"Esperando a Mr. Bridge" (James Ivory, 1990)
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- Categoría de nivel principal o raíz: SECCIONES
- Category: Critica de cine
- Creado en 08 Octubre 2010
- Published: 08 Octubre 2010
- Escrito por Guzmán Urrero
Esperando a Mr. Bridge (Mr. and Mrs. Bridge) supone la primera colaboración de Paul Newman con James Ivory. El actor no oculta su satisfacción: "Se trata de una película de la que estoy muy orgulloso".
"Por otra parte –añade–, no puedo pensar en otros actores con los que trabaje mejor que con Joanne. Tengo que confesar, no obstante, que cuando leí el guión mi primera reacción fue una enorme carcajada. Estaba seguro de que esa historia jamás podría ser una película. Cuando comenzamos, me dije que si siete personas acudieran a verla sería un éxito, que si fuesen doce el éxito sería clamoroso, y si en la sala hubiese doscientos sesenta espectadores la película llegaría más allá de toda expectativa. Esta es una producción en la que no hemos tenido en cuenta las ganancias".
Si la postmodernidad de los noventa ha privilegiado subgéneros como los psycokillers y las comedias para adolescentes, merece la pena destacar un producto como éste, realizado a contra corriente y con un tono que podríamos considerar neoclásico.
Esperando a Mr. Bridge es un retrato prebélico, decadente, amable y esteticista.
Con pesimismo y elegancia, Ivory consigue que los personajes de esta historia reflejen un tiempo perdido, sepultado por ese proceso de aceleración de los acontecimientos que supone la historia de las cuatro últimas décadas.
Si el señor Bridge parece no darse nunca de bruces con la realidad, quienes le rodean sí viven el paso de los acontecimientos dando, de este modo, más dramatismo a su figura.
Como ya vimos, Newman vive esta aventura dramática con pasión. Sólo así y no de otro modo hubiera logrado imprimir tanta humanidad al personaje protagonista.
"Probablemente, sin la presencia del matrimonio Newman el film sería absolutamente distinto, aunque también sea de recibo reconocer que Joanne Woodward roba descaradamente el protagonismo a su marido, no sólo porque su personaje es mucho más agradecido sino porque como actriz envejece con mayor dignidad que el célebre galán, excesivamente cómplice con el hieratismo que caracteriza su personaje.
No por ello, Newman deja de apuntarse personalmente alguna escena brillante o de contribuir al tour de force final" (Esteve Riambau, Dirigido por).
"Al honesto y severo Mr. Bridge todo le desconcierta y le confunde: el psicoanálisis, el snobismo de los partys de los triunfadores, los matrimonios interclasistas de una hija –que acabará mal y vuelta al redil, por supuesto–, los artistas que no buscan empleo y no dejan el arte para el fin de semana. El tratamiento de Ivory no es, quizá por frialdad, el mejor modo de evidenciar la ironía con que se presentan los personajes de Evan
S. Connell" (Carlos García Brusco, Dirigido por).
Ficha técnica
Dirección: James Ivory – Argumento: Basado en las novelas "Mr. Bridge" y "Mrs. Bridge", de Evan S. Connell – Guión: Ruth Prawer Jhabvala – Fotografía (Technicolor): Tony Pierce–Roberts – Música: Richard Robbins – Sonido: Ed Novick – Montaje: Humphrey Dixon – Dirección artística: Karen Schultz – Decoración: David Gropman y Joyce Gilstrap – Vestuario: Carol Ramsey – Maquillaje: Toy Russel-Vanlierop – Producción: Ismail Merchant (Merchant Ivory Productions y Robert Halmi Inc.) para Cineplex Odeon Pictures – Duración: 124 minutos.
Reparto
Paul Newman (Walter Bridge), Joanne Woodward (India Bridge), Saundra McClain (Harriet), John Bell (Douglas Bridge, niño), Robert Sean Leonard (Douglas Bridge), Margaret Welsh (Carolyn Bridge), Kyra Sedgwick (Ruth Bridge), Blythe Danner (Grace Barron), Remak Ramsey (Virgil Barron), Simon Callow (Dr. Alex Sauer), Diane Kagan (Julia) y Austin Pendleton (Gadbury).
Sinopsis
El señor y la señora Bridge forman un particular matrimonio de Kansas.
Ambos proceden de la burguesía local y no reniegan de un elegante aislamiento, particularmente en el caso del esposo.
Este tiene una percepción de la realidad basada en la tradición y la eficacia.
No cree en la aventura ni en la poesía.
A su juicio, las relaciones humanas discurren por veredas bien delimitadas que no es bueno cambiar.
Sin embargo, aunque su mundo interior no varíe, el exterior se encargará de modificar sutilmente algunas de sus convicciones.











