Crítica de “Red State” (2012)
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- Categoría de nivel principal o raíz: SECCIONES
- Category: Critica de cine
- Creado en 21 Junio 2012
- Published: 21 Junio 2012
- Escrito por Guzmán Urrero

A todos nos cae bien Kevin Smith. No sólo es simpático y ocurrente. También conoce a fondo nuestros placeres culpables –el cómic, la serie B–, y además nos encantan sus conferencias en universidades y cine-forums. Sin embargo, pese al acierto de su primer film, Clerks (1994), el resto de su carrera cinematográfica ha sido cada vez más decepcionante, y dudo que dentro de veinte años se le recuerde como un director a rescatar. Su última película hasta la fecha, Red State, confirma esa decadencia.
A estas alturas, es posible que hayáis leído estupendas críticas sobre Red State. Tratándose de un film que dirige sus misiles contra el corazón de la América profunda, no me sorprende esa simpatía oportunista. Al fin y al cabo, la imagen de ese país que proyecta el largometraje es tenebrosa y granguiñolesca: adolescentes descerebrados, una secta ultramontana que interpreta cada versículo de la Biblia como una sentencia, servicios del orden corruptos, incompetentes y de gatillo fácil...
Habrá quien diga: ¿Cómo es posible no defender una película que no deja títere con cabeza en su denuncia? ¿Por qué no elogiar un proyecto que confirma nuestros prejuicios más estereotipados sobre Estados Unidos?

El problema es que, hablando de cine, lo más importante no es lo que cuenta una película, sino cómo lo cuenta. Si esto no fuera así, como demócratas, seríamos incapaces de admirar las prodigiosas películas propagandísticas de la Rusia soviética. Y desde luego, no es el caso, porque Eisenstein y otros maestros rusos ensalzaron la Revolución y el régimen de los gulags con mano maestra.
Una vez dicho esto, vayamos al grano. ¿Es Red State una obra excelente? Ni por asomo. En realidad, es un producto de muy baja calidad.
Por supuesto, entendemos su denuncia –bastante obvia y facilona–, pero eso no la redime de sus numerosos defectos. Para empezar, Smith no se decide por un tono narrativo. A ratos, nos hallamos ante una sátira excesiva, que luego muta en aceptable película de terror, para terminar convirtiéndose en una pésimo thriller con intermitencias metafísicas. Todo ello condimentado con los habituales tics del cine indie.
Visto sobre el papel, el guión nos remite a un horror film en toda regla: tres chavales acuden a una cita sexual, sin saber que se trata de una trampa urdida por el líder de una secta radical, el Pastor Abin Cooper (Michael Parks), un tipo escalofriante a quien, por mencionar un solo detalle, el asesinato de homosexuales no le parece una mala idea.
Entre los integrantes de su secta fundamentalista, destaca Sarah Cooper (Melissa Leo, sobreactuando más de lo debido), otro personaje temible y sumido en la histeria, que tiene muy claro lo que habría que hacer con los tres cautivos.
La muerte de un agente del sheriff local –el ingenuo Pete (Matt L. Jones)– complica los acontecimientos de tal modo que acaban interviniendo los federales, al mando de Joseph Keenan (John Goodman).

Como virtudes de la película, sólo puedo mencionar dos: sus escasos momentos de terror y el hecho de que Red State cuenta con dos actores soberanos, Michael Parks y John Goodman, capaces de encandilarnos en cada plano.
El resto es un considerable barullo narrativo que, sin orden ni concierto, acumula situaciones de un interés decreciente.
Red State tiene obvios anclajes en la realidad, como el trágico asedio a la secta de los Davidianos de Waco en 1993. Dado el peso de esta y otras referencias, decepciona aún más el modo en que Smith ha soltado las riendas a la hora de convertir en cine dicho material.
Quizá, en el fondo, el problema es que nos hallamos ante un creador que sabe escribir diálogos ingeniosos y que tiene buenas intenciones, pero que tras la cámara se muestra incapaz de ir más allá de cuatro planos básicos.
No me cabe ninguna duda. Otro lo hubiera hecho mejor. Rob Zombie, los Coen o Sam Raimi, sin ir más lejos.
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Copyright del artículo © Guzmán Urrero, The Cult. Reservados todos los derechos.
Copyright de las imágenes © Harvey Boys, The, NVSH Productions. Reservados todos los derechos.










