House of Mystery se encuentra en la encrucijada entre la realidad y la fantasía desde tiempos inmemoriales. Todo el que llegue hasta ella es bienvenido… pero no todos los que entran pueden salir. Descubre cinco almas perdidas que, en contra de su voluntad, han hecho de la Casa su hogar. Ellos te enseñarán sus pasadizos perdidos y sus habitaciones más siniestras… siempre que no mueran intentando escapar. Afortunadamente, la Casa solo atrae a los mejores cuentacuentos, que pagan sus consumiciones con historias . Desde mundos extraños a dimensiones desconocidas del tiempo , los clientes no se cortan y comparten historias llenas de terror, hambre, carne y asesinatos.
El propio Matthew Sturges nos abre la puerta de esta casa misteriosa. Junto a Bill Willingham, es quien guioniza este nuevo lanzamiento de Vertigo, en el que el misterio es el habitante principal y la casa es el terrorífico escenario que le da cobijo. House of mistery: un thriller de fantasía firmado por grandes autores del medio, del que podemos ir abriendo boca con las cinco primeras páginas de la historia, que te ofrecemos aquí en exclusiva.
«Atravieso con cuidado la puerta con piernas extrañas –escribe Matthew Sturges– y entro en un bar en el que me asaltan miles de aromas. Está allí, esperándome… y noto que me pongo rojo. Siempre tiene el ceño fruncido. ¿Qué tierna sonrisa esconderá a la espera de que la gracia de un amante la libere?
Ann Preston. Reina de los piratas. Mi amor secreto.¿Sabrá siquiera mi nombre? No mi nombre verdadero, sino el que uso aquí. ¿Lo sabrá?
Elegí una forma humana por mera curiosidad. Un caballero vino a matarme, como hacen a veces. Después de arrancarle de cuajo el brazo de la espada le dije que le dejaría marchar si me contaba una buena historia. Dijo que tenía una fascinante; que la había escuchado en un lugar secreto, una taberna en la que se paga con relatos.Y la historia era muy buena, realmente. Pero me lo comí igualmente.
No buscaba el amor cuando le robé la apariencia. De lo contrario habría sido más selectivo. Así que cuando entre por primera vez en la casa misteriosa mi apariencia era de lo más normal. Escuché unas cuantas historias y tomé una serie de bebidas burbujeantes. Encantador, sí, pero no me resultaba novedoso. Me encogí de hombros y me levanté para marcharme.
Entonces la vi.Cuando mis ojos se llenaron de Ann Preston me di cuenta de golpe de mi recién adquirida humanidad. Noté cómo se me erizaba el vello y una especie de calor (como nunca antes había sentido) me embargó el cuello, las orejas y las mejillas. Descubrí con desagrado que la carne humana es inseparable del deseo. Hasta ese momento de mi vida, las únicas cosas que había deseado eran la sangre pura y los tesoros brillantes. Pero ambas cosas eran, ahora, poco más que baratijas ante las gracias de Ann Preston que, en ese instante, reducía a puñetazos de forma elegante a un cliente escandaloso.
Ahora, años después, me siento en la taberna con indiferencia estudiada e intento no mirarla ni muy directamente ni durante mucho rato.
- Buenas noches -dice Harry, el barman. Tiene ojos amables pero un semblante duro. Sin duda es muy guapo. De haber robado su apariencia, puede que ya me hubiera atrevido a hablar con Ann.Me mantiene la mirada.- ¿Necesitas consejo, amigo? -dice amablemente. Niego un poco incómodo con la sensación de que de nada me servirían sus consejos.- Creo que no es tu tipo -me lanza una mirada de… Dios, ¿es compasión?- Ann es bonita y buena persona pero… -se detiene buscando la palabra- Es muy dura. ¿Sabes a qué me refiero?
Siento cómo me hierve la sangre humana. A punto estoy de contarle la verdad a Harry. Podría decirle que mis escamas son más duras que el diamante, que mis dientes pueden cortar el acero y que con una sola bocanada podía reducir su bar a cenizas. Pero no lo hago por miedo a que me veten la entrada. ¿Cuánto tardaría en volverme loco si no pudiera volver a verla?
-Lo entiendo -musito y miro la cerveza. Le devuelvo la mirada y digo:- Pero un hombre tiene derecho a soñar, ¿verdad? Harry retrocede durante un momento. Ha visto en mis ojos algo que no le gusta. Seamos honestos: ha visto algo que le aterra. Ha visto mi alma a través de los ojos humanos que gasto y se ha estremecido.No creo que entienda lo que ha visto. El momento pasa y recupera la compostura magistralmente.- En serio -dice,- pareces un buen tipo y Ann se te comería vivo.Se me acerca y me da unas palmaditas en el hombro, tras lo que me sirve otra cerveza.- Invita la casa.
Puede que algún día esta charada sea demasiado para mí. Puede que aúne toda la magia que hay en mi fiero fuero interno y secuestre a Ann para llevármela de los confines de este lugar. La llevaría a mi guarida y la obligaría a que me amase. Haría que tocase mis brillantes escamas y, al menos, me temiese. Podría hacerlo. Y lo haría si fuera necesario.Puede que algún día lo haga. Pero hoy no. Me acabo la cerveza, me despido de Harry y me dirijo a la salida. Está en la puerta. Cerca de mí… Mi corazón late desbocado… Si alargase la mano podría tocarla… enredar mis dedos en su pelo.
- Buenas noches, Ann -digo tocándome el sombrero. Me mira, me taladra con su mirada y refunfuña. Ese sonido me resultaría celestial en sus aposentos.
Al poco deja de mirarme y soy consciente de que ya se ha olvidado de mí.Quizá algún día. Pero hoy no, amor mío.» (Matthew Sturges)
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