"Serpientes en el avión" ("Snakes on a Plane", 2006)

Serpientes en el avión

El agente Neville Flynn (Samuel L. Jackson) escolta al testigo de un crimen cometido por un gangster desde Hawai hasta Los Ángeles. Al gangster en cuestión no le interesa que el testigo hable, así que llena el avión en el que los héroes viajan de serpientes venenosas y drogadas.

Pese a todo, puede ser que esta película pase a la Historia del Cine, no por su calidad, sino por protagonizar un extraño fenómeno social en el que la industria del cine, internet y los fans han cooperado de una forma espontánea e incluso orgánica.

Lo que en principio no iba a ser más que una serie B de escasa altura (lo que es, en todo caso) despertó la creatividad de miles de nerds que no podían reprimir el impulso de bromear ante el anuncio de una película de premisa estúpida y título perogrullesco. ¡Y encima protagonizada por Samuel L. Jackson, todo un actor de carácter, autor de docenas de frases míticas para el fandom internacional!

Ahora llega la película, que es lo de menos.

No sé si el tono de sano humor que domina el film ha sido añadido a raíz de este fenómeno (tengamos en cuenta que los sagaces productores de New Line han ido rediseñando la película y el marketing después de visitar foros y mirar videos de Youtube) o ya estaba pensado desde el principio, pero Serpientes en el avión es una de esas cintas diseñadas para que una panda de adolescentes descontrolados o de talluditos con ganas de juerga suelten risotadas y ocurrencias.

Quizá no resulta tan gamberra como otros films de bichos cabreados del tipo Gremlins o Arac Attack, y claramente es menos surrealista que la parodia aérea por excelencia, Aterriza como puedas, pero la simpleza de los personajes, lo excesivamente alargado de algunas subtramas y lo escueto de otras, la actitud hooligan de unas serpientes colocadas, los lamentables efectos digitales, el gore gratuito y un buen puñado de frases lapidarias la convierten en una perfecta película freak para aquellos cinéfagos curiosos que aún no se han adentrado en los cenagosos placeres que depara el disfrute del cine de serie Z.

Se puede añadir, para quien le interese, que el director David R. Ellis (un artesano de la acción de extensa carrera y habilidades superiores a la mayoría de los que se las dan de maestros posmodernos del género) aprovecha al máximo el limitado escenario, diseñando escenas en las que se mezcla perfectamente el suspense y el humor negro, y provocando más de un susto efectivo.

Algún tiquismiquis saldrá del cine preguntándose a qué viene tanta historia con el herpetólogo, o por qué no vuelve a salir Eddie Kim, el malo de la función, o protestando ante la dudosa efectividad del método de eliminación de los ofidios, pero es que hay que tener muy pocas luces para entrar a ver una película que se llama Serpientes en el avión y esperar, bueno, otra cosa que no sean serpientes en un avión.

Este es el gran mérito del film: no engaña a nadie.

Sinopsis

Sean Jones (Nathan Phillips) pasea con su moto por el exuberante paisaje de Hawai cuando es testigo del brutal asesinato de un destacado fiscal de Los Ángeles a manos de un conocido gánster llamado Eddie Kim (Byron Lawson).

Kim esperaba que este golpe pusiera fin a la investigación sobre sus negocios de drogas, armas y prostitución infantil, pero el testigo estropea su plan. Sean es la única persona que le ha visto cometer el crimen y así se convierte en el único testigo capaz de asegurar que este famoso criminal pase el resto de sus días en la cárcel.

Lo primero que tiene que hacer el FBI es convencer a Sean para que testifique ante el Gran Jurado y después sacarle de la isla antes de que los secuaces de Kim le maten. Y no será fácil porque Kim sabe que Sean será la clave de la acusación del fiscal y la única forma de destrozar su imperio del crimen. Y hará lo que sea para impedirlo.

El agente del FBI Neville Flynn (Samuel L. Jackson) es un experto en situaciones peligrosas. Salvará a Sean del primer intento de asesinato de Eddie Kim pocas horas después de la muerte del fiscal. Y se preparará para enfrentarse al reto de llevar a Sean a Los Ángeles y así encarcelar a uno de los criminales más buscados de Estados Unidos. Su plan consiste en utilizar un avión privado como señuelo y a la vez ocupar el piso superior de un avión comercial para llevar a Sean al juicio.

Sin embargo, un informador de Kim en el aeropuerto le pasa los detalles del plan y ahora lo único que tiene que hacer Kim es asegurarse de que el avión no llegue a su destino o que Sean no baje vivo del mismo.

Copyright del texto © Vicente Díaz. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © 2006 New Line Cinema y Mutual Film Company. Cortesía de TriPictures. Reservados todos los derechos.


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