"Eva" (Kike Maíllo, 2011)
- Detalles
- Categoría de nivel principal o raíz: SECCIONES
- Category: Critica de cine
- Creado en 06 Agosto 2011
- Published: 03 Agosto 2011
- Escrito por Kike Maíllo
Eso fue mucho antes de que decidiera que quería hacer cine y estudiar en la ESCAC, la Escola Superior de Cinema i Audiovisuals de Catalunya.
Cuando acabé de estudiar en la ESCAC estaba mucho más enamorado de las historias que de las máquinas, pero seguía soñando con rodar una película ligada a la fantasía, a la ciencia ficción. Pensaba que, con mucha suerte, mi segunda o tercera película podría ser una cinta de robots. Pero enseguida me enteré de que Sergi Casamitjana, productor ejecutivo de Escándalo Films (productora asociada a la ESCAC), estaba intentando impulsar un proyecto de ciencia ficción. Así es como arrancó todo.
Con Martí Roca empezamos a escribir lo que sería la base de los personajes de Eva. Tras varias versiones, nos dimos cuenta de que, si bien los personajes eran interesantes, necesitábamos un núcleo dramático consistente, fuerte y universal. Fue esa razón la que nos llevó a contactar con Sergi Belbel, reconocido dramaturgo catalán y actual director del TNC de Barcelona.
Él, junto a Cristina Clemente, dieron a la película esa base dramatúrgica que creíamos imprescindible. A partir de esa sólida base trabajamos con Aintza Serra en la concreción de cada secuencia para crear el documento final que hemos rodado.
Notas de producción
El género de ciencia-ficción normalmente formula preguntas que proponen nuevas reglas del juego, nuevos mundos. Esos mundos de fantasía, en ocasiones utópicos, en otras distópicos, suelen invitarnos a la reflexión. Cuando empecé a darle vueltas a la idea de realizar una película de ciencia ficción con trasfondo robótico llegué a la conclusión de que lo que más me interesaba era reflexionar sobre la relación entre humanos y máquinas: ¿es posible que los humanos nos lleguemos a sentir tan atraídos o tan próximos a las máquinas, por perfectas y por parecidas a nosotros, que podamos llegar a establecer lazos emocionales tan poderosos como con otros humanos? ¿Se dará en algún momento, en un futuro cercano o lejano, la posibilidad de que nos podamos enamorar o querer a una máquina aun sabiendo que se trata de un emulador? ¿Cómo afectarán esas "nuevas" relaciones a las "viejas" relaciones con humanos? ¿Se dará un fenómeno de progresiva sustitución?
A partir de estas cuestiones nace la trama de Eva. Alex quiere crear un robot tan sofisticado que sea capaz de robar el corazón de una persona.
Realizar una película fantástica implica crear un universo ajeno, distinto al que todos conocemos. Así que pronto tuvimos que empezar a imaginar cómo nos gustaría que fuese el mundo de Eva. Particularmente, andaba hastiado de las propuestas apocalípticas de muchas películas futuristas que describen un mundo oscuro, pantanoso, donde la violencia campa a sus anchas. Desde mi punto de vista, es más interesante plantear un ambiente que, sin llegar a ser perfecto, propusiese una correcta convivencia entre civilización y naturaleza. Por esa razón, el bosque, la montaña y la nieve está tan presentes en la película, dando lugar a una especie de universo ecofuturista.
En esta idea de crear un futuro ligeramente optimista, intentamos también crear un universo en el que se hubiera sabido recuperar o mantener lo bueno del pasado. Algo similar a lo que sucede en nuestros hogares, en los cuales es fácil encontrar utensilios, muebles o prendas de vestir de hace 15, 20 ó 30 años. No nos interesaba recrear un futuro completamente innovador o hightech, ya que queríamos que el público se sintiese como en casa. Así pues, a ese universo de ecofuturismo intentamos añadir también la idea de retrofuturismo.
Creíamos que, con estos dos conceptos, conseguiríamos aproximar el género de la ciencia ficción a un público mucho más amplio, a toda esa gente que le incomoda imaginarse el futuro como algo totalmente distinto, como un lugar excesivamente extraño en el que no se siente identificado. Intentamos, precisamente, generar el efecto contrario propio del género, estableciendo una base muy cercana y reconocible para el espectador introduciendo el condicional. ¿Cómo sería nuestra vida ahora mismo si tuviéramos un robot pululando por casa?
Con la intención de crear ese universo cercano a la vez que innovador recuperamos las formas, las líneas y la estética de un tiempo pasado, concretamente, en la década de los 70 y primeros 80. La película nos habla de la vuelta al hogar de Alex, por tanto, de la nostalgia. Y, para mí, la etapa más nostálgica es la de mi niñez, que coincide con esos finales de los 70 y principios de los 80. Es una época con una estética muy atractiva y en las que, además, se hizo un cine brillante del que es deudor esta película.
Eva transcurre entre montañas nevadas. Una de las razones por las cuales escogimos esos paisajes es porque la nieve resulta exótica para gran parte de nuestro público. Cuando preparaba la película, que combina ese lado frío de la ciencia ficción con una gran parte sentimental, pensé que el tono debía resultar cercano, pero el paisaje podía situarse en un contexto que no fuese del todo familiar. Quizá, de haber sido sueco, la película no se hubiese rodado jamás en la nieve, sino en la playa.
