Cuando Marvel Comics publicó esta miniserie en 1994, la crítica y el público elogiaron de inmediato la labor del guionista Kurt Busiek y el sensacional trabajo de Alex Ross. Sin duda, el paso del tiempo no ha perjudicado a esta historieta, a la que podemos considerar, sin temor a equivocarnos, toda una obra de arte.
Aunque tal vez sea un dato de poca importancia para el lector actual, me interesa destacar que Marvels apareció en un mercado que ya había perdido la costumbre de homenajear a los héroes.
Por aquellos días, las revisiones existenciales, las parodias y las distopías amenazaban con transformar el panteón de los superhumanos en un nuevo capítulo de las obras completas de Freud.
Comprar un tebeo de este tipo ya no era sólo cosa de niños –y eso conviene agradecerlo–, pero el precio de esta sofisticación había sido la pérdida de la inocencia.
Los motivos de haber olvidado esa emoción ingenua que antaño justificaba la lectura de un cómic Marvel son diversos, y éste no es el momento para detallarlos. Quédense con esta idea: Marvels suponía un retorno a la magia por la vía más sentimental, y por consiguiente, más directa y efectiva.
Me refiero, claro está, a la nostalgia.
Fíjense: la historia ideada por Busiek transcurre entre 1939 y 1974. A través del trabajo de un reportero gráfico –ese tipo común y honesto llamado Phil Sheldon–, asistimos a la aparición y apogeo de los mutantes.

El objetivo de Sheldon inmortaliza momentos irrepetibles, que forman parte de nuestra memoria como lectores: el combate entre la Antorcha Humana y Namor, el compromiso del Capitán América con los aliados en la Segunda Guerra Mundial, la aparición de grupos como los Cuatro Fantásticos, Los Vengadores y la Patrulla X, la desconfianza causada por los primeros mutantes, el prodigio tecnológico inventado por Tony Stark, el matrimonio entre Reed Richards y Sue Storm, la amenazante presencia de Silver Surfer y de Galactus o la muerte de Gwen Stacy.
Cada página, más allá de lo obvio, incluye otras referencias en segundo plano, reconocibles por los más veteranos como si fueran guiños de complicidad.
Con todo, al margen de la buena arquitectura narrativa de la obra, es el arte de Alex Ross lo que la convierte en un punto y aparte en la narrativa gráfica del cómic contemporáneo.
Su impacto tuvo consecuencias. En 1995, Warren Ellis presentó Ruins, una miniserie de dos números, ilustrada por Terese Nielsen, Cliff Nielsen y Chris Moeller, y planteada como una versión distópica y tenebrosa de Marvels, esta vez con ingredientes caricaturescos.
Pese a la excelente recepción y su triunfal reconocimiento en los Premios Eisner de 1994, Marvels ha tardado en ampliarse a través de una secuela. Fue en 2008 cuando se anunció esta continuación, que lleva por título Marvels: Eye of the Camera y cuenta con Jay Anacleto en su apartado pictórico.
Sinopsis
Contiene Marvels 0-4 USA
¡La obra maestra que dio a conocer a Alex Ross (Tierra-X) y catapultó a la fama a Kurt Busiek (Los Vengadores)!
Un emocionante recorrido por los momentos que sirvieron para forjar el Universo Marvel bajo la visión única del fotógrafo Phil Sheldon.
Desde los orígenes de los superhéroes a la trágica muerte de Gwen Stacy, de la llegada de Galactus a la Guerra Kree-Skrull, de la irrupción de los mutantes a la boda de Reed Richards y Sue Storm... ¡Los Prodigios están aquí!
Ficha editorial
Coleccionable Marvel Héroes 17
Marvels: La era de los prodigios
Libro en tapa dura. 208 páginas.
Guión: Kurt Busiek
Dibujo: Alex Ross
Precio: € 9.99
Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.
Copyright de sinopsis e imágenes © Marvel Comics. Cortesía de Panini España. Reservados todos los derechos.
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