
Geoff Johns continúa revisando las aventuras de Superman desde una perspectiva clásica e integradora, perfectamente plasmada en el fabuloso grafismo de Gary Frank.
Cualquier guionista puede decidir contra qué villano puede enfrentarse el Hombre de Acero, pero lo que es decepcionante son los pocos autores que saben captar la esencia del viejo superhéroe.
En el caso que nos ocupa, el impacto sentimental se produce tanto por la perspectiva de Johns como por la puesta en escena de su relato.
Después de haber dejado atrás años en los que el kryptoniano ha muerto y ha resucitado, y también ha probado la rabia, la rutina y la impotencia, esta etapa a cargo de Geoff Johns nos hace subir al cielo en el doble sentido de la expresión.
Algunos dirán que cómics como éste deberían estar en la lista de un coleccionista nostálgico. Sin embargo, Superman: Brainiac (Action Comics #866-870, agosto-diciembre de 2008) es mucho más que un homenaje afortunado.
Con las dosis oportunas de melodrama –este es el arco argumental en el que la familia Kent sufre una baja inesperada–, Johns nos atrapa en una historia en la que cada pieza encaja. El héroe se enfrenta a su némesis Brainiac, responsable de la muerte de miles de kryptonianos, y de paso, su prima Supergirl participa en esa misma lucha, que además hace aflorar algunos de sus demonios ocultos.
La herencia de Richard Donner
Esta novela gráfica, más allá de los sucesos que transcurren en la Tierra, incluye pasajes de un gran poderío visual, ambientados en Krypton y Kandor. Lo cual me lleva a recordar que Superman: Brainiac tiene algo de space opera.
Ya he contado en más de una oportunidad que Geoff Johns, por razones profesionales y me atrevería decir que sentimentales, es el digno heredero de Richard Donner. Y si me apuráis, os diré que este álbum tiene muchas influencias de Donner, tanto en su trazado general como en los pequeños detalles que afloran en cada página.
Que nadie diga que hay aquí un soplo de oportunismo. Pese a que los ochenta merecen un revival, Johns no se limita a evocar el espíritu de esa década. El suyo es un reflejo genuino de un tiempo menos cínico que el que nos trae el nuevo siglo. Gracias a su honestidad creativa, toda esperanza de bondad, nobleza y compromiso se encarnan en Superman desde el momento en que nos mira desde estas viñetas.
Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.
Copyright de las imágenes © DC Comics. Cortesía de Planeta DeAgostini Comics. Reservados todos los derechos.
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