Por ello evitamos también rodar en la nieve de alta montaña, la única que conocemos aquí. Nos propusimos rodar en una estepa nevada, en prados y llanuras nevadas al estilo de las que uno imagina en Canadá o en Nueva Inglaterra (EE.UU). Afortunadamente, encontramos ese tipo de escenario muy cerca de casa, a apenas una hora de vuelo, en la fría estepa suiza de la zona francesa. Concretamente rodamos en Chaux-de-Fonds, en Suiza, y en Panticosa, provincia de Huesca. Esos lugares fantásticos se adecuaban perfectamente a lo que buscábamos, tal y como puede verse en los planos aéreos que rodamos en la película.
Que el ambiente externo fuese tan frío obligaba a que los interiores fueran muy cálidos. La idea de hogar suele ser más evidente cuanto mayor es la diferencia de temperatura entre exterior e interior. De ahí que yo defina Eva como una película hecha con nieve y madera.
Los interiores de la casa de Alex y de su laboratorio se reconstruyeron en un plató en la ciudad de Barcelona. Y, tan sólo la secuencia final se rodó en un lugar cálido: la isla de Tenerife.
Los personajes de la película: los robots
Dichos paisajes están habitados por numerosos personajes que, a su vez, pueden diferenciarse en dos grupos: los humanos y los robots.
En la película hay, esencialmente, dos tipos de robots: los de servicio y los androides. Los robots de servicio están dedicados a auxiliar a los humanos en labores engorrosas como limpieza, almacenaje, transporte, etc. Esos robots fueron diseñados como máquinas y tienen una apariencia alejada de la forma humana. Los robots androides, en cambio, tienen una apariencia humana más o menos completa (como es el caso de los personajes de Dorotea o Max), ya que fueron creados con la finalidad de servir de compañía a los humanos. Los robots androides están interpretados por actores humanos, mientras que los robots de servicio fueron creados básicamente de forma digital.
Aparte de Max, increíblemente interpretado por Lluis Homar, los dos robots con más peso en la película son el gato Gris y el prototipo de SI-9. El gato es un artilugio mecánico que emula a un felino. Se trata de una combinación de marioneta operada por tres manipuladores y criatura digital. En el caso del SI-9, en cambio, se usó un patrón de rodaje parecido al que se utilizó para crear a C3PO en Star Wars. SI-9 es un robot androide del tamaño de un niño pero con apariencia metálica. Estuvo interpretado por una actriz a la que pusimos una coraza de cuerpo entero diseñada por Arturo Balseiro. Luego, la magia digital hizo el resto para que en ningún momento parezca que dentro de esa armadura pueda haber alguien.
El éxito del realismo de los robots de Eva se basa en la técnica que seguimos a la hora de rodarlos: hemos avanzado mucho en el campo de los efectos especiales digitales y estamos en un punto inimaginable 25 años atrás, pero durante el rodaje creímos imprescindible que hubiese el máximo de elementos físicos en escena. Por esta razón, tanto el gato como el prototipo fueron construidos físicamente. Era imprescindible que pudieran ser manipulados por los actores y que tuvieran peso, para dotar a la escena de realismo. Además de los robots, Eva está plagada de más máquinas futuristas. Por un lado, Alex recibe el encargo de diseñar el procesador (cerebro) de un niño robótico. El ingeniero utiliza para ello el Hand-up, una herramienta de trabajo que creamos específicamente para la película. Este interface le permite trabajar de pie con piezas volumétricas de cristal que puede coger, desplazar, cambiar de tamaño o modelar. Cada una de esas piezas representa un rasgo del carácter del robot. Esta aproximación al cerebro del robot está basada en la Frenología, una paraciencia que vivió su esplendor en el s.XIX según la cual cada parte del cráneo está dedicada a un rasgo del carácter. Nosotros escogimos 24 reguladores de esos rasgos del carácter y los convertimos en piezas de cristal que Alex modula para elaborar el cerebro.
El resto de máquinas de la película son fundamentalmente pantallas y coches creadas como Motion Graphics que aplicamos a pantallas, sistemas operativos, porteros automáticos y navegadores. Estos aparatos fueron diseñados por The Own y su fuente de inspiración fueron los electrodomésticos (neveras, tocadiscos, amplificadores) de las décadas de los 60 y 70. Siguiendo esa misma filosofía decidimos que los dos coches que más presencia tendrían en la película serían un Saab de los 80 y un Volvo de los años 70.
Sinopsis
En un futuro próximo en el que los seres humanos viven junto a criaturas mecánicas, Alex, un reputado ingeniero cibernético, regresa a Santa Irene con el encargo de la Facultad de Robótica de crear un niño robot. En estos diez años de ausencia, la vida ha seguido su curso para su hermano David y para Lana que, tras la marcha de Alex, rehicieron su vida. La rutina de Alex se verá alterada de forma inesperada por Eva, la hija de Lana y David, una niña especial y magnética, que desde el primer momento establece una relación de complicidad con Alex. Juntos emprenderán un viaje que les precipitará a un final revelador.
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