gráfico con el empleo de la caricatura más extremada es prácticamente única en el cómic internacional.
Ilustración: Thomas Nast. El secretario de interior Carl Schurz vacía el buró indio en el Departamento de Interior. Caricatura publicada en Harper's Weekly, el 26 de enero de 1878.
Esta es una versión expandida de varios estudios anteriores. En particular, incluye citas de varios artículos que escribí entre 1996 y 2001 para la Enciclopedia Universal Multimedia, de Micronet. Asimismo, contiene algunas reflexiones y referencias que publiqué en los libros Perspectivas de la comunicación audiovisual (2000) y La cultura de la imagen (2006).
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