"El castor" ("The Beaver", Jodie Foster, 2011)

El castor

Las impecables actuaciones de Mel Gibson, Jodie Foster y Anton Yelchin, muy pegadas a la piel de sus personajes, nos convencen de que la vida es un invento extraño que sólo es soportable en compañía. Insólita, chocante y original, El castor explora una enfermedad –la depresión– a través de una extravagancia que solo parece posible en el cine: un hombre golpeado por ese mal encuentra un aparente consuelo en una marioneta con forma de castor.

En la cinta de Foster, se analizan la institución familiar y ciertos iconos de la vida americana con dureza, humor, compasión, transparencia y electricidad emocional. La suya es una película enfocada hacia un público sin prejuicios, desde luego, pero su rareza no estriba tanto en el estilo narrativo, totalmente clásico, sino en el provocativo material con el que se construye el guión.

Aunque en distintos momentos se rumoreó que Steve Carell o Jim Carrey iban a hacerse con el papel, al final es Mel Gibson quien da vida al Walter Black, principal ejecutivo de una compañía juguetera, padre de familia y víctima de una depresión atroz

La figura de Walter Black –y sobre todo el modo en que éste empieza a usar la marioneta de un castor para comunicarse con el mundo– se le ocurrió al guionista Kyle Killen, un alumno de la Escuela de Cine de la Universidad del Sur de California (USC) que comenzó la historia en forma de relato, luego pensó en convertir ese cuento en novela y finalmente se lo ofreció a una productora.

La enfermedad, inmisericorde, marca el destino de Black, y las oscilaciones que le recorren el alma –y que van de la euforia al intento de suicidio– afectan enormemente a su esposa, Meredith (Jodie Foster), quien ya no reconoce al hombre de quien un día se enamoró.

Cuando el protagonista recurre a la fantasía del castor, todo parece cambiar, especialmente para el menor de sus hijos, Henry (Riley Thomas Stewart), pero también para el mayor, Porter (Anton Yelchin), quien cree que lo mejor que podría hacer su madre es divorciarse.

El castor

Resulta inevitable establecer paralelismos entre Henry Black y el actor que le da vida.

A lo largo de su carrera, Gibson ha demostrado ser un estupendo realizador y un intérprete enérgico y carismático, cuya trayectoria oscila entre la comercialidad y los papeles más exigentes.

Alcohólico desde la adolescencia, el actor es maniaco-depresivo y en numerosas ocasiones se ha dejado llevar por sus demonios personales, alegrando el día al periodismo sensacionalista con declaraciones inaceptables, a medio camino entre el racismo y la homofobia.

Desespera comprobar el modo en que Gibson, con un vodka en la mano, ha sido capaz de proyectar esa carícatura de sí mismo, aireada por periodistas que, sin saberlo, imitan el estilo de Kenneth Anger en su libro Hollywood Babilonia.

Hace veinte, treinta o cuarenta años, la industria hubiera perdonado estos desafueros. Faltas mucho más graves han cometido otras estrellas –desde Robert Mitchum hasta Sean Connery–, y sin embargo, la indignación no ha sido tan duradera. Quizá por ello, un buen amigo del actor, Robert Downey Jr., recuerda el modo en que Gibson le incluyó en el reparto de El detective cantante cuando acababa de salir de la cárcel y ninguna aseguradora cubría su intervención en la película.

En contraste, Zach Galifianakis rechazó a Gibson en el reparto de Resacón 2: ¡Ahora en Tailandia! mientras prefería ignorar que en la misma película interviene Mike Tyson, condenado por violar a una chica de 18 años y con notables problemas para contener su adicción a las drogas.

En la película de Jodie Foster, Gibson acredita que es un actor de sólido registro, pero uno atiende a su interpretación como si se tratara de un psicodrama, y fueran sus fantasmas personales los que realmente salen a escena. Ello proporciona al espectador una experiencia insólita, con grandes dosis de verdad,

El truco de este efecto es tan sencillo y natural como lo es el estilo narrativo de Jodie Foster, una realizadora inteligente, capaz de cambiar de tono –de lo luminoso a lo lúgubre– dentro de una misma secuencia.

No nos engañemos: El castor es una película audaz, casi de arte y ensayo, y su propuesta remite al cine indie, pero contiene momentos de rebosante espontaneidad, que contagian vida incluso cuando se deslizan por el abismo psicológico del que trata salir el protagonista.

Sinopsis

La ganadora de dos Oscar Jodie Foster dirige y coprotagoniza junto al ganador de dos Oscar Mel Gibson El castor (The Beaver), la emotiva historia de un hombre inmerso en un viaje para redescubrir a su familia y reanudar su vida.

Acosado por sus propios demonios, Walter Black fue en otro tiempo un ejecutivo de éxito de la industria juguetera y un hombre de familia, que ahora sufre una grave depresión. Intente lo que intente, Walter no parece encontrar nada que le permita retomar el rumbo de su vida... hasta que irrumpe en ella una marioneta con forma de castor.

 

logonegrolibros

  • La relatividad del relativismo
    Escrito por
    La relatividad del relativismo Algunos pensadores tienen la curiosa costumbre de defender una idea con ardor hasta lograr que signifique lo contrario de lo que en su origen significó. Uno de los éxitos más recientes en este sentido el…
  • Don Julio y el Duque
    Escrito por
    Don Julio y el Duque El almanaque reunió, no sin razones, las fechas de nacimiento de dos músicos americanos en 1899. En Buenos Aires, Julio De Caro; en Washington, Edward Kennedy Ellington, para siempre rebautizado Duke. Destinos similares los esperaban…
  • La era de la locura
    La era de la locura El mundo parece estarse yendo a la mierda. En muchos sentidos, pero hoy quiero referirme a uno muy específico: al preocupante hecho de que nuestra especie está perdiendo lo más valioso que tiene,…

Trestesauros500

logonegrociencia

Cosmos: A Spacetime Odyssey © Fox

Cartelera

Cine clásico

logonegrofuturo2

Cosmos: A Spacetime Odyssey © Fox

logonegrolibros

bae22, CC

logonegromusica

Namlai000, CC

  • Una buena muchacha
    Escrito por
    Una buena muchacha La fanciulla del West de Puccini no es una obra que obtenga la atención que merece, orillada siempre por otros títulos del maestro luqués. Se trata, sin embargo, de una partitura estupenda que permite el…

logonegroecologia

Mathias Appel, CC