Nada hay nuevo bajo el sol, dice el Eclesiastés. Y eso mismo se puede señalar sobre Alan Moore. De hecho, entre los elogios de los que pueda merecer al referirnos a La Liga de los Caballeros Extraordinarios (The League of Extraordinary Gentlemen, 1999) no figura el de innovador.
En los cómics, sobre todo en el género superheroico, se denomina crossover al cruce de varios personajes que protagonizan distintas colecciones, o a un evento editorial cuya línea argumental hay que seguir en distintas series.
Esto no es sólo un invento de los editores para subir las ventas. Podemos remontarnos unos milenios para toparnos con el hipotético crossover original: las peripecias de Jasón y los Argonautas en busca del vellocino de oro. En esa epopeya se dieron cita algunos de los mayores campeones y semidioses de la mitología griega: Jasón, Hércules, Teseo, Orfeo, Cástor y Pólux...
Desde el alba de los tiempos, los hombres han loado las hazañas de sus héroes –míticos, ficticios o reales– más sobresalientes: desde el citado Jasón hasta los componentes de la Liga de la Justicia (Superman, Batman, Wonder Woman y otros), pasando por el Rey Arturo y los caballeros de la mesa redonda. En suma, ciclos narrativos con los que está emparentado el cómic escrito por Moore e ilustrado por Kevin O'Neill.
Sin pretensión de exhaustividad, sirvan estas líneas de repaso de los antecedentes más directos de dicho tebeo.
Al presentar en La Liga de los Caballeros Extraordinarios las aventuras de algunos de los más eminentes personajes de la ficción victoriana de aventuras, el guionista británico no ha hecho más que continuar con esa tradición milenaria de los rapsodas que loaron antiguas gestas.
Desde principios de la década de los noventa del pasado siglo, Moore ha escrito varios guiones, en diferentes momentos y circunstancias, con una serie de coincidencias formales respecto a La Liga…, obras que pueden englobarse dentro de una corriente independiente dentro de su bibliografía.
Su principal elemento distintivo es el uso de figuras icónicas reelaboradas, por motivos de copyright, a partir de los distintos universos superheroicos, y que Moore recrea en nostálgicas tramas de un clasicismo ortodoxo, añadiéndoles nuevas dosis de madurez y realismo.
En dicha corriente, que podríamos calificar como pastiche, cabría incluir títulos como 1963, revisión de los personajes de la edad de oro de Marvel Comics en los años sesenta; Supreme, el vergonzante clon de Superman perpetrado por Rob Liefeld, al que Moore dota de una majestuosidad que en ocasiones querría para sí el Hombre de Acero original; o Tom Strong, aproximación al aventurero fantacientífico Doc Savage, a.k.a. El Hombre de Bronce.
Publicada bajo el sello America`s Best Comics, al igual que Tom Strong y otros títulos de Moore, La Liga… fue la serie que más expectativas creó entre el público.
En ella, el guionista nos narra la creación de un grupo de agentes al servicio de la Corona para hacer frente a una grave amenaza contra el Imperio británico.
Dicho grupo lo componen Mina Murray (personaje tomado de Drácula, de Bram Stoker), Allan Quatermain (Las minas del rey Salomón, de H. R. Haggard), el dual Dr. Jekyll / Mr. Hyde (El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, de R. L. Stevenson), el Hombre Invisible (a partir del personaje homónimo de H. G. Wells) y el capitán Nemo (Veinte mil leguas de viaje submarino, de Jules Verne).
Entre los villanos, tenemos al Profesor Moriarty (la némesis de Sherlock Holmes, creado por Arthur Conan Doyle) y al Dr. Fu-Manchú (el perfido oriental ideado por Sax Rohmer). Este último, por cierto, no es un personaje victoriano, y en el cómic se le denomina simplemente como el doctor, por cuestiones de copyright, aunque es perfectamente identificable.
Además del elenco protagonista, la serie está repleta de referencias y homenajes a cientos de personajes y obras de la literatura victoriana, lo cual exige una lectura pausada con el fin de que no le pasen desapercibidos al lector.
De hecho, el volumen de referencias es tal que el autor y estudioso Jess Nevins empezó a publicar anotaciones para el cómic en internet, que posteriormente fueron recopiladas en el volumen Heroes and monsters, que incluye diversos textos teóricos sobre la obra y los personajes.
Una saga en tres volúmenes
Advierta el lector el repóquer de autores victorianos que Moore lleva en esta mano: Stoker, Haggard, Wells, Stevenson y Conan Doyle. Cinco monstruos de las letras que coincidieron en el momento de mayor expansión política, económica y cultural de Gran Bretaña, acompañados por ese francés genial que es Verne.
