"Mutts", de Patrick McDonnell
- Detalles
- Category: Cómic
- Creado en 10 Octubre 2008
- Published: 10 Octubre 2008
- Escrito por Begoña Pérez Ruiz
El dibujante e ilustrador Patrick McDonnell nació en 1956, en Nueva Jersey, en el seno de una familia italo-irlandesa.
Sus padres se conocieron siendo estudiantes en la Cooper Union Art School. Tanto McDonnell como sus hermanos crecieron en un ambiente donde el arte era una actitud habitual. Con razón dice el artista que dibujar, para él, es una forma de meditación.
Aunque cursó estudios en la School of Visual Arts, está convencido de que un autor de cómic nace, no se hace. Cuando contaba siete años, escribió una carta a Charles Schulz, el creador de Snoopy. Les aclaro que Schulz es uno de sus autores de tiras cómicas favoritas y supone una influencia permanente en su obra.
En dicha carta, Patrick McDonnell se permitía sugerirle al maestro la posibilidad de que Snoopy contara con un compañero gatuno. Lo que son las cosas: éso es lo que el joven autor hizo al crear Mutts.
Mutts es un cómic de prensa, y por consiguiente, pertenece a un género muy apreciado en Estados Unidos. Lo habitual es que esas tiras sean en blanco y negro, reservándose la historia en color para el dominical. McDonnell, poseedor de un estilo minimalista, pero de una enorme fuerza expresiva y emotiva, es feliz trabajando con ese formato.
Mutts cuenta la amistad de un perro (Earl) y un gato (Mooch). Como bien indica su autor, esta historia es una celebración de lo sencillo. Rememora lo entrañable y lo familiar del día a día.
En las historias de Mutts, McDonnell se muestra como un gran amante y defensor del medio ambiente y de los animales. Sus personajes, sin abandonar el humor, son capaces de transmitir claros mensajes en este sentido.
La filosofía de la obra queda plasmada en un mundo donde animales y hombres conviven en un hermoso equilibrio. Y aunque McDonnell es activista de diversos organismos protectores de animales, sus tiras jamás enfocan ese problema directamente, con moralina.
En sus viñetas dominicales, McDonnell también hace referencia a otro de sus grandes maestros, E.C. Segar, el autor de Popeye. Pero abundan otras alusiones a los cómics de Dick Tracy y a los tebeos de superhéroes (Hulk, Superman, Flash, Los 4 fantásticos, Hellboy…).
Hay más homenajes que podemos rastrear en Mutts: portadas míticas de discos de Elvis y Jimmi Hendrix entre otros. Carteles de películas como El hombre invisible, de la Universal. Obras de pintores como Dali, Magritte, Ando Hiroshige, Toulouse-Lautrec, Norman Rockwell, Thomas Hart Benton, Katsushika Hokusai. Carteles de propaganda de la Rusia comunista. La publicidad de unos conocidos cereales. Incluso la famosa portada del libro El principito.
Muchos autores de tiras suelen usar una misma ilustración como viñeta separada que introduce la tira del domingo. McDonnell, como ya hiciera el gran George Herriman, padre de la genial Gata Loca (Krazy Kat, 1913), prefiere no optar por algo fijo.
Herriman es, probablemente, la mayor infuencia en la obra de McDonnell. De hecho, el creador de Mutts y su esposa escribieron un libro sobre la obra de Herriman.
La primera tira de Mutts apareció el 5 de septiembre de 1994. No tardó en calar profundamente en lectores y críticos, y enseguida recibió numerosos y prestigiosos premios.
Ya se han publicado en Estados Unidos varios libros recopilatorios: MUTTS (1996), Cats & Dogs (1997), More Shtuff (1998), Yesh! (1999), Our MUTTS (2000), A Little Look-See (2001), What Now (2002), I Want To Be The Kitty! (2003), Dog-Eared (2004), Who Let The Cat Out? (2005), Everyday MUTTS: A Comic Strip Treasury (2006), Animal Friendly: A MUTTS Treasury (2007), Call of The Wild: A MUTTS Treasury (2008), MUTTS Sundays (1999), Sunday Mornings (2001), Sunday Afternoons (2004) y Sunday Evenings (2005).
Las aventuras de Mooch y Earl han sido leídas en 20 países. Con ese éxito en la mochila, McDonnell se embarcó hace años en la aventura de publicar libros para niños (y no tan niños, afortunadamente). El primero de ellos, The gift of nothing, fue editado en España por la editorial Serres bajo el título de Nada. Este es, sin duda, su mejor libro infantil publicado hasta el momento: una obra maestra, contraria al consumismo desaforado, cuyo valor más positivo es la amistad incondicional de sus protagonistas, Mooch y Earl.
En 2006 McDonnell publicó otro libro, Arte (Arte), publicado en España también por Serres. Esta vez no aparecen los personajes de Mutts. El protagonista es un niño con una particular visión de lo que es el arte.
Las criaturas de Mutts reaparecen en otros libros infantiles de McDonnell, aún no publicados en España: Just like heaven (2006) y Hug time (2007).
Las tiras cómicas de Mutts han tenido una irregular distribución en España. Forum y Planeta DeAgostini comercializaron doce comic-books y dos tomos apaisados. Posteriormente, la editorial Devir emprendió una cuidadosa tirada de los libros recopilatorios.
Junto a Calvin y Hobbes, Mutts se sitúa entre las obras maestras del cómic de prensa. Por su simpatía, su personalidad y su tono entrañable, se trata de una lectura muy recomendable para niños mayores de ocho años. Y por qué negarlo: también para público de todas las edades.
Sinopsis
Mooch, el gato, como buen felino, es egoísta, glotón y vago. En apariencia, sólo es capaz de amar a su calcetín rosa. Earl, el perro, es un animal más responsable, agradecido y amable. Está enamorado de su dueño, al que se dirige como “mi Ozzie”.
Los humanos “propietarios” de estos divertidos animales –Ozzie, el dueño de Earl, y el simpático matrimonio de ancianos formado por Millie y Frank, a quienes Mooch “permite que vivan con él”– también forman parte de la historia. Todos ellos viven divertidas peripecias y expresan pensamientos de gran profundidad.
Hay otros personajes destacables. Por ejemplo, Butchie, el carnicero, siempre atento a que nuestros protagonistas no le roben. El perro guardián y fiero que, en el fondo, es todo corazón. Sourpuss, un gato gordinflón que odia cuanto le rodea. Woofie, un perro bobalicón que es todo lo contrario…
McDonnell puebla con otras bestias (peces, pájaros, ardillas, hasta un cangrejo) este zoológico sin jaulas. Dicho escenario viene a ser un reflejo del ambiente en el que vive el autor. Por eso éste prefirió respetar la naturaleza de cada animal y, dentro de lo posible, evitar las representaciones antropomórficas.
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