Hay que reconocer que el tío Alan apuesta a caballo ganador.
La Liga… es una competente y entretenida aventura, aunque lejos de las cotas de calidad alcanzadas por otros títulos de Moore como V de vendetta o Watchmen.
No obstante, las ventas fueron bastante notables, hecho que ha propiciado tres secuelas más y una adaptación cinematográfica que casi nada tiene que ver con el tebeo original.
El segundo volumen (The League of Extraordinary Gentlemen, Volume II, 2002-2003) sitúa al grupo haciendo frente a la invasión marciana de La guerra de los mundos de H. G. Wells. Cuando concluye esa aventura, La Liga se disuelve.
La siguiente entrega, subtitulada El dossier negro (The League of Extraordinary Gentlemen: Black Dossier, 2007), no es propiamente el tercer volumen aunque forme parte de la saga. Está ambientada en la Inglaterra de la década de 1950, tras la caída del régimen socialista del Gran Hermano (léase 1984 de George Orwell, y por favor, que nadie lo confunda con un descerebrado reality show).
En este caso, Moore bucea en la cultura popular británica hasta mediados del siglo XX. Contiene historieta y prosa casi en la misma proporción, con torrentes de información sobre el pasado de La Liga, los diferentes avatares del grupo, las contrapartidas de otras naciones y trazas de sucesos pasados y futuros aún por narrar.
Este dossier sólo se ha publicado en Estados Unidos. Según la versión oficial, se debe a cuestiones de derechos que afectan, fuera de Norteamérica, a ciertos personajes.
Century
De Century (2009-2012), el tercer volumen, sólo se ha editado la primera de las tres entregas de que constará, cada una de ellas situada en un momento diferente del siglo XX. Esta vez, distintas formaciones del grupo intentarán detener un apocalipsis sobrenatural.
Los tres capítulos previstos, de 72 páginas cada uno, son What Keeps Mankind Alive (ambientado en 1910, doce años después de la invasión marciana, con Jack el Destripador y el detective Thomas Carnacki como invitados de lujo), Paint It Black (ubicado sesenta años después del primer episodio y once después de The Black Dossier, durante el apogeo del Swinging London, con la aparición estelar de Jerry Cornelius –cortesía de Michael Moorcock– y de algún que otro personaje del Monty Python's Flying Circus), y por último, Let It Come Down, cuya acción transcurre en el Londres actual.
Todo ello nos aleja de la ficción victoriana y eduardiana, y nos conduce paulatinamente a un homenaje contracultural que refleja los gustos personales de Moor (desde el hippismo a la New Wave). Con todo, el catálogo de personajes resulta igualmente sugestivo, y abarca creaciones tan notables como Dan Dare y los viajeros lunares de Georges Méliès.
Precedentes y referencias
Para encontrar el antecedente más directo de La Liga… no es necesario abandonar el mundo del cómic. Basta con retroceder a 1996, año en que la editorial Caliber Press publicó la miniserie de cuatro números The Searchers.
Sin ninguna relación con la película homónima del maestro John Ford (Centauros del desierto), el cómic narra cómo diversos autores –entre ellos Arthur Conan Doyle y Edgar Rice Burroughs–, son convocados en el Museo Británico de Londres, donde un libro con propiedades místicas hace que los personajes literarios de su creación cobren vida.
Por sus páginas desfilan figuras como el Profesor Challenger (El mundo perdido, de Conan Doyle) o el anónimo protagonista de La máquina del tiempo (H. G. Wells), además de descendientes del capitán Nemo o Moriarty.
La creación de Colin Clayton, Chris Dows y Art Wetherell es un tebeo mediocre, sin ninguna aportación significativa de guión o dibujo; condenada al limbo del olvido a día de hoy, salvo como una nota a pie de página.
No obstante, en su momento disfrutó de una secuela, sin mayor trascendencia que su predecesora.
Mayor empaque tiene la novela El año de Drácula (Anno Dracula), de Kim Newman. Dicho libro –un pastiche encantador en el que el fatidíco Conde acaba gobernando Inglaterra– nos lleva a otra conclusión, y es que los antecedentes con mayor pedigrí del cómic de Moore hay que buscarlos en la literatura. Muy especialmente, en el conjunto de creaciones literarias y académicas acumulados en torno a la familia Wold Newton.
Copyright del texto © José Luis González. Reservados todos los derechos.
Copyright de la portada de "The League of Extraordinary Gentlemen, Volume III: Century" © Kevin O'Neill, Top Shelf Productions / Knockabout Comics. Reservados todos los derechos.













































































